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WILLOW- James Newton-Howard

 



3,5 sobre 10

JAMES NEWTON-HOWARD 

WILLOW (2022)

Descepcionante composición. Intento por no hacer nada, por no decir nada, por no sentir nada...

Dos o tres pinceladas de los temas principales de Horner que no hacen sino hundir más a Newton-Howard al mostrar la grandeza del fallecido genio en contra de la actual partitura.

James Newton-Howard confirma su condición de genio que pudo ser y no fue. En mi opinión, su música se encuentra en ese limbo neutro que engancha al principiante en música de cine y pronto le abandona, dejando destapadas a la luz todas sus carencias. Un compositor que refleja en esta partitura, que podía haber sido una extraordinaria ocasión de reivindicarse, lo que es: poco de muchas cosas.


Antonio Miranda

Diciembre 2022

BANDA SONORA (Crítica)- COLLATERAL- James Newton Howard/ Antonio Pinto.



 
 6 sobre 10

COLLATERAL (2004).
JAMES NEWTON HOWARD & ANTONIO PINTO.

                Composición interesante, dual y ligeramente golpeada por el director. La pareja de compositores principales (hay varios temas, próximos al ambiente rock de las canciones no originales, encargados a otros artistas de menor nombre), tremendamente dispares en su función y formas, resulta, sin embargo,             de un equilibrio notable. La escucha, durante el desarrollo de los acontecimientos, de bastantes canciones no originales forma un conflicto potentísimo en la situación de lo que ocurre y en el sentido global y último de todo, que queda contagiado por esta desafortunada intención de tanta música distinta y múltiples manos que la componen. 

                La introducción musical a la historia es curiosa: centrada en Max, el taxista, suena siempre música no original, canciones de una tipología rechazable, artística y cinematográficamente hablando, pero que manifiestan un ambiente mundanamente cosmopolita y cierta inquietud o revuelo cuando la escena aún es tranquila. Asociado esto a la figura de la mujer que entra en el taxi, llega ahora el hombre que, subiendo al vehículo de Max, inicia una conversación alborotada, directa y violenta que el director opta por adornar mediante el inicio de la partitura original, descansada y tranquila. Una especie de estructura en espejo y capicúa interesante. No obstante, desechable inicio. Sólo comenzamos a sentir verdadera noción fílmica cuando la música suena de manos ya de Antonio Pinto, auténtico creador del ambiente nocturno, cosmopolita y agobiante de la historia. Su capacidad para describir y acompañar el aire de las atmósferas es fantástica. El contraste entre su batuta tranquila y la violencia del carácter de Vincent es, sin duda, espectacular y un punto importantísimo en el argumento.



                La partitura, en conjunto, va tomando forma y base y ya a mitad de historia se asienta y convence. Lejos queda el horrible inicio, antes comentado. De cuando en cuando, canciones regresivas. Avanzando los minutos, la partitura crece de una forma sutil, elegante y positiva: curiosamente, los fragmentos pausados, rebosantes de atmósfera idealista, van explicando la vertiente que más interesa al director, apartada ya la acción violenta en un rincón trascendente del filme pero eso, sin dejar de ser rincón.Criticable resulta la inserción comercial de las ya dichas canciones pop-rock, motivo únicamente de atracción hacia un público mayoritario ya que, de otro modo, su presencia no podría explicarse. Un elemento negativo, sin duda, a la hora de la valoración de un cuerpo de partitura, en principio, solvente.



                La composición concluye de forma eficaz; la violencia absoluta de Vincent hace que Newton-Howard despegue y firme unos minutos de estructuras típicas de acción basadas en la fuerza de los sintetizadores y una capacidad rítmica y narrativa notable. Atrás queda el ámbito dramático y soñador de las conversaciones entre el taxista y el asesino, involucrados ambos en toda la historia en un innumerable mosaico de muertes, trepidantes escenas y reflexivas conversaciones. En definitiva, una partitura bastante equilibrada en cuanto a los dos principales compositores y desajustada sobremanera por la música no original, opción comercial de muchos filmes y error artístico en la mayoría de ellos.


Antonio Miranda. Enero 2016.


BSO- BATMAN: EL CABALLERO OSCURO- Hans Zimmer & James Newton-Howard.





9 sobre 10


BATMAN: THE DARK KNIGHT (2008).
HANS ZIMMER & JAMES NEWTON-HOWARD.


                Diez minutos dura el inicio secuencial de la segunda entrega de la saga de Nolan. Si en la primera entrega la partitura comenzaba con una interesantísima mezcolanza de los posteriores temas a trabajar, ahora se nos golpea directamente con un espectacular tema de acción. Sigue la misma línea de ‘’Batman Begins’’, aunque veremos si con sus idénticas partículas negativas. Se trata de una  combinación, fantástica, por cierto, entre el apoyo a la secuencia mediante ritmos arpegiados y efectos y la narración, por instantes concretos, de lo que va ocurriendo. Completando las bases rítmicas aparecen dos temas, que serán los principales de la segunda entrega y, a juicio de quien esto escribe, insuperables: las dos conocidas notas de la primera película permanecen (mucho se ha hablado sobre ellas; suponen, en contra de lo que muchos han comentado, un tema en sí, digno y con fuerza arrolladora, del superhéroe. Sin duda lo son y para nada mantienen a Batman en un estado de indefinición musical. Otra cosa distinta es cuándo es usado, cuestión ya más debatible pero aclarada en el artículo de ‘’Batman begins’’) y, por otro lado, un compendio de sonidos tocados por las cuerdas que en la mayoría de los casos surgirán como base musical y, por tanto, poco perceptibles. Sin embargo, ahí están, son el nuevo toque de identidad del filme, esta vez con más cuerpo y oscuridad que en la primera entrega. Suenan por vez primera, para que resulten fácilmente identificables por quien esto lee, en el momento justo en que el policía Gordon aparece al lado del foco con el emblema del hombre murciélago. Sublime composición.

                Entramos en una fracción de metraje más pausada, tras el inicio frenético. Entra en escena Newton-Howard, cuyos temas varían sensiblemente de la orientación en ‘’Batman Begins’’, ahora no tan dulces y sí con un mayor tono dramático, oscuro e inquieto (el pasado de Bruce, su infancia, es tema de la primera parte de la trilogía; ahora, los episodios descritos por el artista radican en secuencias tranquilas de diálogo, tramas y pequeños conflictos internos). Eso sí, siempre a la altura. Poco dura su aportación y en seguida comenzamos a escuchar apoyos exquisitos a los sucesos que van aconteciendo, todos con un carácter global de unidad que les hacen mantener la narración de la historia como un único devenir. Así lo muestra la partitura, enlazando varios capítulos sin dejar de sonar. El matiz  lúgubre es absoluto, aunque mantenido, calmado, como parado por esos arpegios hipnotizadores e interminables y encumbrados como seña de identidad por las referencias al villano, el Joker. Apréciese ese sonido sintetizado y chirriante, como oxidado, que otorga a los momentos la demencia que ya posee, de por sí, el genial personaje.





                Nos hemos adentrado de lleno en la trama; pocos fragmentos tranquilos aparecen aquí (tiempo tardará en llegar la muerte de Gordon y algo más tarde la sutil y delicadamente descrita entrega del hombre murciélago a las autoridades). Los capítulos de la búsqueda y captura de Lau, el contable de los mafiosos de Gotham, o el inicio del episodio del Joker en la fiesta del ático de Bruce y su continuación son sensacionales y sus notas primeras, en los comienzos de las secuencias, ‘’tecnológicamente’’ soberbias. Los arpegios sintetizados y orientados a los bajos electrónicos imprimen una brutal potencia y una inquietud total y los ritmos de narración son controlados por los artistas de forma innegable. Lo mismo ocurre pasada ya la mitad de la trama: Batman queda atrapado en su vehículo. La persecución de la que forma parte, junto al Joker, ha sido narrada magistralmente con…silencio. De pronto el superhéroe sale del coche, destruido, en una especie de moto y su presencia, de nuevo en pantalla, ostenta una autoridad inquebrantable: comienza la música.

                El segundo tercio de metraje termina de forma espectacular. La historia, la película y la música han ido tomando un cariz cada vez más sólido, pero jamás con vistosidad desmedida, algo no demasiado fácil de conseguir en obras de este tipo. La destrucción producida voluntaria y estudiadamente por el Joker consuma la partitura de acción y, por su parte, tras el desastre, el intimismo presenta al piano un tema hermosísimo, nada facilón ni presuntuoso e iguala su función a la de la parte más furiosa de la música, algo, también, encomiable. Hemos alcanzado la madurez absoluta de una creación artística de muy alto nivel. Y aún queda el último tercio (recordemos, fragmento en el cual la banda sonora para ‘’Batman begins’’ sufre un desmedido bajón. Cuidado).





                Comenzamos esta parte final, tras el exitoso culmen, de nuevo a alto nivel. Aparecen las notas mencionadas al inicio del artículo; intencionadamente usadas tras la fuerza musical que acaba de concluir, los artistas nos vuelven a inyectar una dosis de atención. Este detalle, el arpegio rítmico en tonos graves, que machaca la secuencia del Joker en el hospital disfrazado de enfermera, y el empleo habilidoso durante la secuencia de, no las dos conocidas notas del tema de Batman de toda la trilogía, sino sólo una de ellas, nos hacen pensar en un final de partitura ‘’terrible’’.

                El desenlace, con la amenaza del Joker a toda la ciudad, va a ser tratado de forma ejemplar por la partitura; se ha lanzado, por fin, el tema de esta segunda entrega: el arpegio de notas suena ahora con más fuerza, presencia e, incluso, rapidez. Hará aparición, ligeramente, el tema intimista con el que se culminó el clímax anteriormente citado y, para terminar, un delicioso final de partitura: trágico, pausado, anterior a la muerte final, en el ámbito del mejor y más dramático Zimmer.




                Concluyendo, la trilogía para Batman de Christopher Nolan ha dado un salto encomiable en calidad musical. La obra de los dos compositores para ‘’Batman: the dark knight’’ es, sencillamente, soberbia. Rectificadas las carencias de la primera entrega, manteniendo los detalles de más calidad e imprimiendo al trabajo una mayor oscuridad tonal, el resultado es impecable.


ESCÚCHALA SI...: gustas de las verdaderas obras maestras de Hans Zimmer y una encomiable puesta en partitura del mítico hombre murciélago.

NO LA ESCUCHES SI...: tenías alguna esperanza de que la función de Newton-Howard fuera de mayor peso que la del compositor alemán.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: debería, sin duda, serlo dentro del género.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''Hannibal'' (Zimmer), ''El príncipe de las mareas (Newton-Howard).

PUNTUACIÓN: 9




Antonio Miranda. Septiembre 2014.

BSO- BATMAN BEGINS- Hans Zimmer & James Newton-Howard.





7.5 sobre 10


BATMAN BEGINS (2005).

HANS ZIMMER & JAMES NEWTON-HOWARD.


                El inicio de la trilogía sobre el famoso y oscuro superhéroe nos deja pegados a la pantalla, hablemos de la partitura que se nos avecina, aunque igualmente de las secuencias previas al núcleo principal, donde se nos introduce en la verdadera historia de Bruce Wayne. Las notas nos presentan, durante quince minutos, varias estructuras, que más adelante serán desarrolladas, pero todas ellas con un carácter fantasmagórico excepcional. Pequeños apoyos con texturas siempre lineales, basadas en las cuerdas de la orquesta; una ligera y poderosa narración, inteligentísima, de la llegada de Bruce a la cumbre de la montaña y, finalmente, esa nota de graves tildada con una voz femenina ligera. Se ha iniciado todo; Batman nace. Sólo las referencias  a Gotham adquieren una ligera esperanza y nos introducen, a su vez, en el siguiente núcleo del film, más intimista.

                Nunca ha resultado nada fácil, y por tanto provechoso, un proyecto de tal magnitud desarrollado entre dos artistas de la talla de Newton- Howard y Zimmer. El resultado: bueno (y sorprendente). Ambos fluyen en ideas que mantienen la unidad completamente. Tras un inicio, ya comentado, en el que temáticas diversas aparecen y se nos va situando la historia, nos encontramos con la parte más tierna y melódica (nunca abandona esa inquietud oscura y encubierta, aunque, en mi opinión, la que adopta el compositor de ‘’Gladiator’’ en la tercera entrega es la más acertada a este respecto), a cargo del compositor estadounidense (los temas de acción y poder, para el alemán). Nada fácil de insertar entre fragmentos que nos mostrarán una potencia y fuerza descomunales, esta ración de ternura mantiene, aún disponiendo melodías sencillas, el nivel de calidad necesario para no palidecer el conjunto global de la composición.





                Llega la secuencia del inicio del hombre murciélago; el instante en el que Bruce comienza algo grande y descubre su cueva y, como tal, el compositor lo muestra: suenan los arpegios característicos de Batman, un tema sencillo con el que se logra a la perfección identificar al héroe, algo nada fácil tras las muchas composiciones, a lo largo de la historia, que Batman ha sufrido, y la mayoría de gran calidad. Ahora llega algo más siniestro, menos heroico, más inquietante. En espera: las dos fantásticas notas tocadas por los vientos, que pronto se añadirán al tema. Nace Batman; con la misma pausa estudiada se está formando el tema del superhéroe.

                Siguiente fase de la creación: Bruce aparece junto a uno de los policías, ahora ya envuelto en un vestido negro, previo al traje definitivo. La música se va completando; suena ahora el tema de las dos notas y los efectos sintetizados simulando el aleteo del murciélago. La partitura y el tema central llegan a su máximo esplendor, denotan siempre inquietud, desasosiego interno y poder, una fuerza que está por llegar y que luego se expandirá por todo lugar y en todo ámbito temporal; una autoridad venidera por parte de Batman. Y por fin su aparición en pantalla, trabajada lejos del tema principal, el cual, realmente, indica la omnipresencia del personaje cuando suena y éste no aparece en imagen. Es un interesante contraste entre pasado y presente aunque, tal vez, la posibilidad de presentarnos al héroe bajo las dos formadas notas ya conocidas habría sido una posibilidad. Este asunto no deja indiferente a cualquier estudioso y mucho se ha hablado de él. En opinión de quien esto escribe, sin duda, estas dos notas suponen un tema principal de enorme fuerza y definición pero que no es empleado al uso: refiere la autoridad y poder de Batman en todo momento, en todo lugar. La trilogía presenta al hombre murciélago como un ser algo inquieto, etéreo, no predecible ni material. Así suenan las dos notas, casi siempre fuera de presencia en pantalla de Batman, lo que  significa una referencia clara a los adjetivos comentados. En absoluto es un tema clásico y típico de superhéroe, entonándose heroicamente cuando el ser en cuestión aparece, corre, salta, vuela o actúa. En Batman, no. De hecho, él no es así. El tema denota su volatilidad, por eso suena cuando no vemos su figura, para recordarnos que el mundo en pantalla no es otra cosa sino: BATMAN.





                La parte central del metraje se aborda desde las dos vertientes, tanto la intimista (en los menos momentos) como la propia de Batman ya formado. La descripción en fragmentos activos, pero no violentos, es la reina de la historia. Atmósferas que apoyan siempre la figura del superhéroe para crear una noción sobre él de grandeza, que no de fuerza, como habría ocurrido si la partitura centra su calidad en las batallas que surgen. Ejemplo máximo lo tenemos cuando el hombre murciélago es rodeado por los S.W.A.T. en un recinto donde Rachel, su compañera de infancia, ha sido mortalmente envenenada. Aparece por vez primera desde hacía muchos minutos, concretamente siempre cuando Bruce aún no era Batman, el heroico motivo de los vientos entonando dos notas, aunque de forma fugaz. El personaje está afianzado; se presenta el verdadero peligro: Batman actúa. El tema empleado es una delicia para la pantalla, la historia, el personaje y el oído. Pero justo cuando más nos deleitan los artistas intuimos una sensación extraña, algo nos dice que la música no es la misma; el estudioso en seguida se dará cuenta de que el tacto oscuro y sombrío bruscamente desaparece. Estamos ante la única sensación negativa de la, hasta ahora, magnífica partitura. Esta secuencia lo delata absolutamente: un inicio grande de secuencia, ya mencionado, y una narración intermedia bastante trivial que nos lleva hasta los scores más normalitos de ‘’los mediaventures’’. Aparecen melodías simplonas, que no sencillas, y ritmos sintetizados sin cambio alguno. La estructura gira repentinamente y la sorpresa es mayúscula. Quizá en la pantalla, inmerso entre imagen, sonido e historia, el detalle no sea excesivamente llamativo pero, sin duda, el cambio inexplicable está ahí.

                Llegado el final, se mantiene la misma tónica y la composición concluye con un potente apoyo a la escena del tren de Gotham. Algún que otro cambio de ritmo interesante pero, intercalando matices de temas anteriores, poca novedad que merezca la pena si no fuera por la apoteósica aparición de Batman concluida la destrucción del aparato: con las dos notas, sencillas y directas, se puede magnificar y otorgar una calidad insuperable a una imagen más que con cinco minutos de marcados y triviales ritmos.

                Llegada la calma, regresa la composición poderosa. Un fragmento intimista de calidad y un final con los créditos en los que vuelve a sonar el verdadero ‘’Batman’’, poderoso, siniestro…oculto.





                En conclusión, un trabajo que inicia la trilogía de Batman de Christopher Nolan con nota alta pero que, sin duda, podría haber conseguido más. Una orientación muy meritoria tras la genialidad de Elfman para la obra de Burton, difícilmente superable, y que pone las bases para la llegada de trabajos más compactos en próximas entregas.

ESCÚCHALO SI...: eres seguidor de estos dos grandes compositores y tienes inquietud por qué pueden hacer juntos.

NO LO ESCUCHES SI...: no quieres quedarte con una impresión final algo dubitativa.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: no.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''The Pacific'' (Zimmer); ''Waterworld'' (Newton- Howard).

PUNTUACIÓN: 7.5


Antonio Miranda. Septiembre 2014.