EL APARTAMENTO- THE APARTAMENT/ Adolph Deutsch



10 sobre 10


THE APARTAMENT (1960)
ADOLPH DEUTSCH


Los veinte primeros minutos que compone Deutsch para ‘El Apartamento’ son una auténtica maravilla. De hecho, su valía se muestra justo después, cuando el alboroto de la vida del protagonista cobra autenticidad desde su mesa de trabajo llamando a sus superiores intentando cancelar citas. No suena la música y es cuando el compositor da paso a lo que hasta ahora ha fabricado: algarabía artística con el contraste de su parte más activa con la tranquila, reflejo ésta de la persona solitaria de C.C. Baxter. Curioso, nos encontramos con el valor de una partitura precisamente cuando no se escucha y que demuestra la importancia de los tiempos en la composición mucho, mucho más allá de un tema principal, otros temas de tal determinada forma o variaciones de cualquier otro, algo a lo que muchos críticos de música de cine no hacen más que agarrarse como si de neumáticos salvavidas en mitad del mar se tratara, cosa que ellos mismos ignoran…




De los veinte a los veinticinco, el desenfrenado cambio de agenda comentado. A continuación Baxter es solicitado por el Jefe de Personal para un ascenso. Cuando la música intrépida podía haber sonado en el cambio de agenda y no lo hizo, se aplica ahora, mientras el empleado se dirige a la zona del jefe tampoco de una forma alocada. Es como si el compositor dijese: espera, ¿me echabas de menos? Aquí estoy, aquí sigo: llevas razón, tenía que haber aparecido antes. ¡Es como si de una concesión al espectador se tratara, como asumir un error en mitad del éxito, como arrodillarse ante la lógica cuando lo ilógico es el Arte! Asombroso. ¿No pensáis que ante esta estructura sobran temas principales o de personajes o variaciones o tal o cual aspecto que dichos críticos de música se afanan por demostrar en cada artículo que hacen de una banda sonora? ¿No es la estructura, no es lo que ha aplicado hasta ahora Deutsch algo asombroso en la música de cine? ¡Esto es la música de cine!

A partir de aquí, la habilidad narrativa es exquisita. La escena en la que Baxter lleva a su enamorada a su nuevo despacho, conversan y él descubre el cristal roto resulta de una fuerza sobrecogedora. El simple silencio durante minutos y la entrada de las cuerdas segundos antes de la imagen del cristal roto nos da la muestra de que nos encontramos ante una composición estudiadísima. Momento memorable, casi imperceptible, como todos los cambios sutiles del compositor narrando secuencias, y que ningún amante del cine debiera pasar por alto.




Casi a mitad de película nos encontramos con otro ejemplo paradigmático. Escuchamos, absortos, la conversación en el apartamento entre el Jefe de Personal y la chica. Al terminar la escena, ¿somos capaces de indicar cuándo comenzó a sonar la música? Es increíble la habilidad con la que el compositor la inicia, sutil pero estudiado, y dónde lo quiere el director. Suena ligerísima al tiempo que él hace un movimiento atónito de cabeza, sorprendido por las palabras de ella, y no acompañando a ésta y su discurso como podría ser lo normal. Precioso.


¿Puede haber algún detalle más? Constantemente. La conversación de Baxter y la chica cuando ésta descansa en la cama roza la perfección: ¡qué manera de combinar, sin brusquedades ni saltos, un romanticismo absorto y dulce del hombre con el existencial y doloroso de ella. Un giro tras otro con una destreza, una dulzura y una capacidad tan desbordantes que pareciere hablar Deutsch en lugar de la pareja. Secuencia imprescindible.




En definitiva, obra cumbre, partitura soberbia, inteligente y desbordante. De las mejores de la historia del cine pese a no ser reconocida como tal en la mayoría de los foros.

ANTONIO MIRANDA. Abril 2020



BSO- BRAZIL- Michael Kamen




10 sobre 10

BRAZIL (1985)
MICHAEL KAMEN

Maravilla. Un compositor silencioso, prudente. Una música extraordinaria que escupe drásticamente el dinamismo al filme, de un nivel sobresaliente éste, y que no deja espacio al desperdicio, a la relajación ni a la trivialidad siquiera de unos segundos de narración.

Sustentada en la melodía principal del tema ‘Brazil’, del compositor Ary Barroso, el artista lleva a cabo una prueba más de su innegable calidad, un dinamismo sonoro que alcanza el social de la película y decide explorar espacios diferentes a éste, instantes de un riesgo que no cualquier artista podría llevar a cabo. Narraciones y situaciones fijadas por su partitura, comicidad heroica con un empaste a los personajes notable o versiones del tema no original comentado que no desvirtúan en lo más mínimo el global.



En definitiva, composición de alto nivel, recomendable sin duda pero también sin ella complicada de asimilar, junto con el filme, para cualquiera que se encuentre fuera del estudio interesado del séptimo arte. Imprescindible.




BSO- LEGEND- Jerry Goldsmith



7 sobre 10

LEGEND (1985)
JERRY GOLDSMITH

Ejemplo de partitura que supera a la producción, una cinta que únicamente se convierte en ‘leyenda’ gracias al paso de los años y a la composición que la edulcora, sin duda.

El inigualable compositor americano consigue en Legend una dualidad de contrastes empastada, atada, única entre sí mediante el ámbito narrativo, en el cual siempre fue un genio. La parte obscura, en absoluto comercial (lo que hundió su admisión en la versión americana de la cinta), contrasta admirablemente con la fantástica, la luminosa y la que otorga a las escenas ese brillo de magia que roza lo sobresaliente. Una estructura sólida, como él siempre componía, pero que no llega a superar sus grandes obras como ‘El planeta de los simios’ o ‘Chinatown’, por citar algunas de sus mayores partituras.



Especialmente relevante resulta la escena en la que la princesa acude atraída por la criatura diabólica.

Desde el inicio hasta la eclosión del magnífico y tétrico vals, Goldsmith aplica una paciencia creativa que en pocas escenas de la historia del cine encontrarás. Verdaderamente pausada, prudente y exultante de arte: asombroso.
En definitiva, música carismática claramente golpeada por una película realmente pobre.



Antonio Miranda. Marzo 2020

BSO- REBECCA- Franz Waxman


10 sobre 10

REBECCA (1940)
FRANZ WAXMAN

¿Por qué Rebeca no pudiera ser, indudablemente y tras multitud de reseñas y opiniones que no se acercan a mi propuesta y sí a la de la figura de Rebeca como principal horizonte en todo, una oda romántica al amor puro, tierno, vital, sencillo y humano de la joven segunda señor de Winter? Así lo propongo, no en exclusiva y sí con una unión innata al sentimiento de igual calibre que se genera con la figura de Rebeca hasta su desenlace, una imagen que, al tiempo que inquietante, también lo es abrumadoramente romántica. Y la música, aplastantemente, es el motivo.

Media hora transcurre hasta que Franz Waxman se atribuye una de las pocas veces en las que una composición, en la historia del cine, logra elevar lo conseguido hasta el momento tras haber pretendido previamente, y logrado, esta misma sensación de grandeza. Es asombroso y casi único detalle en el que podríamos basar la presentación de la historia y la música a la par; no obstante, después de no haber descansado ni treinta segundos seguidos con el silencio como base de las escenas, el resultado de la llegada del nuevo matrimonio a su residencia y aparición de la mansión en pantalla, asociada a la impresión de la chica, resulta asombrosa, el punto de inflexión a la vez que nexo, ya complicado este aspecto, de la composición completa.



El desarrollo de toda la obra es como una compleja integral matemática, con un inicio ya difícil y una expansión de redes complejísima y sobresaliente. El uso del sintetizador ‘Novachord’ (contemporáneo del ‘Theremin’), fantasmagórico como la difunta, resultaría incómodo, extraño entre tan magna obra clásica pero se emplea como nexo de unión representando la intriga y, al tiempo, el clasicismo de Rebeca, la difunta esposa del señor. Un uso del instrumento que abrumadoramente deriva en la escena de la sirvienta y la nueva mujer cuando descubre la habitación de Rebeca, 10 minutos de una auténtica maravilla narrativo-descritiva de música, imagen e interpretación.




En definitiva, un trabajo de los orígenes en los que la música se comenzaba a componer para la imagen en exclusiva y un compositor que por casualidad llegó al sitio que tendría que haber ocupado el reconocido Max Steiner (con su ‘Lo que el viento se llevó’) dieron lugar a una partitura compleja, dinámica, romántica, exuberante, matemática…¿qué más?

Antonio Miranda
Marzo 2020


JOHN WILLIAMS- VIENA 2020/ VIENNA 2020


Mucho se va a escribir sobre los dos conciertos de John Williams en Viena, este pasado fin de semana. End Titles estuvo allí en una cita emocionante, artísticamente histriónica en muchos de los asistentes (es mi caso) porque las emociones y sentimientos, los matices y las escenas resultaban, una tras otra, de una intensidad exacerbada.



Asistió mucha gente fan de Star Wars. No es mi caso (no de la saga, sí de la composición, cuya interpretación del tema principal fue memorable). End Titles es fan de John Williams, de su inalcanzable por nadie composición, de su música anticomercial en su 80 por ciento y ese 80 por ciento desconocido o no valorado por la mayoría.


                                       



Su entrada a la sala fue sencilla, como él, su presencia sencilla, como él, el ofrecimiento del protagonismo a la violinista sencillo, como él. Todo tan simple porque él bien consciente es que nada brillará, ni un segundo, como su música y su figura.



Williams charló con los asistentes, agitaba el Musikverein con su humor e, incluso, avivó los aplausos finales para, indicado con un gesto, irse a dormir.





El repertorio fue espectacular, cualquier tema que él elija lo es. Podría resumirse en los momentos sentimentales, con especial atención a War Horse, cuyo final los intérpretes de la orquesta y Él firmaron de una manera suntuosa, los técnicos (con una ejecución de ''Tiburón'' soberbia) y los emotivos. La Filarmónica de Viena, una delicia, con una sutileza en los vientos admirable y un toque de los metales y percusión como casi ninguna orquesta consigue. Fundamental, por eso Williams no dirije cualquier grupo de voluntariosos músicos que deseen interpretar su casi inalcanzable combinación de notas sobre una partitura.



A partir de ahora no escucharé (ya había tomado esta opción) ninguna interpretación de su música que no salga de su batuta, lo cual ya se me hace claramente inalcanzable. No merece la pena; no lo haré. No podría escuchar los zambombazos chirriantes de orquestas dirigidas por directores que creen hacer una labor de expansión y conocimiento de la música de John Williams: lo que hacen es romperla y hacer el ridículo. Todos podemos poner nombre a lo que comento, con esas burdas versiones de pequeñas notas que les parecen volverlas algo propias al tiempo que las interpretan. Olvídense de tonterías así.

Ha sido la mejor experiencia de mi vida; mejor que nacer.

Antonio Miranda
Enero 2020




ALEXANDRE DESPLAT- BEST MOVIE SOUNDTRACKS/ MEJORES BANDAS SONORAS

Intimista único en sus inicios y descubrimiento fulgurante procedente del cine francés que, si no te atreves a aportar contraindicaciones, es el único artista capaz de plantar cara al más grande de todos los tiempos (cada uno que elija el suyo). De composición violenta en sus fragmentos más intensos a una comicidad arrolladora; no obstante, autor polifacético y una de las grandes referencias ya en la música de cine que ha resultado del trabajo y, para nada, de la ostentación (la cual sí práctica desde un curioso punto de prudencia).




ALEXANDRE DESPLAT: BEST MOVIE SOUNDTRACKS





1- GRAND BUDAPEST HOTEL- 2014





2- ZERO DARK THIRTY- 2012




BSO- EL ASCENSO DE SKYWALKER (THE RISE OF SKYWALKER- John Williams



8 sobre 10

Templanza y una madurez excesiva para la conclusión de la saga, en esta última entrega. Demasiada pausa y ausencia de ímpetu compositivo.

John Williams cierra su propia historia musical empujado por la historia, tal vez pobremente concluida, hacia un ámbito de ritmos medios que sólo él compone de forma magistral pero que
le coloca delante un muro el cual, si no hubiera existido, tal vez le habría dado la facilidad de sellar una épica composición que ya, no obstante, se encuentra al nivel de otras históricas de la música clásica.



Los tiempos de esta última entrega de la tercera trilogía de Star Wars, como he comentado, se mantienen en un carácter medio con escasos minutos de acción, en la cual Williams demuestra su inmensa diferencia

BSO- BONE TOMAHAWK- Jeff Herriott & S. Craig Zahler



9 sobre 10

BONE TOMAHAWK (2015)
JEFF HERRIOTT Y S. CRAIG ZAHLER

Filme que no dejará indiferente a nadie. Altamente recomendable, nos encontramos ante una historia verdaderamente impactante, violenta, directa y sin tapujos ni apuros a la hora de mostrar, crear, innovar y presentar a riesgo de la crítica. Su música, compuesta por el mismo director junto con J. Herriott, es de una sobriedad y estudio altísimos logrando unificarla de tal forma que las dos partes bien diferenciadas caen en el olvido como tales, insertándose los sonidos más sintetizados en la ambientación natural, terrorífica y propia de la vida de los salvajes y los orquestales, exquisita y evocadora música de cámara, como reflejo de los sentimientos que brotan en la historia.






Sin duda, producción y partitura desconocidas para el gran público que harán las delicias de los más estudiosos.


Antonio Miranda. Noviembre 2019.



BSO- AD ASTRA- Max Richter


10 sobre 10

AD ASTRA (2019)
MAX RICHTER


Candidata a girar bruscamente, y por fin, la música de cine moderna.

Un compositor que se atreve, simplemente, y lo hace bajo la batuta de grandes conocimientos clásicos.

Ejemplo de cómo sí, por fin, la música de cine puede volver a emocionar adhiriéndose contundentemente al ámbito intelectual del Arte.

Partitura equilibradísima, característica fundamental de la nueva metodología en composición para el cine, y con unos matices narrativos, los menos, abrumadores.




El uso de los sonidos atmosféricos, combinados con la orquesta, es delicioso.

Los sonidos graves adquieren una contundencia inusual, hiriente, tranquilamente aplicados pero con una fuerza que golpea.

Atrevimiento osado a versionar el 'Erbarme dich, mein Gott' de Bach de una manera

BSO- MIENTRAS DURE LA GUERRA- Alejandro Amenábar


4 sobre 10

MIENTRAS DURE LA GUERRA (2019)


Decepcionante partitura.

Años llevábamos esperando una obra del genial Amenábar, tras la personal, íntima y maravillosa 'Mar adentro'. El resultado: muy pobre.

Amenábar compone una obra sin alma, sin personalidad, sin sello personal, característica esta última que más marcaba sus creaciones musicales. Un resumen que no llega a la categoría de tal por la ínfima materia de interés que nos presenta la música: estructuras queriendo llegar al nivel del mejor compositor español de la historia (Iglesias) y melodías recordando los motivos aventureros de James Horner. Un tema principal plano, soso, hiriente incluso.



La banda sonora no aporta nada. Interesante quizá para los primerizos, huid de ella los aficionados a la música de cine ya curtidos. Lamentablemente, y lo dice un admirador del autor, pérdida de tiempo.

Antonio Miranda
Octubre 2019

BSO- JOKER- Hildur Guonadóttir


9 sobre 10

JOKER (2019)


La aparición de la música clásica contemporánea en la música de cine es un hecho, y un hecho que marcará un punto de inflexión como lo hizo Zimmer con su electrónica o Williams con el 'todo'. 

Joker no resulta fácil de escuchar, una obra tremenda no apta para principiantes e incluso para amantes de la más pura música de cine. El matiz equilibrado, uniforme y aparentemente lineal de la composición, estructura adalid de este tipo de música, resulta complejo a la hora de una escucha aislada, por lo que el aficionado que se atreva con ello ha de ser, al tiempo, un gran seguidor de la música culta.



Jóhannsson, Richter, Guonadóttir... Esta nueva tendencia acopla las notas de una manera tan exacta que la narración de las escenas pasa por largas estructuras matizadas repentinamente como si atáramos con lazos bien visibles bloques idénticos, de tal forma que éstos no resultaran patentes y sí su existencia a través de la visibilidad de los lazos. Interesantísima propuesta de estos nuevos compositores que darán mucho, mucho que hablar en las próximas producciones, todas ellas, sin duda, en la vertiente de un cine de calidad.


Antonio Miranda. Octubre 2019




BSO- EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE- Cyril Mockridge



10 sobre 10

THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE (1962)
CYRIL MOCKRIDGE

Obra maestra, partitura contenida e impactante en su tramo final con una de las secuencias cinematográficas musicalmente más conseguidas de toda la historia. Fastuoso momento, incomparable estructura y una influencia que obliga a difuminar toda la composición anterior para centrarnos sólo en esta escena, algo verdaderamente difícil.



La historia evoluciona y llega la parte comentada. Cómo director y compositor juntan conocimientos para intelectualizar el momento y evitar precipitaciones es asombroso: hablan Tom Doniphon (John Wayne) y Ransom Stoddard (James Stewart) confesándole aquél lo que realmente sucedió en el duelo de éste con el bandido Liberty Valance. Momento cumbre del filme. ¿Cómo podríamos imaginar que la música no entrara ahora, en tal circunstancia? La música espera, resulta como si ella misma fuera testigo de la conversación (¡tal y como Doniphon

SOLO ANTE EL PELIGRO/ HIGH NOON- Dimitri Tiomkin




9 sobre 10

HIGH NOON (1952)
DIMITRI TIOMKIN


Brillante composición del autor ruso, como la mayoría de sus producciones, con un dinamismo único.
Con momentos y situaciones asombrosas, Tiomkin ejerce un poder tan grande sobre el argumento que él mismo conduce la marcha de las escenas. El ajuste rítmico de los registros graves con el movimiento del péndulo de los relojes, como si la vida de la gente dependiera realmente de dos o tres golpes del bandido que está próximo a llegar o las melodías tersas asociadas a la mujer del sheriff incluso la famosa canción y sus variaciones instrumentales, con la dupla Sheriff-Bandido completamente ahogada en ella.



El compositor se encuentra presente prácticamente en la totalidad del metraje, algo realmente asombroso. Un filme espectacular que junta a estos dos personajes (música y Sheriff) y lo cierra geométricamente en un triángulo isósceles cuya punta única es, precisamente, el personaje que se anuncia y no se ve hasta el final: Frank Miller y que queda diseñado, delineado, perfilado y matizado con simplemente el ritmo repetitivo de la variación del tema principal de la canción: asombroso. Este tema nunca se asocia al Sheriff, éste deambula por el pueblo nervioso, la acción está en él mismo, y el tema suena tratado de manera aeróbica, una repetición de matices que hacen pensar en la llegada pausada del tren con el pistolero en él, tranquilo y seguro con la espera de sus ayudantes en la estación del pueblo. Su tonalidad no es tensa ni dramática (como sería conveniente si se tratara del trabajo de Kane, el Sheriff) sino de un equilibrio y detalles tranquilos, precisamente como se transmite la figura del pistolero. Un detalle nos lo corrobora: Miller y el último de los ayudantes, rodeando al Sheriff en el enfrentamiento final, parecen dar con la manera de liquidarlo. En estos momentos los vientos de la orquesta se decantan por mostrarnos el tema principal alegre, esperanzado por conseguir y nunca agobiado por morir. Es, pues, un claro ejemplo de que Frank Miller, sin aparecer, es la figura principal de la obra.

Composición extraordinaria.





ANTONIO MIRANDA. AGOSTO 2019



BSO- RÍO BRAVO- Dimitri Tiomkin



8 sobre 10

RÍO BRAVO (1959)
DIMITRI TIOMKIN

Partitura inteligente, como lo era su autor. Sorprende, en tiempo del filme y forma, su inicio: ímpetu máximo y pegamento a las imágenes (auténtica narración); no obstante, la partitura en absoluto se caracteriza por esta estructura. ¿Por qué, entonces, este comienzo tan drástico? El mismo sentido del filme nos lo responde: la película, caracterizada por una acción media, incluso pausada (no vuelve a narrarse una imagen de muerte hasta casi llegada la hora de metraje), va a dejar la zona activa para la parte final. Tiomkin entiende a la perfección esta situación y emplea unos registros exquisitamente bajos para casi toda la cinta premiando los diálogos y situándose en un segundo plano, una especie de pintor musical de la atmósfera de melancolía, tristeza y equilibrio que llega a crear en torno a un pueblo, de donde no sale la acción.



Con toques magistrales de manera puntual (el tema principal es de una grandeza sentimental inigualable, el uso de la trompeta tan y tan triste y etéreo, escuchándose tocar allá a lo lejos…, las canciones interpretadas por los protagonistas, nexo inteligente entre la psicología de todos ellos, prestos a arriesgar juntos sus vidas…), la aventura, una de las más grandes de todos los tiempos en el género del western, evoluciona admirablemente y así mismo la música. Cómo ésta va cogiendo cuerpo, forma y carácter es admirable hasta el punto de convertirse en un personaje más en el tramo final, fantástico, de la obra.



En definitiva, composición humilde para una producción grandiosa; uno de los músicos que hizo crecer la música de cine y que pocos conseguirán superar sus obras. Partitura que no deja de subir cada vez que se ve el filme o se escuchan sus notas.


Antonio Miranda. Agosto 2019



BSO- CHINATOWN- Jerry Goldsmith



10 sobre 10

Chinatown (1974)
Jerry Goldsmith


Obra ejemplar y paradigma de lo que son las mejores estructuras de composición en la música de cine de toda la historia. End Titles no deja de sorprenderse cuando lee estudios sobre la música de ‘Chinatown’ referidos al exquisito tema principal siendo éste, según muchos, la única pieza de la obra en torno a la cual gira todo. Falso. Es de vital importancia el otro lado de la partitura, el sombrío, el directo, el percusivo y empleado de igual manera que el melódico.


Con una escena asombrosa y otras impactantes (el detective abriendo la puerta de una casa, donde encontrará un cadáver, sonando el piano de manera tan sencilla que es el instrumento el que mata), la composición rebosa de inteligencia drástica, toda ella concebida en la premura de diez días por problemas con la música inicialmente propuesta por el compositor Phillip Lambro. La escena que mencionamos tiene una concepción y presencia importantísimas en toda la historia, el nexo y punto de inflexión de la estructura: Goldsmith camina cauteloso durante la primera hora y media de metraje empleando e introduciendo, hábil y claramente, instrumentos en secuencias trascendentales para luego todos unirlos a partir de la visita del detective y la señora a la residencia de ancianos. Aquí el músico presenta el piano contundente antes de los minutos de acción, posteriormente el tema principal con los dos protagonistas salvados y marchando el coche y, por último, pasados los minutos y tras acostarse por fin hombre y mujer y mostrar sus deseos, la composición fusiona todos los ámbitos e instrumentos hasta ahora presentados como fin a una intención estructural asombrosa. La secuencia es el detective siguiendo en coche a la mujer, tras romper una luz del vehículo de ésta, que acude a su segunda residencia.  A partir de aquí, la historia y la música caminarán juntas hasta un final espectacular.



Compositor y director corrían una prueba aeróbica de larga distancia hasta llegar a la escena comentada. Ambos por separado, pero ambos al mismo nivel. Ninguno sacaba distancia al otro, pareciere una competición en la que si uno ralentizaba la marcha, el otro también. Goldsmith actúa de manera ejemplar al no competir por ganar. Durante esa primera media hora nunca aparecen sus notas en los diálogos o escenas de acción o importancia. La música, sencillamente, se limita a crearlas, a abrir puertas y a esperar. La presentación de instrumentos y sonidos a la par de escenas o sucesos es importantísima: el güiro tras la firma del contrato de la mujer protagonista, la trompeta a la llegada del detective a los naranjales…



De la misma forma, inquietante es la proyección que del tema principal podemos sacar a medida que evoluciona la historia: del amor y de la unión entre protagonistas a la traslación emotiva del detective hacia sus años en Chinatown. Grandioso, tan inquietante esto como lo es la historia.

En definitiva, composición tan humilde como sencilla y espectacular: lo más difícil de conseguir.


Puntuación: 10

Antonio Miranda. Julio 2019










BSO- EL REY LEÓN 2019 (THE LION KING 2019)- Hans Zimmer


10 sobre 10

THE LION KING 2019


A cualquiera la escucha de esta banda sonora le genera multitud de cuestiones. La primera, para mí, ha sido afianzarme rotundamente en la cantidad de banales orquestas y vacíos conciertos actuales de música de cine, espectáculos puramente comerciales enfatizados por directores de orquesta que no saben arreglar las piezas maravillosas que osan tocar. ¿Por qué? Muy sencillo: nos encontramos ante una versión de la música original; pero no una versión cualquiera (como sí harían cualquier director) sino una espectacular forma final de aquella partitura que asombró al cine.



Hans Zimmer vuelve a ser Hans Zimmer. Para END TITLES, su 5ª mejor banda sonora. Con fragmentos nuevos, siempre deambulando por los alrededores próximos a los de 1995, el compositor alemán consigue una música más potente que la anterior, más directa y seria y, también, etérea. La ligera variación hacia los sintetizadores actuales otorga a la composición un matiz exquisito que nos hace disfrutar, en todo momento, de lo que escuchamos. Ni florituras, ni variaciones pomposas o intentos rotos.



Quiero dejar de lado las canciones, sin ningún atractivo y que sólo hacen volver a recordarme lo dañinas que resultan hacia la música seria y el drama. Evidentemente, lo comercial lo consiguen ellas pero, no obstante, el nivel de dramatismo de Zimmer en esta segunda versión de 'The Lion King'' es, sin duda, sobresaliente y consigue hacer olvidar el carisma de las canciones para adjudicárselo él.

Nota: 10

Antonio Miranda
Julio 2019


BSO- EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (THE THIN FROM ANOTHER WORLD)- Dimitri Tiomkin


7 sobre 10

THE THING FROM ANOTHER WORLD (1951)
DIMITRI TIOMKIN

Iguales a ella las hay, pero partituras superiores en brusquedad estructural no encontrarás en la historia de la música de cine. ‘The Thin…’ resulta de una organización musical tan extrema que podríamos separar las dos partes creadas y seguirla o precederla con historias distintas. Fantástico. Nos encontramos ante un fragmento absolutamente latente, donde Tiomkin usa la música como anuncio de algo, como un concepto oculto al cual él pone en escena y otro patente sin duda, menos presente en la aventura pero, cuando lo hace, tan intenso que el monstruo es, literalmente, música.




La partitura se basa en unos vientos atronadores y el uso continuo del theremin, instrumento típico en el cine negro y de ciencia ficción de los años 40 y 50 en clara referencia a la condición extraterrestre del monstruo.



En definitiva, una partitura interesante, completa, firme y notable del gran compositor ruso que nada tiene que ver con la concepción musical del remake que John Carpenter hizo en 1982 y que compuso Ennio Morricone. Dos películas que pudieron tener composiciones sobresalientes pero quedaron en un intento...




Nota: 7

Antonio Miranda. Julio 2019



BSO- DOCTOR ZHIVAGO- Maurice Jarre



10 sobre 10

Festival de Cannes: nominada a mejor película


DOCTOR ZHIVAGO (1965)
MAURICE JARRE

La versatilidad de Maurice Jarre para ‘Doctor Zhivago’ es asombrosa, consiguiendo empastar ámbitos musicales tan dispersos como lo son los ambientes sociales de un filme tan complicado. Es una música de fuerza social, prácticamente la partitura se convierte en una composición política que ahonda en las diferencias entre las clases sociales del filme. ¿Música política? End Titles se mantiene en esta arriesgada postura y la fundamente en un hecho que lo demuestra con claridad: Jarre no da un giro conforme al que hace la aventura cuando, por ejemplo, Zhivago y su familia caen a vivir en el campo, envueltos en un aire de naturaleza y frío que bien hubieran exigido ese cambio musical; sin embargo, no existe.



La universalidad de la música, los 16 compases bien reconocibles del tema principal (que Jarre tuvo que enseñar individualmente a los instrumentistas de balalaica durante las grabaciones con orquesta), su Óscar, el claro alcance por parte del artista de los niveles máximos del romanticismo de la música clásica rusa del siglo XIX, la continuidad de las partituras para el cine ruso del siglo XX…muchas razones para enfatizar la importancia de esta música; nosotros las dejamos de lado y volcamos su trascendencia en la historia de la música de cine en cuanto a la potencia que Jarre muestra en todo momento. ‘Doctor Zhivago’ resulta de las partituras más poderosas de la historia, su compositor lo es, un romanticismo, una tensión, un énfasis social y una presencia que, si bien nunca deja de estar empastada con el todo, cuando hace aparición consigue ocultar el resto de los detalles de esta grandísima obra.



La partitura no es descriptiva, incluso tampoco narrativa, asombrosamente es memorística, evocadora y prácticamente en todo momento traslada las secuencias a un ámbito trascendental. Vemos la relación de Lara con Zhivago como algo etéreo, nunca apoyado por la música sino elevado por ésta.  Muestra de ello es el primer beso entre ambos, envuelto en el silencio…

Su tema principal, en forma de vals, se estructura inteligentemente en dos partes al tiempo, cuales son las de la historia: la clase social alta y poderosa (ritmo de vals) y el pueblo obrero (la melodía)



Podemos entender la complejidad de la partitura en dos o tres escenas simplísimas del filme, entre ellas (avanzada la historia) cuando Zhivago, separado de su vida rural por un grupo de soldados rojos, topa junto a ellos con varias mujeres que huyen del horror de la guerra. La muerte y la desolación están reflejadas en este encuentro; no obstante, el sol parece querer aparecer entre las nubes: suena el tema principal, reflejo de la luz añorada, el amor y la vida, entre la miseria de la realidad (música memorística).

En fin, una obra aparentemente lineal pero con una fuerza tremenda, una personalidad nunca vista y la genialidad de uno de los más grandes compositores de la historia.

Puntuación: 10


Antonio Miranda. Junio 2019





BSO- TAXI DRIVER- Bernard Herrmann




10 sobre 10

TAXI DRIVER (1976)
BERNARD HERRMANN

Festival de Cannes: Palma de Oro

Banda sonora turbadora, la más arriesgada del autor y, por instantes, con las composiciones más vigorosas de su carrera. La combinación de matices de su propio (y personalísimo) estilo con el mundo del jazz, aderezado todo hacia el control de las imágenes hace de ‘Taxi Driver’ la obra más inesperada del músico y ejemplo máximo de su versatilidad maestra. Esta obra pareció señalarle con el dedo de manera tan inquietante como la música giraba drásticamente con ella y decidió metafóricamente, quizá, terminar con la vida de su creador tras concluir su grabación para quedar, ¿quién sabe?, como única muestra de un nuevo estilo.

Herrmann compone asombrosamente toda la cinta en el inicial tema principal. Se nos anuncia el sentido último de la obra, incluso sus detalles, y el terrible mundo que se nos avecina con la sola presencia de estos minutos y cuatro o cinco movimientos de cámara del director. Una unión tan exquisita como lo era la que tenía con Hitchcock y el planteamiento de dos vertientes musicales, como lo serán las de la historia: la vida y la muerte.



Con una de las escenas más impactantes de la historia del cine (y no nos referimos a la fantástica final), musicalmente hablando (conduciendo de noche el taxi, su cliente anuncia que va a matar a su propia mujer a la cual se ve a través de una ventana cometiendo una infidelidad), Herrmann, que ya ha compuesto la escena (recordemos las palabras iniciales de esta reseña) matiza en detalles acudiendo por vez primera a su orquestación en forma de sus ya envenenados y famosos vientos sordos. Las notas son mantenidas, intermitentes, una especie de los temas de la ducha en ‘Psicosis’ o John Williams en ‘Jaws’: ni tan conocidas ni tan mediáticas y sí, no cabe duda, igualmente impactantes. Más sobrias, más contenidas y más sigilosas… Asombroso. Deteniéndonos en ella, su estructura es inigualable. Las cuatro notas  que van agravándose (y que se erigen a partir de ahora como las reinas de la partitura) son interpretadas por los vientos cuando la imagen asciende por la fachada de la casa. El momento es tenso. Segundos antes del marido desvelar la identidad de la mujer a la que se refiere, Herrmann convierte las cuatro notas en una, la cual repite dos veces con una duración equivalente a las anteriores, con lo que inyecta mayor nerviosismo al espectador y consigue, sutilmente, que la partitura continúe sonando aún cuando ningún instrumento se escucha: el instrumento ahora es la voz del marido diciendo que se trata de su mujer y la va a matar. Es, sencillamente, genial. Lo que hace de un músico incrementar su labor a la de una dirección de escenas que ni los directores podrían conseguir. Aquí, sólo en End Titles, podrás encontrar la explicación a la trascendencia y calidad de esta secuencia aparentemente poco importante. Su poder de cambio en los acontecimientos queda demostrado con el enlace que Herrmann teje, pocos segundos después, al terminar la conversación entre el protagonista y su amigo taxista en la que le confiesa sus problemas de identidad, de vida existencial al fin y al cabo: termina la secuencia con las cuatro notas antes mencionadas.



Como hemos dicho, la evolución del filme es magnífica, poco a poco llega la obscuridad de la vida y nos damos cuenta de la facilidad con la que compositor y director nos la habían anunciado en los primeros segundos de historia: la vida y la depravación, el amor y el odio. El inicio del director  en su carrera trabajando con música original y el final del genio en vida: su última composición, habiendo sido concebida (quizá de ahí su naturaleza igualmente enfermiza) enfermo Herrmann de gravedad. La vida nos concedió el tiempo preciso para concluir su trabajo. En definitiva, obra ejemplar en su carrera y en la música de cine.




Puntuación: 10

Antonio Miranda. Mayo 2019







3 JOYAS, 2 JOYAS...1 JOYA- ELFMAN, NEWMAN Y BURWELL





DANNY ELFMAN- DUMBO

Tropiezo en la misma piedra; no obstante, partitura bien creada. Aquí paramos, nada más. Una obra formalmente notable y, en conjunto, muy débil. Referencias sin fin a su obra pasada, Danny Elfman se limita a crear sensaciones a las imágenes y un repertorio de melodías, conceptos y estructuras que nos hacen pensar una y otra vez en 'Eduardo Manostijeras', evidentemente no consiguiendo la magna obra referida y, sin duda, desnaturalizando y evitando la personalidad de 'Dumbo'. Recomendable para iniciados en la música de cine y dadora de nada al resto.

Puntuación: 5

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THOMAS NEWMAN- THE HIGHWAYMEN

Tropiezo (también) en la misma piedra. Los formalismos de Newman siempre son excepcionales y la interpretación, admirable. La unión con la imagen, siempre notable; no obstante, nada nuevo en esta composición que si se tratara de sus comienzos, seguramente llamaría la atención de manera poderosa. No encontramos temas pausados deliciosos ni sobresaltos que hagan de la inquietud una característica a destacar. Demasiado lineal. Demasiado lo mismo. Demasiada neutralidad.

Puntuación: 5

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CARTER BURWELL- MISSING LINK

Trabajo muy serio del autor, uno de los compositores más complejos y complicados para escuchar, no apto para principiantes y de los menos reconocidos, sin duda. La obra de Burwell en los últimos años es extraordinaria y al nivel de los más grandes. Nada comercial, en esta partitura sigue su línea y, si cabe, ahonda más en la creación de una melodía no melódica. Burwell no emplea un tema principal llamativo ni sentimental y sí un sentimentalismo culto que elabora con un conjunto de notas y temas no atonales pero sí lejos de cualquier matiz fácil y comercial. Notable. La joya de un genio.

Puntuación: 8


Antonio Miranda. Abril 2019