Una de las mejores bandas sonoras del genial compositor americano, Banderas de Nuestros padres representa el matiz cultural de Eastwood, su sensibilidad y una desbordante capacidad para generar emociones con su música. Sin duda, una forma personal de componer para cine y una manera única de conocer el séptimo arte.
Puedes conocer la lista con las mejores bandas sonoras de Clint Eastwood en el siguiente enlace:
Obra sencilla, directa, un intento por contar la vida, sin más. Eastwood, aún con sus críticos ferozmente en contra, no realiza película en la que la emoción, la sensación, el sentimiento o la crudeza vital coexistan siempre. Un roadmovie interesante, siempre con el viejo Clint al mando dando y recibiendo los avatares de la vida.
Al igual que Morricone con Carpenter en 'La Cosa' o Newton-Howard con Williams en 'Animales fantásticos', las obras por imitación o similitud que componen estos genios son, evidentemente, buenas, pero el error de apropiarse o acudir a un mundo tan personal como el de Carpenter, Williams o Clint Eastwood en el caso de 'Cry Macho', genera una inestabilidad en la personalidad de la partitura digna de tener en cuenta. Esto ocurre con la banda sonora de la nueva y esperada película del genial Eastwood.
Componiendo y dando directrices a seguir, Eastwood se centra en la ambientación de su partitura como él quiere, como él fabrica siempre, como son sus grandes películas. No quiere salir de su método. En este caso le encarga la composición a Mancina, enorme sorpresa para quien esto escribe pues se trata de un compositor genial, pero con una marcada línea comercial y con composiciones que carecen de un intimismo personal, de un carácter particular por encima de la teoría musical.
Composición pobre. Ejemplo de partitura que no empequeñece la obra pero que, mejorada, incrementaría notablemente la calidad conjunta de la película, sin duda.
La carencia de esa personalidad que le daría Eastwood de su propia mano o el fallecido y siempre extraordinario 'hermano musical' del director, Lennie Niehaus (que sí participaba drásticamente de la idea de Clint) provoca en la obra un desarraigo de la historia. Cumple su función, simplemente.
Por otro lado, la grabación en cd no resulta lo esperado y comprobamos, con la última pieza tocada por Eastwood, cómo se puede interpretar un tema musical peor que otro artista pero transmitir una sensación tremendamente superior, con enorme personalidad.
Una lástima que el director de 'Sin Perdón' no haya agarrado él mismo el piano y dado otra muestra más de cómo es su sobresaliente interpretación de la música intimista.
Compleja es la trayectoria, así como delicadísimamente sencillo su estilo musical, del genial Clint Eastwood. Comprometido siempre con la música en sus filmes, vamos a presentar sus mejores bandas sonoras divididas en tres apartados:
1- COMPUESTAS POR ÉL.Sus mejores composiciones originales, con bandas sonoras completas.
2- NO COMPONIENDO LA MÚSICA AL COMPLETO.Escribiendo un tema principal, aportando ideas importantes a la música, etc.Sus mejores partituras de películas en las que ha aportado sus conocimientos musicales de una u otra forma, pero
3- PELÍCULAS DE DIRECTOR NO COMPUESTAS POR ÉL.
Sea cual fuere la división de nuestra propuesta siempre es y será un placer escuchar la música de sus historias. Imprescindibles y, las suyas en concreto, obligatorias para cualquier músico que se inicie en la composición. Su sensibilidad es asombrosa y para End Titles no es válida la argumentación de los críticos musicales (la mayoría) que hunden sus partituras por la falta de profesionalidad del músico en este apartado. Eastwood es, para nosotros, un auténtico creador de historias sentimentales al piano. Asombrosa la facilidad estructural de sus melodías y punzantes las heridas múltiples que origina al escucharlo en pantalla. Ejemplo a seguir.
LAS MEJORES BANDAS SONORAS COMPUESTAS POR CLINT EASTWOOD
1- MYSTIC RIVER- 2003
2- MILLION DOLLAR BABY- 2004
3- CHANGELING (El intercambio)- 2008
4- HEREAFTER (Más allá de la vida)- 2010
5- FLAGS OF OUR FATHERS (Banderas de nuestros padres)- 2006
6- GRACE IS GONE (La vida sin Grace)- 2007
LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE CLINT EASTWOOD EN LAS QUE HA APORTADO PARTE DE LA MÚSICA
1- THE BRIDGES OF MADISON COUNTY (Los puentes de Madison)- 1995- junto a Lennie Niehaus
2- UNFORGIVEN (Sin perdón)- 1992- Junto a Lennie Niehaus
3- SULLY- 2016- Junto a C. Jacob y T.S. Band
4- TRUE CRIME (Ejecución inminente)- 1999- Junto a Lennie Niehaus
5- INVICTUS- 2009- Junto a K. Eastwood y M. Stevens
6- ABSOLUTE POWER (Poder absoluto)- 1997- Junto a Lennie Niehaus
7- SPACE COWBOYS- 2000- Junto a Lennie Niehaus
8- AMERICAN SNIPER (El francotirador)- 2014- Junto a J.S. Debeasi
9- A PERFECT WORLD (Un mundo perfecto)- 1993- Junto a Lennie Niehaus
10- HEARTBREAK RIDGE (El sargento de hierro)- 1986- Junto a Lennie Niehaus
LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE PELÍCULAS DIRIGIDAS POR CLINT EASTWOOD
1- BREEZY (Primavera en otoño)- 1973- MICHEL LEGRAND
2- THE OUTLAW JOSEY WALES (El fuera de la ley)- 1976- JERRY FIELDING
3- THE EIGER SANCTION (Licencia para matar)- 1975- JOHN WILLIAMS
4- FIREFOX (Firefox, el arma definitiva)- 1982- MAURICE JARRE
5- THE GAUNTLET (Ruta definitiva)- 1977- JERRY FIELDING
NO
ES FÁCIL COMPRENDER, incluso escuchar, la partitura original de una historia
envuelta en otra composición no original de forma constante, llegando ésta a
parecer (sólo hacerlo) de mayor importancia que la primera. Es el caso que nos
ocupa pero, tratándose de la excelente dupla de artistas, confiar desde un
inicio en el papel de la música concebida para la presente obra no es mala apuesta.
Transcurrida
la mitad del argumento, la música suena solamente dos o tres veces. La
capacidad de Eastwood para crear sucesos con su arte sonoro es asombrosa: le
basta con generar las pocas notas que guían el tema principal (suyo) para dejar
a Niehaus un terreno abonado que simplemente deberá arreglar. Asombroso. La
composición genera un contraste con la protagonista femenina, Francesca, de una
intensidad fortísima que derivará en la figura equilibrada de Robert Kincaid,
el protagonista masculino. Cuando la música, ligera, hermosa y tranquila brota
en pantalla ella, Francesca, se muestra inquieta, nerviosa e impaciente por el
deseo y el sentimiento que nace hacia Robert. Inteligente contraste y apuesta.
La partitura, como la mujer, irá creciendo con el paso de los minutos.
Clint
Eastwood comenzaba su zambullida artística directa en el mundo de la
composición durante la década de los noventa. Las colaboraciones con su amigo
Lennie Niehaus se limitaban a dar cuerpo a temas principales y adaptar luego la
música, como director, a la imagen. El poder que mostró, ya en este inicio, fue
incuestionable y con un sencillo, práctico e inteligente (siempre) motivo
conseguía dar una fuerza y sentido a sus historias como muchos otros músicos,
con una partitura entera, jamás han logrado.
El
jazz tiene una influencia notable sobre la historia. El gusto de Eastwood por
este estilo de música siempre se ha visto reflejado en sus filmes y, en el
presente, no lo es menos. Paulatinamente, al tiempo que la historia avanza, su
presencia disminuye, limitándose finalmente a los encuentros íntimos (que no
sexuales) de la pareja. La música original, progresiva y siempre bajo el
minimalismo que caracterizará las partituras del director en el futuro, cobra
minuto a minuto una presencia activa y fulgurante hasta llegar a un final de
verdadero, artístico e intelectual éxtasis. La complicidad de ambos músicos es
extraordinaria y juntos llegan a formar una dirección musical complicadísima
(como también lo es su percepción latente). En las secuencias finales,
orquestado ya por Niehaus el tema
principal de Eastwood, la música parece llorar los acontecimientos. Y no, no se
trata de una metáfora el comentario sino, certeramente, una realidad: el
compositor ejecuta unas curiosísimas ‘’disonancias melódicas’’ que hieren
drásticamente el alma y elevan toda, absolutamente toda la película, a
consideración de idea, muy alejada ésta de acontecimientos reales, vitales o
sentimentales. El Romanticismo brota por tantos lados que la partitura rasga
los ojos del espectador y saca violentamente sus lágrimas. Sin duda, una obra
maestra del cine y una joya de la música del séptimo arte injustamente
olvidada, pobremente valorada en muchas ocasiones y que debiera estar entre las
desconocidas y minusvaloradas mejores bandas sonoras de la historia moderna del
cine.