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1997: RESCATE EN NUEVA YORK- JOHN CARPENTER

 


7,5 sobre 10

ESCAPE FROM NEW YORK (1981)


Sencillo y arrollador y tan calculador que su frialdad compositiva hiere al mismísimo fuego. John Carpenter es único.

La composición para la presente producción sigue el estilo inconfundible del artista: sintetizadores en síntesis y golpes tremendos de descripción con los sonidos de frecuencias bajas, mediante los que lleva a cabo una simbiosis entre la música y la búsqueda del Presidente.



Ejemplo de composición de Carpenter y obra cinematográfica notable con la que adentrarse en el mundo del Director y su música, su música y su narración, su genio y su peculiaridad: su amor o su odio.


ANTONIO MIRANDA

Noviembre 2022




BSO- HALLOWEEN- John Carpenter.






10 sobre 10

HALLOWEEN (1981).

JOHN CARPENTER.  

      
‘’Hemos llegado’’, pronuncia el doctor. Comienza la música de Carpenter. Maravillosa sensación. El Mal está aquí, no lo vemos, lo escuchamos y su presencia ya nos aterra.

Hay momentos o circunstancias que procuran otorgar la facilidad al genio artístico para encumbrar sus dotes antes que nadie y por encima del resto. John Carpenter es uno de ellos. No hablo como cineasta, cuyo sector no pretendo tocar ni es mi escena, y sí como compositor de música de cine. Admirable. ‘’Halloween’’ ejemplifica a la perfección el camino bien reconocible que tomó el artista desde sus comienzos y durante la mayoría de sus creaciones. Partituras sintetizadas en extremo con la identificable presencia, siempre principal, del piano. Bases rítmicas muy típicas de su identidad que machacan hasta la extenuación la historia e imagen que acompañan y la llevan al punto donde ellas pretenden. Carpenter es capaz de componer una historia con una sola secuencia de ritmos.





                No es fácil admitir esta categoría de maestro de la música de cine en el compositor americano, lo admito. Sus influencias (presentes en todo artista), la sencillez de los temas que compone, el minimalismo electrónico empleado con una tecnología rudimentaria…En fin, numerosas barreras que le impiden ser considerado como tal pero que, para un servidor, indudablemente, lo es.

                Analicemos el tema principal de ‘’Halloween’’. Los créditos iniciales lo

BSO- LA NOCHE DE HALLOWEEN- John Carpenter, Cody Carpenter, Daniel A. Davies


8 sobre 10

Halloween (2018)

Secuela de cine independiente a las órdenes del maestro Carpenter. Sin dirigirla él y compartiendo partitura con su hijo y D. A. Davies, su influencia es evidente y la línea a seguir, la suya. El filme crece a medida que pasan los minutos y, todavía más, pasado el tiempo de haberla visto. Una historia sobria, pausada a veces en extremo y seria, muy seria. Los instantes sombríos y directos potencian una atmósfera que se muestra sin temores y que la música, siguiendo la línea de la original, consigue sin duda aupar al notable.



La composición de Carpenter para Halloween, en este 2018, aporta pocas variaciones sustanciales a la partitura de 1978. El inicio de aquélla es demoledor y de una contundencia inicial pocas veces alcanzada; la de ésta, prudente y sin querer herir a su antecesora. Evoluciona con el paso de los acontecimientos, siempre el tema principal presente cuando Michael Myers presenta su figura, oculta o presente, y con ligeros toques sintetizados de carácter moderno aunque en ningún momento perdiendo el matiz de la electrónica de Carpenter en la primera. Un trabajo, con todo, realmente notable.




Antonio Miranda. Noviembre 2018


BSO- EN LA BOCA DEL MIEDO- John Carpenter & Jim Lang.




IN THE MOUTH OF MADNESS (1995).
JOHN CARPENTER & JIM LANG.


Intensa y sutil partitura original durante el primer tercio de ‘’In the mouth of darkness’’. La aplicación, nuevamente, toma el mando en las composiciones del genial John Carpenter, sin duda al mando de esta obra y que deja un par de detalles exquisitos en la primera media hora: tras el sustento atmosférico del conjunto de pads sintetizados, la aparición del tema principal en el primer contacto del investigador protagonista con la nueva novela del escritor desaparecido, en un ambiente sombrío y oscuro y, sin duda, extraño, es de una elegancia y calidad sobresalientes. Los sonidos sintetizados de piano pulsados, ya con notas concretas y su desarrollo minutos más tarde, cuando la escena vuelve a repetirse, marcan el inicio de un argumento de veras tensionado. Carpenter y sus sintetizadores mandan. El primer tercio concluye con una secuencia (John Trent descubre un mapa donde se supone se encuentra Sutter Cane, el escritor) en la que la música ejerce una de las mayores influencias en la carrera del director-compositor: fascinante empleo de la contención musical para general angustia.



‘’En la boca del miedo’’ guarda innumerables instantes de una belleza cinematográfica (musicalmente hablando) arrolladora: a mitad de historia, cuando Trent y su acompañante llegan al pueblo de Sutter Cane y charlan en la habitación del hotel, tras haber sido atendidos por una misteriosa anciana, la referencia a ‘’Psicosis’’, de Bernard Herrmann, es tan plausible que su belleza es inigualable, hecho complicadísimo al tratarse de una similitud tan grande tanto en partitura como en contenido y escena. La composición mantiene una intriga intensísima, cual Herrmann a la orquesta, pero llevando al terreno del estilo ‘’Carpenter’’ absolutamente todo lo que escuchamos. El sintetizador ejerce una fuerza tal que, si bien el genio compositor de tantas películas de Alfred Hitchcock está presente en todo momento, la partitura actual es capaz de centrar, a su vez, todo el contenido en su propio y referente estilo. Sin duda, inolvidable momento.



Desde la minimalista e hiriente nota aguda mantenida, mientras Trent es objeto del final del libro de Cane, hasta el ligero giro a la acción, pasando por un apoyo del último tercio siempre en segundo plano, la parte final se convierte en una aeróbica inyección que, personificada en la secuencia del regreso de Trent a la ‘’realidad’’, mantiene el compositor de forma hábil como si de la forzada marcha de todos hacia la muerte, el mal o la destrucción se tratase. En definitiva, un equilibrio notabilísimo en sus tres partes que convierte a esta obra en una composición de las más conseguidas del genio compositor, junto a Jim Lang. Imprescindible, como toda la obra de John Carpenter.


PUNTUACIÓN: 8.5

ANTONIO MIRANDA. ENERO 2016.

LA NIEBLA/THE FOG- John Carpenter.



8.5 sobre 10

THE FOG (1980).
JOHN CARPENTER.


Partitura de las más comedidas  y serias del genial artista, suave, linealmente formada con propósito buscado y con un tema principal que en ningún momento, pese a sus múltiples aplicaciones en pantalla, quiebra la suavidad fantasmagórica de la niebla que, a su vez, es mantenida y referida por toques de pads en una sola nota prolongada. Interesantes matices que nos hacen comprender cómo un personaje es abrigado por dos temas principales, algo extrañísimo en la historia de la música de cine. ¿Quién, si no, iba a hacerlo? John Carpenter.

A mitad de metraje ambos temas terminan uniéndose. La habilidad compositiva, basada en la simple superposición de capas, es uno de los puntos fuertes del artista. Como músico, como director, como genio del Arte junta ambas secuencias musicales y, acompañando la narración de los hechos acaecidos cien años antes en la aldea de Antonio Bay junto con el descubrimiento del barco vacío (fijémonos cómo, curiosamente, también son dos elementos, como las dos entidades de la partitura mencionadas) va intensificando la historia únicamente con la composición, que comienza su mayor presencia en pantalla para, precisamente, anunciarnos (sin darnos cuenta) que los hechos y el terror empiezan a fluir. Un ejercicio de habilidad magistral que deja atrás pequeñas muestras de circunstancia de la música original y sí una mayor figuración de la que sale de la radio del faro de la aldea.



La parte final, ensamblado el sistema en la zona central, separa de nuevo las dos melodías para dar figura exacta y terrorífica a la niebla (¡la escena en la que los seres acuden a casa del niño es magnífica y simplemente ‘’musicada’’ con una nota mantenida durante minutos!). El tema principal más claro, con sus notas diferenciadas al piano sintetizado, comienza a padecer unas modulaciones tan extremas como imperceptibles para señalar la evolución progresiva del dominio de la niebla sobre el terror que van padeciendo los habitantes de Antonio Bay. Magnífico.

Un final exultante de sintetizadores descriptivos da paso a los créditos finales en los que el tema principal del filme suena más potente que nunca: ejemplo de cómo todos los motivos de John Carpenter, desde su ‘’Halloween’’ hasta los más desconocidos, son radiantes narradores de historias, protagonistas tan fuertes que llegarían a distorsionar a la propia historia si no hubieran sido compuestos, tocados, tratados y aplicados por un auténtico superdotado de la música de cine.




Antonio Miranda. Abril 2017.


BANDA SONORA (CRÍTICA)- ASALTO A LA COMISARÍA DEL DISTRITO 13- John Carpenter.



 

 8 sobre 10

ASSAULT ON PRECINCT 13 (1976).
JOHN CARPENTER.

                La música de John Carpenter es única. Minimalista, electrónica, irrepetible e inigualable y hasta ciertamente extraña y, es más, fácilmente detestable. Su comprensión, tanto argumental como musical, es compleja al tiempo que su forma resulta sencilla. Definitivamente: minoritaria y lujosa. Así resulta, sin más, la partitura para el filme que tratamos: histriónica combinación de ritmos limpios y bajos electrónicos, siempre deambulando por dos temas principales que ocupan el total de la historia. Inteligentemente insertados en la trama, Carpenter goza de la ventaja de ser él mismo quien ‘’musica’’ lo que antes ya ha creado en su mente. Gran parte del mérito y base de su fortísima unión música-imagen radica aquí, en el enlace que él mismo fabrica con todo. Claro ejemplo del ligero desajuste que brota de una composición que no es suya en una película propia es, sin duda, la magnífica ‘’La Cosa’’. Morricone, genio entre genios, no es capaz de, con un estilo similar al del maestro estadounidense, acercarse a sus atmósferas globales y ricas y el filme pierde gran parte de su energía debido a que el propio Carpenter no compone la partitura.

                ‘’Assault on precinct 13’’ guarda un primer tercio (media hora) espectacular, musicalmente hablando. El tratamiento directo y elaborado del argumento queda sellado magníficamente mediante secuencias breves de los ritmos y los bajos, creando una sensación de agobio en un ambiente sencillo que directamente dispara la sangre antes de verla. El cruce de personajes avanza a la par que los temas musicales, que llegan a solaparse en la escena final de esta parte, cuando los asesinos, finalmente, llevan a cabo sus atrocidades en el furgón de los helados. Escalofriante tratamiento de la música, la cual tensa al espectador y desaparece cuando la muerte llega, hecho sorprendente cuando uno lo medita.



                Carpenter agudiza sus sonidos, o la impresión que producen, en la parte central del metraje. Introduce un tema pausado, ciertamente para contraste con la atmósfera de terror que se va a multiplicar en la comisaría. Los ritmos aparecen en más instantes, como si de una punzante arma que va clavando su horror en los personajes y espectadores se tratase. Para mayor deleite de la sangre y la muerte, esta parte más tranquila refleja la desolación de una de las secretarias, tal vez reflejo de la del resto, aunque se nieguen al pesimismo y luchen por sus vidas. Tal vez, realmente, no nos encontremos ante una sencilla ‘’película de disparos’’ y, basándonos en este pequeño detalle de los fragmentos pausados de la composición, detectemos una metáfora vital y social de interesante análisis. La música, de mano de uno de sus modernos e incomprendidos  genios, nos abre puertas repentinas a la filosofía del cine. Carpenter, presentando a un director y compositor drástico, acuchilla las escenas a partir de ahora con un sonido de orquesta sintetizado y agudo que va tomando presencia mayor y progresiva, tal y como lo hacen las avalanchas de asesinos o lo pudiera practicar el ahogamiento social para con el Hombre.



                ‘’Así me ha ocurrido siempre: se me acabó el tiempo al nacer’’. ‘’Napoleón’’ Wilson, el preso que ayuda a resistir dentro de la comisaría, adopta una inquietante actitud que nos ayuda a entender lo antes comentado. La sencillez, reiteración y minimalismo electrónico de uno de los más grandes genios del cine global (dirección y composición) se convierte, en sus inicios con ‘’Asalto a la comisaría del distrito 13’’, en un artista de trabajo e identidad fieles y originales como pocos ha habido en la historia del cine y de la música para el séptimo arte. John Carpenter, a juicio de quien esto escribe, ha llegado a fabricar un sello de identidad tan propio y elevado como lo hizo el mismísimo Ennio Morricone con sus partituras para el western europeo. Carpenter, seguidor acérrimo del western de Howard Hawks y John Ford, resulta inconfundible al escuchar sus notas, siempre brillantes a la par que estudiadamente sencillas.

                Concluyendo, partitura imprescindible para cualquier inquieto de las bandas sonoras e inicio de lo que ha supuesto una de las carreras musicales más atractivas y poderosas en la historia del cine.






PUNTUACIÓN: 8

Antonio Miranda. Octubre 2015.