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LAST AND FIRST MEN- JÓHANN JÓHANNSSON & Y.E. Glotman

 


9 sobre 10

LAST AND FIRST MEN (2020)


Cinta de ciencia ficción experimental, un alarde de imaginación y contenida filosofía que nos hará vivir una experiencia extraordinaria, eso sí, si el espectador se mantiene con una disposición hacia el cine de autor más crudo. Obra póstuma basada en la novela del mismo nombre del escritor Olaf Stapledon.

Nos encontramos ante una historia de visión futurista anclada voluntariamente hacia el pasado, que representa nuestro presente. Incluso podemos descubrir, sorprendentemente, cómo el autor se plantea, en boca de la protagonista, un posible exterminio de la sociedad actual por algún virus maligno…

Jóhann Jóhannsson falleció antes de finalizar la producción de la historia, pero dirigió las bases fundamentales y compuso la partitura en su concepto amplio. Una música como era él, como planteaba él, como fabricaba él: propia, original, rompedora y representando, sin duda, el futuro de la música de cine con un poder sobre el resto de compositores modernos realmente extremo.




La obra que nos ocupa contiene un sinfín de idas y venidas, asignaciones, metáforas, imágenes lineales que reflejan el fluir continuo de la historia de la humanidad. Imágenes lineales quebradas por lindes bruscos, fuertes, como los riesgos que sufre la sociedad futura de la voz en off que nos habla, que quiere comunicarse con el pasado, con nosotros, y que forma quizá la parte más confusa del propio pensamiento actual, sin figurar realmente ningún concepto al que la protagonista se refiere.

El tratamiento de los paisajes y de las figuras (los monumentos llamados

LA LLEGADA (ARRIVAL)- Jóhann Jóhannsson.



9 sobre 10

ARRIVAL (2016).
JÓHANN JÓHANNSSON.

Partitura absorbentemente lineal, de gran complejidad, difícil escucha y una aplicación en pantalla tranquilamente violenta. La composición del autor de la extraordinaria ‘’Sicario’’ se mueve por un sinfín de detalles, todos ellos milimétricamente estudiados y que nos llevan desde matices renacentistas hasta momentos claramente experimentales, electroacústicos o, incluso, mixturas sorprendentes en el estudio detallado de la obra ya que, sin duda, resulta una producción compacta y muy fiel a la imagen para con la cual muchos de sus adornos quedan positivamente ocultos.

Podríamos delinear la partitura para ‘’The arrival’’ mediante el trazo uniforme de una nota, llevémosla siempre a los registros clave de la banda sonora (los graves) y modulemos a nuestro antojo, dentro de las escalas empleadas por los numerosos sonidos que nos encontramos, hasta conseguir la expresión de una contención potencial devastadora, uniforme, curvilínea y delicada (como lo es el lenguaje del filme). La complejidad que resulta de esta acción es inaudita como así mismo se configura la de la partitura. La dual composición de los matices renacentistas en las voces con otros experimentales en las mismas o el empleo del clavicordio (instrumento antiquísimo) frente a los pads infinitos nos hacen enfrentar directamente los dos mundos del filme, el humano y el extraterrestre otorgándonos a nosotros, como seres primitivos respecto a aquellos, el adorno renacentista. Extraordinario.



Lamentamos la inclusión en el filme (a modo de cuerda que anuda la historia), de la pieza de Max Ritcher ‘’On the nature of daylight’’ (‘’The blue notebooks’’, 2004) siempre en relación al conjunto formado por Jóhannsson (no se incluye en la edición de la banda sonora). El tema en sí, insertado en el global y al referirse exclusivamente al lado más sentimental del filme, queda bien empastado aunque, escudriñando detalles y sentidos, lleguemos a descubrir grietas que pudieran llevarnos hacia las dudas que genera su tan dispar forma en relación a la creada por la partitura original. No cabe duda que ha sido un deseo exclusivo del director, Denis Villeneuve, ya que, afirmándolo fervientemente, Jóhannsson podría haber creado un motivo de la misma influencia y calidad o, sin duda, mayor y haber estado emparentado directamente con el resto de su trabajo. Una lástima.

El filme rebosa seriedad y buen hacer, igual que la música. Siempre prudente y con una gama de graves que hacen disfrutar cada secuencia, el compositor fabrica su primera verdadera aparición en pantalla de forma sutil hasta generar unos minutos de auténtico poder: la escena es escalofriante, devastadora, ingente y titánica, tanto en imagen como en música y se inicia con las modulaciones de los graves dando una sensación de traslación de las situaciones verticales de ascensión a la nave hacia las horizontales del campo gravitatorio de la misma: extraordinario. El resto de la secuencia y de la composición resulta ejemplar para cualquier director y compositor que se adentren en el intento de dar a conocer una impresión absoluta, un campo de emociones altísimas y pretendan hacerlo con seriedad y perfección: inigualable y, sin duda, el instante más alto de la partitura.



Los detalles en ‘’La llegada’’ son numerosísimos. Encontramos en la obra la simbiosis entre varios conceptos que se trabajan en toda la historia: el lenguaje, la comunicación, la polifonía musical, las voces experimentales y las que proyectan la ligera impresión de música renacentista… En fin, una interrelación tan completa y compleja como lo es el sistema lingüístico de los extraterrestres y su interpretación por parte de los humanos. Importante debemos de calificar el detalle positivo del director que, pese a insertar la composición no original para el filme del mencionado compositor Max Ritcher, no lo hace en los instantes en que la partitura de Jóhannsson ya se encuentra asentada, ni siquiera en las imágenes de la protagonista que representan secuencias estrechamente relacionadas con las que al inicio y al final son ‘’musicadas’’ con la citada pieza.
En definitiva, nueva colaboración entre director y compositor que no defrauda, de seriedad manifiesta, trabajo estudiado, minimalismo electrónico percusivo en muchas ocasiones y con una frialdad agresiva que, si bien como unión de sustantivo y adjetivo podría desorientarnos, tras el visionado del filme terminaremos por entenderlo. Ejemplar método y una de las bandas sonoras del presente curso.





A TENER EN CUENTA: la firmeza con la que la música se presenta en la obra, siempre oscura, compacta y fortísima pese a desarrollarse sin apenas subidas o bajadas. Cuando a una partitura no se le consigue sacar nada negativo, su puntuación sube. La obra es un referente actual sobre cómo componer para cine con una sencillez máxima y una practicidad por encima del beneficio propio de la música. Mencionaremos la no inclusión, por parte de Villeuve, de la capacidad de Jóhannsson para crear un tema pausado y orquestal que iniciara y cerrara la historia y aupara a la obra hasta el máximo sobresaliente.


PUNTUACIÓN: 9



Antonio Miranda. Noviembre 2016.



BANDA SONORA (CRÍTICA)- SICARIO- JÓHANN JÓHANNSSON.


8.5 sobre 10

FESTIVAL DE CANNES: sección oficial de largometrajes a concurso.

SICARIO (2015).
JÓHANN JÓHANNSSON.

                Jóhann Jóhannsson parte desde la segunda posición en la parrilla de salida, para nada mala situación en la carrera pero sí con el inigualable Alexandre Desplat mostrándole el camino. Con claridad: filme y música enseñan procedimientos, estructuras y resultados paralelos a los del genial compositor francés en la maravillosa ‘’La noche más oscura’’. Jóhannsson inicia la andadura firme, de la misma forma que lo hará en las dos partes siguientes, cruciales instantes de la obra en los que se inician situaciones trascendentales y que el artista fabrica con el mismo tema, en distintas versiones. Esta idea nos descubre una interesante distribución del trabajo musical en forma de pirámide, con una base de tres instantes, un intermedio de dos y la cúspide final.

                Los tres instantes mencionados dan un paso más en el argumento. Como decimos, Jóhannsson los inicia de forma muy similar pero termina desarrollándolos con cuerpo propio derivando en los fragmentos del siguiente nivel piramidal, los auténticamente fuertes de toda la composición. Estas dos secuencias del término medio (la virtud, recordad; curiosa coincidencia) brotan de las dos partes más importantes, la inicial y la final, dejando la intermedia para una presencia más pausada y testimonial de la música. En la primera de ellas, la escena resultante es una auténtica ‘’barbaridad’’ de quince minutos contenidos de manera brutal, escuchándose sonidos atmosféricos que nos describen la podredumbre de Juárez ciudad mientras la comitiva policial avanza en busca de Guillermo. La partitura jamás se altera, ni en los instantes más activos, lo que provoca una situación de violencia extrema muy bien conseguida, una pausa agresiva que se ejecutará en la escena final de la producción. Allá nos proyecta, sin darnos cuenta, toda la actividad de la música.
                La segunda de las escenas, resultante de la parte final de entre las tres en que dividimos la película (y que completa el nivel medio de la pirámide), se inicia con el grupo de policías adentrándose en el túnel que les llevará a tierras hostiles de México. Jóhannsson emplea ahora el tema de las cuerdas graves de la orquesta (que ya usó en la primera de estas dos partes, cuando el convoy avanzaba en busca de Guillermo) de una forma absoluta, demoledora y premonitoria del absorbente delirio de muerte que está cercano a producirse.


                La cúspide de la composición llega cuando, en torno a la mesa del máximo jefe del narcotráfico, el argumento consigue su máxima expresión. El terror, la tensión y la situación son narrados con inteligencia por el compositor… ¡en silencio! La pausa contenida de la que hemos hablado (presente en toda la pirámide comentada), incluso en situaciones extremas, que se desprende de la unión de música e imagen, auguraba la calma que ahora, en una secuencia gravísima, se percibe directamente. Es la conclusión y la proyección final de toda la obra de Jóhannsson acorde a lo planteado. Inteligente propuesta y gran estructura.
                Concluyendo, obra de gran mérito que cimienta sus fundamentos en la estructura global de la disposición de los temas en pantalla. La fuerza que posee, indudable, nace de la contención que plantea, nada fácil de ejecutar. Sin duda, un gran trabajo.



PUNTUACIÓN: 8,5
Antonio Miranda. Enero 2016.