Mostrando entradas con la etiqueta Hans Zimmer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hans Zimmer. Mostrar todas las entradas

ELLA McCAY/ HANS ZIMMER-James L. Brooks

 


5,5 sobre 10

ELLA McCAY-HANS ZIMMER-2025


Entretiempo ligero, combinación de placeres livianos con necesidades ligeras: nada interesante. Una composición que hunde los muchos logros del genio alemán pero que ya, por costumbre en los últimos tiempos, sin duda, nos tiene acostumbrados y que pareciere no importar en demasía al bueno de Zimmer.




Ligeras motas de polvo de lo que un día compuso como partitura de comedia o ligera, como la maravillosa Mejor Imposible, del mismo director y que quizá, por tal motivo, por la añoranza de las colaboraciones, ambos pensaron que esta vez no sería lo mismo, pero sí un pequeño placer de recuerdos.

Sólo interesante para pasar un rato intrascendente y para iniciados en la música de cine.


Antonio Miranda

Diciembre 2025



DUNE: PART TWO (DUNE: PARTE 2)/ Denis Villeneuve-Hans Zimmer


 

8,5 sobre 10 (nota película)

9 sobre 10 (nota música)


DUNE: PART TWO (DENIS VILLENEUVE)

HANS ZIMMER

2024


END TITLES calificaba Dune, la primera parte de la entrega, con la nota de la partitura en un 7. No hay duda: la saga, en su segunda parte, sube un peldaño más hacia la perfección, hacia una obra global espectacular e imperecedera. Director y compositor olvidan colaboraciones pasadas con otros artistas y se centran en Dune: parte dos en crear un impulso profundo a la obra.





La fotografía, sublime, el argumento que no defrauda e introduce personajes nuevos y la contundencia seria, muy seria, que Zimmer se ha afanado en otorgar convierte esta obra, y la saga completa a falta de la tercera entrega, en una creación a la que pocas cosas le faltan. Hans Zimmer incluye ahora pequeñas variaciones melódicas que todavía fijan más la historia y consigue llevar por caminos más firmes todo el entramado de ingeniería sintetizada que comenzó a presentarnos en la primera entrega.


Esperamos ansiosos la tercera película de la saga.


Antonio Miranda

Agosto 2024


THE SURVIVOR-Hans Zimmer

 


4.5 sobre 10

THE SURVIVOR (2021)



Nueva decepción del gran maestro alemán, que durante los últimos años nos ofrece 'una de cal y otra de arena'. En este caso, la composición para 'The Survivor' se mantiene en una tonalidad equilibrada, en todo momento descriptiva y basándose en los sonidos electrónicos en unos tiempos medios que limitan en exceso la capacidad compositiva del artista.

Encontrarás en 'The Survivor' al Zimmer más cómodo, en absoluto tomando riesgos y limitándose a crear un par de registros melódicos que nos retrotraen a su 'La delgada línea roja', pero, evidentemente, sin siquiera rozar su emblemática obra.




Poca calidad compositiva, muchos momentos atronadores y sintetizadores de última generación; no obstante, esta obra nunca llegará a ser referente en la obra de Zimmer.

Antonio Miranda
Mayo 2022

THE ROCK/ LA ROCA- Hans Zimmer, Nick Glennie-Smith, Harry Gregson-Williams

 


10 sobre 10

THE ROCK (1996)

Desde Hans Zimmer hasta Nick Glennie-Smith pasando por Harry Gregson Williams y junto a algún colaborador más, todos renegando en un principio de su autoría pero finalmente compartiéndola como seguramente fue el resultado final, nos encontramos ante una partitura con una gestación complicada que nunca nadie habría apostado por su resultado. El objetivo último: una maravilla.



La baja puntuación que algunos críticos dan a la obra queda drásticamente tumbada cuando iniciamos el visionado y nos damos cuenta de la influencia tan grande, tan detalladamente estudiada y tan melódicamente conseguida de las notas de la partitura. 'La Roca' es un compendio de escenas de acción que abrieron una nueva era a la música de acción: a la buena música de acción. Melodías extremadamente tangibles pero en ningún momento exentas de carácter ni de inserción en las secuencias, las cuales son narradas con minuciosidad en medio de una aparente amalgama de ritmos sin variaciones, lo cual es radicalmente falso. Modificaciones de escalas, de ritmos, de intensidades y siempre medidas conforme a lo que el espectador está viviendo. Una heroicidad hecha música que hace palpitar incluso a las exigencias del estudioso. 



Banda sonora que se ha convertido en un clásico de la acción moderna, ejemplo a seguir por cualquier compositor.


Antonio Miranda

Marzo 2022


DUNE- HANS ZIMMER

 
7 sobre 10

DUNE (2021)

Hans Zimmer


Echo de menos a Jóhannsson...

Dune y Zimmer...la esperada partitura de esta cinta tan deseada. Pero no, el resultado no es el esperado.

Denis Villeneuve, doy por seguro, también echará en falta a su músico...pero el final de la producción de esta composición no le habrá

LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE HANS ZIMMER- HANS ZIMMER: BEST SOUNDTRACKS



HANS ZIMMER: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS




1-LA DELGADA LÍNEA ROJA- 1998





Trabajo exquisito del compositor alemán dentro de su línea melódica pero que, sin duda, fue un salto adelante por encima de cualquier otro antes compuesto tanto por su concepción como por la adaptación musical a la imagen. Auténtica filosofía musical y exquisito tándem compositor-director. La obra que en más alto valor aglutina originalidad, influencia, trabajo y composición. Su mejor creación.


2-GLADIATOR- 2000



La versatilidad y nivel alcanzados en ‘’Gladiator’’ son inigualables. Nos encontramos ante una de las obras cumbre del compositor alemán, que guarda sinnúmero de influencias de trabajos anteriores, todas ellas unidas y mezcladas magistralmente en una partitura muy estudiada y que basa su fuerza en la transmisión de un sentimiento poético. ‘’Gladiator’’ no es una banda sonora de acción, es más, cuando suenan las extraordinarias secuencias rápidas, siempre director y compositor optan por introducir un final o, en su caso, toque místico, tranquilo, relevante hacia la filosofía o, mejor, sentimiento que se pretende mostrar. Aquí entra en juego una de las artistas más grandes de los últimos tiempos: Lisa Gerrard. El nivel que consigue la música no sería el mismo sin ella y es, indudablemente, quien aporta a la obra ese salto  a niveles sobresalientes.


3-EL CABALLERO OSCURO- 2008



Composición dinámica que difícilmente puede ser superada. La personalidad, carácter y fuerza de esta partitura son asombrosas hasta el punto de tumbar osadamente la parte compuesta por James Newton Howard, a olvidar. Zimmer consigue generar unas sensaciones de poder a la altura de la figura oscura del personaje y logra una paleta de sonidos que resulta el colofón máximo a su estilo al tiempo que consagra su forma de componer acción de una manera realmente devastadora. Muy complicado adelantar  en el tiempo esta obra en su género.


4- EL PACIFICADOR- 1997





Paradigma de la música de cine de acción moderna. Hans Zimmer ata conceptos de soundtracks anteriores, todas ellas ejemplares, para dar forma a una obra seria, trabajada y poderosa y que, en conjunto, está por encima de sus anteriores y novedosas, pero más débiles, bandas sonoras.


5- EL REY LEÓN- 1994





Arriesgada apuesta en obra y en música. Hans Zimmer supo estar en el momento adecuado y con las ideas precisas. Uno de los aciertos más grandes en la historia de la animación y partitura con una influencia en su obra posterior de gran importancia. De los trabajos compartidos (numerosísimos en el autor y tremendamente pobres en la actualidad) más sobresalientes de su carrera.


6-MAREA ROJA- 1995





Inicio de un estilo, de una vertiente en el cine moderno. Con detalles del pasado y una orientación sintetizada y directa, comprometida y melódica, seria y firme, el compositor alemán cambia la historia de la música en el cine de acción. Imprescindible.


7-LA ROCA- 1996





Interludio delicioso entre ‘Marea Roja’ y ‘El Pacificador’. Concebida por un grupo de artistas, siempre todos a la sombra del alemán, consiguen generar una actividad y una escucha asombrosas que aventuraban ya el nacimiento del cine actual en su género.


8-EL ÚLTIMO SAMURAI- 2003



De sus partituras más serias pese a llevar el ‘lastre’ de numerosas bandas sonoras fundamentales en el estilo del autor, esta obra comprende a la perfección todas las pasadas e inicia el proceso para una de sus culminaciones: ‘El caballero oscuro’. Estudio de instrumentación tradicional inyectada perfectamente en el sonido electrónico con el toque orquestal poderoso que el artista alemán tan bien ha sido capaz de crear. Sin duda, pieza a descubrir y a considerar. Melódica y en la línea más pura de la atmósfera ‘Zimmer’.



9-ORIGEN- 2010



Estamos ante una de las obras de mayor control narrativo de Hans Zimmer. Ahogante por momentos, melódica a veces y compleja otros, resulta el comienzo de otro de sus marcados estilos cinematográficos que desembocará en sus creaciones más atonales, directas, abruptas y nada comerciales (‘Dunkirk’, por ejemplo). Sin duda y con partituras como ésta, el alemán deja marcada su huella en la historia de la música de cine como uno de los compositores, sin ninguna duda, más influyentes de siempre.


10-INTERSTELLAR- 2014



Única composición de su música actual que se engancha con ímpetu a lo mejor de su carrera. En unos años complicados para el autor, repletos de colaboraciones infructuosas, proyectos de muy baja calidad y partituras realmente vacías, ‘Interstellar’ aparece como ejemplo de las posibilidades que siempre un genio de la música de cine puede llegar a fabricar. Aislada entre tanta obra insuficiente, la presente aglutina una cantidad de trabajo y estudio inigualables. Tanto en composición (con el empleo del órgano como solista llegando a conseguir auténticos ‘allegros’ barrocos, complejísimo de empastar a un gran conjunto sinfónico como el presente) como en adecuación a la historia, la obra del compositor alemán entra sin peros en el top 10 como la partitura más seria y trascendental  de sus últimos años.


Antonio Miranda. Mayo 2018





BSO- EL REY LEÓN 2019 (THE LION KING 2019)- Hans Zimmer


10 sobre 10

THE LION KING 2019


A cualquiera la escucha de esta banda sonora le genera multitud de cuestiones. La primera, para mí, ha sido afianzarme rotundamente en la cantidad de banales orquestas y vacíos conciertos actuales de música de cine, espectáculos puramente comerciales enfatizados por directores de orquesta que no saben arreglar las piezas maravillosas que osan tocar. ¿Por qué? Muy sencillo: nos encontramos ante una versión de la música original; pero no una versión cualquiera (como sí harían cualquier director) sino una espectacular forma final de aquella partitura que asombró al cine.



Hans Zimmer vuelve a ser Hans Zimmer. Para END TITLES, su 5ª mejor banda sonora. Con fragmentos nuevos, siempre deambulando por los alrededores próximos a los de 1995, el compositor alemán consigue una música más potente que la anterior, más directa y seria y, también, etérea. La ligera variación hacia los sintetizadores actuales otorga a la composición un matiz exquisito que nos hace disfrutar, en todo momento, de lo que escuchamos. Ni florituras, ni variaciones pomposas o intentos rotos.



Quiero dejar de lado las canciones, sin ningún atractivo y que sólo hacen volver a recordarme lo dañinas que resultan hacia la música seria y el drama. Evidentemente, lo comercial lo consiguen ellas pero, no obstante, el nivel de dramatismo de Zimmer en esta segunda versión de 'The Lion King'' es, sin duda, sobresaliente y consigue hacer olvidar el carisma de las canciones para adjudicárselo él.

Nota: 10

Antonio Miranda
Julio 2019


BSO- BLADE RUNNER 2049- Hans Zimmer & Benjamin Wallfish.


6 sobre 10


BLADE RUNNER 2049
HANS ZIMMER & BENJAMIN WALLFISCH

Una vez más, Hans Zimmer cae.
El análisis reposado es la vía más precisa  para degustar y concluir, finalmente, las obras de arte. Esto mismo hemos de hacer para llegar a la resolución más precisa sobre la partitura para ‘Blade Runner 2049’ e, igualmente, fue lo que con seguridad llevó al drástico Jóhann Jóhannsson a cumplir su vertiente artística sin modificarla, hacia la composición de Vangelis, para la película de 1982. Por esta razón, por no dejar su batuta en manos de la música del genio griego, el director optó por declinar la propuesta del músico y contratar los rápidos servicios de Hans Zimmer. ¿Quién acierta, Jóhannsson yéndose con su firmeza bajo el brazo o Zimmer aceptando condiciones?

El compositor alemán no termina de despegar a lo largo ya de muchos años atrás. Entre muchas obras de corte medio y bajo parece renacer con una digna de su pasado (‘Interstellar’) o asomar ligeramente al arte interesante, pero sin presenciarse como él bien sabe hacer. La reciente ’Dunkirk’ y, ahora, ‘Blade Runner 2049’ son el ejemplo más claro. La primera ya quedó explicada en su correspondiente artículo en Bsospirit. La presente, actualmente en pantalla, nos resulta, reposado su estudio, otra especie de ‘quiero y no puedo’ o, peor sería, ‘puedo y no quiero’.



El ámbito más pleno, y en el que la partitura sobresale sin duda, es la aplicación práctica a la imagen. El inicio del filme, musicalmente hablando, es potentísimo (‘2049’) y de un planteamiento sencillo y fuerte. Al contrario que en ‘Dunkirk’ (donde el comienzo es de una equivocación absoluta, perdiendo la posibilidad de haberlo hecho de un mérito único por culpa de la música omnipresente desde el primer segundo), el director tiene claro lo que quiere y cómo lo quiere y el compositor lo ejecuta a la perfección, saliendo esta vez del histrionismo musical que algunas veces, el genio alemán, provoca con tanto sonido sintetizado. Esta vez, no obstante, consigue una potencia desbordante que, llevada a la práctica mediante notas muy largas de pads, advierte, acompaña y describe el ambiente de la época de forma notable.

La euforia del espectáculo visual de la historia resulta sobresaliente. El filme avanza y pierde; la música se mantiene. Los fragmentos más activos (la mayoría de las veces medidos y en los segundos de máxima expresión cercanos a fragmentos simplificados de ‘El caballero oscuro’) realmente aparecen poco en el global de la partitura. Zimmer opta por seguir la línea que Vangelis fabricó e, incluso en momentos de movimiento, sus notas se limitan a la durabilidad y el recuerdo. La música en la película ofrece una impresión distinta a la escucha aislada: en ésta pierde el dinamismo de la imagen y el argumento. La euforia que provoca en pantalla queda golpeada cuando comprobamos que el trabajo compositivo es, por momentos, algo limitado, y queda muy pendiente el lado metafórico, abstracto, que Vangelis sí originó. Sin duda, composición por debajo de la de ‘Blade Runner’.



El riesgo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch es notable al incorporar de nuevo motivos ligeramente experimentales y sonidos industriales que alejan sus últimos trabajos de lo melódico y comercial. Es algo de agradecer; no obstante, unas veces por errores de aplicación y otras por falta de composición, sus últimos trabajos quedan algo por debajo de lo que podrían haber sido. Pese a esto, la melodía hace presencia firme un par o tres de veces, bien compactada y con una energía arrolladora y una expresión sobresaliente que provocan auténticos momentos de euforia. En el visionado, en el instante de la vivencia, sí pareciere ser suficiente el sentimiento experimentado para otorgar una gran valoración a la obra; no obstante (como hemos indicado al inicio), el reposado análisis del global nos deja bastante fríos, ve con seguridad insuficiente el momento de éxtasis y relega a la partitura hasta, simplemente, la aceptabilidad.



El estudio detallado posterior, la escucha aislada y el recuerdo del filme que progresivamente se va diluyendo en aguas turbias, perdiendo muchísima fuerza de la que, en principio, pudiera aparentar, hieren de consideración a una música que lo intenta, que procura mantenerse firme en pro de las imágenes, que lo consigue pero que, curiosamente, incluso en las formas de ritmos sintetizados, tan en principio atractivos, se derrite sin opción. Esperamos con ansia tal vez desmedida y mala (un servidor, sin duda), la llegada de la obra que devuelva a Hans Zimmer donde siempre debe estar: con los más grandes.

Antonio Miranda. Octubre 2017




BSO- DUNKIRK (DUNKERQUE)- Hans Zimmer.


6 sobre 10

DUNKIRK (2017)
HANS ZIMMER

Decepcionante, una vez más, el gran compositor alemán. Compleja creación que, a primera vista-escucha en la historia pudiera parecer una conseguidísima partitura pero que, sin duda, adolece de varios detalles negativos en un artista de su talla: inicio estructural muy negativo, aplicación del ritmo totalmente contrario a la historia y a la función del resto de la música, una comodidad compositiva que, en un estudio detallado, aflora de manera evidente y un ímpetu descontrolado en los instantes de mayor entusiasmo. Pudo ser el regreso, tras varios intentos fallidos, de sus grandes cualidades como músico de cine.



El proceso creativo de Hans Zimmer para ‘’Dunkirk’’ ha sido realmente confuso y vacío de contenido problemático, signatura de crecimiento artístico en cualquier obra de arte. Dicho proceso ha de carecer de comodidad, característica ésta sobresaliente en la partitura del compositor alemán.

Los que, como un servidor, practicamos el gratificante pero complejo mundo de la composición musical, sabrán que mantener un tema siempre en la misma nota y, a partir de ahí, crear la música, los movimientos de instrumentos o las capas de composición, es mucho más cómodo y agradable que moverse de nota a nota, saltar de escala o cambiar de registros de forma continuada la totalidad del cuerpo musical. Hans Zimmer basa en este detalle el 80 por ciento de la partitura.

El minimalismo electrónico absoluto hunde a la composición en el mundo de la historia de manera drástica y hace que deseche cualquier personalidad propia y asuma, sin dudas, la del argumento. ¿Resulta esto positivo? ¿Comete Zimmer un error al someterse tanto a las imágenes? Acudir en estos momentos a dos joyas de la música moderna nos dará la respuesta: ‘’La noche más oscura’’ (2012, Alexandre Desplat) y ‘’Sicario’’ (2015, Jóhann Jóhannsson), dos trabajos que podríamos tildar de atmósferas similares a la tratada (oscuras, ahogantes, hirientes, minimalistas…) y que ejemplifican cómo se puede componer bajo la ‘’dictadura’’ de varios condicionantes (imágenes, director, argumento, minimalismo, prudencia…) y elaborar unas secuencias musicales compositivas de grandísimo valor. Éste es el error: la comodidad.



‘’Dunkerque’’ aporta, no obstante lo dicho, atractivos apuntes a la película global. La opción de mantener la nota, como dije, empuja a la música de forma absoluta al nivel del argumento, a un hundimiento a modo de socializar a unas notas que, yéndonos al pasado, el compositor alzó hasta la metafísica en ‘’La delgada línea roja’’. Dos formas dispares de componer, aquélla muy difícil de superar y ésta un riesgo que, seguramente dirigido por Nolan, Zimmer ha sabido incrustar entre los soldados y las acciones, entre el ahogo de la tierra o el miedo salpicados en los rostros de los hombres y el que él genera al no variar su nota. Por tanto, ¿resulta, finalmente, positiva esta opción? Como he explicado, Zimmer fabrica una buena partitura y la añade a la historia fantásticamente pero, para llegar al sobresaliente, le falta la calidad que sencillamente muestra uno de los genios actuales de la música de cine, el francés Desplat en su obra mencionada o Jóhannsson en la suya y, de igual forma y como vamos a ver, una buena estructura.



La película tiende la mano a la música, sin duda. La escucha aislada de la edición en cd (la cual, pobremente seleccionada, no refleja en absoluto el trabajo del compositor alemán) no debe ser referencia alguna tras ser realizada y debemos pasar a lo que las notas, completas, desarrollan en la historia. A todo lo dicho, aparecen en la más de hora y media de metraje verdaderos instantes conseguidos, ninguno de ellos editados, y que aderezan la línea previsible del compositor con toques de conseguida narración. Lo son, por ejemplo, los minutos en los que los soldados aguardan la subida de la marea para marchar en el barco encallado o, en el inicio, el transporte en camilla del herido para poder llegar al barco que partirá. Detengámonos aquí: gran error, a mi juicio, que nos transporta al minutaje excesivo del uso de la música que, sin errar demasiado, me atrevería a decir está presente siempre. Este ‘’siempre’’, fijados en el momento comentado del traslado del herido, nos ladea por una parte hacia el inicio y, por otra, hacia el resto del filme. El inicio no aporta, musicalmente, absolutamente nada. El director crea una tensión sin necesidad de música y ésta, innecesariamente, distrae la llegada del instante comentado de la camilla que, inyectado en el espectador con unas cuerdas atonales y chirriantes sorprendentes, es maravilloso (a juicio de quien esto escribe habría resultado uno de los comienzos más conseguidos de los últimos tiempos en música para el séptimo arte). La presencia anterior de la música hiere este momento que, de lo contrario, habría sido un inicio musical extraordinario. El otro lado, el resto de la obra y apoyados en el ‘’siempre suena la música’’, nos guía hacia la percusión, los ‘’tic-tac’’ que no paran de sonar. Su inclusión es magnífica…durante 45 minutos (debiendo haber eliminado los primeros). La tensión que genera es tremenda y su ritmo va creciendo al tiempo que lo hace la historia. Damos aquí con otro de los errores importantes de la estructura de ‘’Dunkirk’’: Nolan nos conduce gradualmente a través de las tres historias (tierra, mar y aire) para, poco a poco, fusionarlas y concluir en el éxtasis final; Zimmer tropieza. El ritmo debería desarrollarse a la par de las historias. Lo hace durante la primera mitad pero en ese momento, sorprendidos por un uso ya demasiado continuado del fallo, el compositor enlaza varios apoyos secuenciales en los que su ‘’tic-tac’’ varía y comienza unas veces a ralentizarse y otras a acelerarse. Su progresión habría sido el lujo final de la obra global, una percusión ‘’silenciosa’’ y sigilosa que al inicio de la película fluctuara despacio y terminara ésta al ritmo vertiginoso de la escena final. No ocurre así y Zimmer se afana en apoyar, con su ritmo, cada secuencia de forma aislada (de ahí sus vaivenes de intensidad) cuando el director no lo hace así, sino que une una tras otra para ofrecer una visión de conjunto. Esta opinión personal se afianza más con un detalle de la propia partitura: la música suena sin pausa ni giros, manteniendo un mismo tema, pese a que una escena suceda a otra (incluso fija al inicio un tema a un ámbito, como el motivo principal comentado cuando es rescatado el soldado, para luego aplicarlo a las otras historias). Aquí, Zimmer sí une; no obstante, parte a las escenas y a su propia composición mediante el empleo desequilibrado del ritmo explicado.



En definitiva, una obra compleja en análisis, con pequeños grandes detalles y grandes pequeños errores. Un empleo constante en el filme que le resta eficacia, un ritmo desacertado en los instantes pausados y el gran motivo que lo aleja del sonido de otros grandes compositores: la nitidez de los momentos máximos donde, sin duda, la amalgama de sonidos que se crea habría sido más delirante con un mayor cuidado y elegancia compositivos. Fuerza máxima descontrolada. Pocos momentos narrativos y muchos descriptivos, aquéllos los mejores y más claros y éstos, siendo notables, faltos de claridad compositiva y sonora. Lamentablemente, una estructura que tiene varias e importantes grietas con un principio nada estudiado y una aplicación a la historia tan dispar de dos ámbitos de la partitura (ritmos y el resto) que ella misma parece dispararse entre la marabunta humana de la guerra. Obra atractiva que, de todas formas, da esperanzas del regreso del mejor Hans Zimmer.




ANTONIO MIRANDA. JULIO 2017





BANDA SONORA (CRÍTICA)- BATMAN V. SUPERMAN- Hans Zimmer & Junkie XL.




 6,5 sobre 10

BATMAN v. SUPERMAN: DOWN OF JUSTICE (2016).
HANS ZIMMER &JUNKIE XL.


Realmente, nada nuevo. La escucha del score de ambos artistas para la nueva película de los dos más conocidos superhéroes del cine ofrece una sensación algo pasiva, distante, a veces ilusionante, pocas trepidante y las más, expectante. Esta última es la impresión más fuerte que uno siente cuando la oye: esperamos, ansiosos, algo grande, notas fastuosamente doradas, fragmentos de una combinación global de composición y forma que, antaño, el artista alemán ofrecía a cada paso y que, actualmente (con sus muestras de valía) su compañero de obra también origina; no obstante, la expectación no va más allá. Su partitura, global e interesante, carece de una composición y estructura sobresaliente y se queda en una forma externa adecuada, un buen hacer que ambos, sin duda, controlan. 

A caballo entre ‘’Man of steel’’, ‘’El Caballero oscuro: la leyenda renace’’ (en las que también participó Junkie XL con música adicional en la primera y arreglos en la segunda), ‘’Interstellar’’ y ‘’Mad Max: furia en la carretera’’,  nunca llega a cuajar un contenido propio y, en absoluto, al nivel de las mencionadas obras (quizá empatando con ‘’Man of steel’’), cuya máxima expresión consiguieron, precisamente trabajando juntos, en la última entrega de la trilogía de Cristopher Nolan.



             Las modulaciones contenidas, sonidos electrónicos modificados y ritmos creados por Junky XL, demasiado escondidos y poco presentes para lo que podía haber sido un punto fuerte de toda la composición, son el elemento más destacable de una obra con profunda falta de personalidad, demasiado pendiente de otras referencias anteriores y poco del conjunto, resultando demasiado estridentes las partes activas y muy pausadas las lentas, abriendo un hueco muy importante entre ellas que perjudica absolutamente al resultado final, aún manteniendo bastante bien la unión de conjunto.


A TENER EN CUENTA: ¿seguirá Hans Zimmer el mismo camino que, en su día, tomó James Horner desde su insuperable ''Leyends of the fall''? Los amantes de las extraordinarias bandas sonoras de ambos compositores (el primero ya tristemente fallecido) sentimos que falta algo por llegar tras sus mayores obras maestras. El artista alemán nos ofrece pinceladas de buena música pero, no obstante, ya sin ser lo que fue y colaborando, para mal de sus obras, con numerosos músicos venidos de variopintos sectores del arte.


Antonio Miranda. Marzo 2016.




BANDA SONORA- FREEHELD- Hans Zimmer.



4 sobre 10

FREEHELD (2015).
HANS ZIMMER & JOHNNY MARR.


    Nuevo fiasco del genio alemán. Su unión con el compositor, guitarrista, instumentista y cantante inglés Johnny Marr (listado por la revista ''Rolling Stone'' en 2003 en el puesto cincuenta y uno de los mejores guitarristas de toda la historia) no auguraba nada bueno, viendo sus muchas y anteriores colaboraciones dónde terminaron. Composición lineal, mecánica, intentando llegar a lugares lindando con el rock o el country pero, lamentablemente, sin obtener un resultado satisfactorio ni en la globalidad ni en el sentimiento que pudiera transmitir una partitura referida a una dramática historia real.





    Lejos queda la genial partitura para ''Mejor imposible''. La presente, fuera de cualquier tipo de riesgo o interés, se mueve entre riffs de guitarras variadas y pocos fragmentos atractivos que puedan fijar el entusiasmo de los seguidores del compositor de ''Interstellar'', última gran obra del artista y que queda muy sola ya entre sus múltiples creaciones de los últimos años, por desgracia dando lugar a una media de calidad muy por debajo de los grandes del cine. Hans Zimmer, en horas bajas, no atraviesa el mejor momento de su carrera.




    En definitiva, obra menor basada en las guitarras y los sonidos sintetizados de unos pads rítmicos nada novedosos. A olvidar.



ESCÚCHALA SI...: no puedes dejar pasar nada del genio alemán.

NO LO ESCUCHES SI...: odias perder el tiempo.

RECOMENDACIÓN END TITLES: olvídalo.

OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''El Caballero oscuro'', ''Inception''.

PUNTUACIÓN: 4



Antonio Miranda. Septiembre 2015.









BSO- CHAPPIE- Hans Zimmer.




6.5 sobre 10


CHAPPIE (2015)

HANS ZIMMER, S. MAZZARO & a. KAWCZYNSKI.


  Partitura decreciente, sin ninguna duda. Los instantes iniciales de historia invitan a un optimismo que, realmente, va más allá de un buen trabajo. La fuerza que desprende la composición, las múltiples líneas de arreglos sintetizados, claras y firmes y ligeros toques de estilo ''Vangelis'' ofrecen un cuerpo verdaderamente formado y notable.

  Encontramos en ''Chappie'' una unidad partida entre este inicio y la segunda parte en la que, con algo de decepción, presenciamos la evolución de las notas hacia formas más evocadoras (nada criticables; es más, dadoras de melodías interesantes) y momentos de acción menos contundentes y sí más enmarañados, con sonidos igualmente sintetizados pero menos claros que crean un todo confuso.

  En conclusión, trabajo aceptable del genio alemán, lejos de su formidable y última ''Interstellar'' y también, por suerte, de anteriores colaboraciones insuficientes. 





ESCÚCHALA SI...: quieres tener en tu ''biblioteca musical'' a un Zimmer sintetizado y futurista.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas que el artista siga la línea de mérito y forma de ''Interstellar''.

RECOMENDACIÓN END TITLES: buena escucha pero, sin duda, prescindible.

OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''The Bible'', ''The Pacific''.

PUNTUACIÓN: 6.5


Antonio Miranda. Marzo 2015.



BSO- INTERSTELLAR- Hans Zimmer.




9 sobre 10

INTERSTELLAR (2014).

HANS ZIMMER.


Entre paisajes gélidos y lugares yermos, la mente humana deambula nerviosa alrededor del concepto de la Idea como algo abstracto, desconocido y superior que, incluso, podría llegar a ser simplemente un amasijo de problemas y turbaciones que terminaran por plantearse lo ignorado y los límites del pensamiento. En este campo de la concepción de ‘’Interstellar’’ aparece con fuerza, y casi como único linde que toca, la partitura de Hans Zimmer. Resulta conmovedora, dramática y al mismo tiempo diría que hasta fríamente estudiada. Su orientación es estrictamente descriptiva; Zimmer y Nolan declinan contar prácticamente nada del filme y sí, paralelamente a la acción y argumento, dibujar, como exquisitos pintores, los perfiles sinuosos y trascendentes de la filosofía de la existencia.

El compositor alemán opta por el lado sublime de la música y elige el órgano como símbolo absoluto de lo que pretende dar a conocer. He leído a este respecto y en muchos sitios de crítica de cine la unión y el ‘’homenaje’’ que Zimmer aplica en su trabajo para con la anterior ‘’2001: una odisea en el espacio’’. Nada más lejos. Bien conocido por los amantes de la cultura musical resulta el empleo de este instrumento en situaciones y referencias religiosas que, antiguamente, resultaban las bases de cualquier pensamiento más allá de la materia y que, hoy en día e igualmente en la película que tratamos, y gracias al cuestionamiento de la existencia de Dios, se han ido ampliando a cualquier tipo de pensamiento o filosofía. De esto se trata y el órgano lo refleja. Es más, Zimmer aplica su uso a lo largo del extenso metraje en situaciones clave, bien repartidas y equilibradas para dotar a toda la historia y dar cuenta al espectador (sin que decaiga esta cuestión trascendental citada) de una globalidad metafísica continua: en la escena inicial ya podemos escucharlo; el paso secuencial de los primeros sucesos terrenales al ámbito espacial también es descrito mediante la presencia protagonista del instrumento. La niña, transcurridos los años, envía el primer mensaje a su padre y por último, cargada de una fuerte simbología vital, la escena del acoplamiento del módulo de los dos astronautas con la nave Endurance. Secuencias bien repartidas y magistralmente protagonizadas por el sonido divino del órgano (que también asoma en muchos otros momentos, menos cruciales y complemento de las bases melódicas).





Los innumerables y bien merecidos seguidores de este genial artista moderno percibirán en el trabajo para ‘’Interstellar’’ ciertos matices que rememoran estructuras de varios scores anteriores.  Lo percibimos en los sutiles y estupendos fragmentos que apoyan los diálogos o los acontecimientos enlazados. Zimmer nunca sobrepasa el límite de la elegancia. Más allá de estos pequeños parecidos, el artista consigue crear uno de los trabajos más personales y fuertes de sus últimos años. Afortunadamente no ha acudido a cancerígenas colaboraciones con otros artistas y el esfuerzo intelectual que la película suponía lo ha conseguido trasladar él solo a unas notas, como digo, de lo mejor que ha hecho en mucho tiempo.  Uso limitado y sutil de sonidos electrónicos y un empleo de las cuerdas orientado hacia lo clásico y que en momentos ejercen un poder luminoso que, junto al órgano, completan la idea del Más Allá que plantea la película, cualquiera que sea su orientación.  Y no lo olvidemos, el uso del minimalismo como nunca presente en la obra del compositor alemán. Una gran y agradable sorpresa que demuestra su versatilidad.

Concluyendo, nos encontramos ante una de las composiciones más serias y, sin duda con el paso del tiempo, que más se valorarán del maestro que revolucionó el cine de acción. Lejos de su conocido y repetido estilo, disfrutaremos de una filosofía musical que deleitará el oído de cualquier amante de la buena música y dará a conocer cómo se puede crear una maravillosa partitura para cine sin narrar nada de lo que ocurre en pantalla. La evocación mental de los análisis y conclusiones dependen mucho de ella. La perturbada cuantización del espacio existencial que provoca el escrutinio cuidadoso de la trama, apoyada en los instantes delicados y místicos de la música, hará que veamos esta película de forma muy distinta a lo predecible. Sin ninguna duda, la partitura para ‘’Interstellar’’ ha supuesto la citada cuantización absoluta de la música clásica hacia la música cuántica. Disfrútala y piensa.







ESCÚCHALA SI...: eres un fanático de los trabajos de alto nivel en el cine y si, igualmente, sigues siendo seguidor de las auténticas obras de arte del compositor alemán.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas encontrar un trabajo épico, grandioso en sonidos y sinfonismo y de una tipología al ya conocido sonido Zimmer.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: con seguridad lo es aunque, de momento, únicamente dentro del mundo artístico del autor.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''La fuerza de uno'', ''La roca''.

PUNTUACIÓN: 9


            Antonio Miranda. Diciembre 2014.