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SOLO ANTE EL PELIGRO/ HIGH NOON- Dimitri Tiomkin




9 sobre 10

HIGH NOON (1952)
DIMITRI TIOMKIN


Brillante composición del autor ruso, como la mayoría de sus producciones, con un dinamismo único.
Con momentos y situaciones asombrosas, Tiomkin ejerce un poder tan grande sobre el argumento que él mismo conduce la marcha de las escenas. El ajuste rítmico de los registros graves con el movimiento del péndulo de los relojes, como si la vida de la gente dependiera realmente de dos o tres golpes del bandido que está próximo a llegar o las melodías tersas asociadas a la mujer del sheriff incluso la famosa canción y sus variaciones instrumentales, con la dupla Sheriff-Bandido completamente ahogada en ella.



El compositor se encuentra presente prácticamente en

BSO- RÍO BRAVO- Dimitri Tiomkin



8 sobre 10

RÍO BRAVO (1959)
DIMITRI TIOMKIN

Partitura inteligente, como lo era su autor. Sorprende, en tiempo del filme y forma, su inicio: ímpetu máximo y pegamento a las imágenes (auténtica narración); no obstante, la partitura en absoluto se caracteriza por esta estructura. ¿Por qué, entonces, este comienzo tan drástico? El mismo sentido del filme nos lo responde: la película, caracterizada por una acción media, incluso pausada (no vuelve a narrarse una imagen de muerte hasta casi llegada la hora de metraje), va a dejar la zona activa para la parte final. Tiomkin entiende a la perfección esta situación y emplea unos registros exquisitamente bajos para casi toda la cinta premiando los diálogos y situándose en un segundo plano, una especie de pintor musical de la atmósfera de melancolía, tristeza y equilibrio que llega a crear en torno a un pueblo, de donde no sale la acción.



Con toques magistrales de manera puntual (el tema principal es de una grandeza sentimental inigualable, el uso de la trompeta tan y tan triste y etéreo, escuchándose tocar allá a lo lejos…, las canciones interpretadas por los protagonistas, nexo inteligente entre la psicología de todos ellos, prestos a arriesgar juntos sus vidas…), la aventura, una de las más grandes de todos los tiempos en el género del western, evoluciona admirablemente y así mismo la música. Cómo ésta va cogiendo cuerpo, forma y carácter es admirable hasta el punto de convertirse en un personaje más en el tramo final, fantástico, de la obra.



En definitiva, composición humilde para una producción grandiosa; uno de los músicos que hizo crecer la música de cine y que pocos conseguirán superar sus obras. Partitura que no deja de subir cada vez que se ve el filme o se escuchan sus notas.


Antonio Miranda. Agosto 2019



BSO- EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (THE THIN FROM ANOTHER WORLD)- Dimitri Tiomkin


7 sobre 10

THE THING FROM ANOTHER WORLD (1951)
DIMITRI TIOMKIN

Iguales a ella las hay, pero partituras superiores en brusquedad estructural no encontrarás en la historia de la música de cine. ‘The Thin…’ resulta de una organización musical tan extrema que podríamos separar las dos partes creadas y seguirla o precederla con historias distintas. Fantástico. Nos encontramos ante un fragmento absolutamente latente, donde Tiomkin usa la música como anuncio de algo, como un concepto oculto al cual él pone en escena y otro patente sin duda, menos presente en la aventura pero, cuando lo hace, tan intenso que el monstruo es, literalmente, música.




La partitura se basa en unos vientos atronadores y el uso continuo del theremin, instrumento típico en el cine negro y de ciencia ficción de los años 40 y 50 en clara referencia a la condición extraterrestre del monstruo.



En definitiva, una partitura interesante, completa, firme y notable del gran compositor ruso que nada tiene que ver con la concepción musical del remake que John Carpenter hizo en 1982 y que compuso Ennio Morricone. Dos películas que pudieron tener composiciones sobresalientes pero quedaron en un intento...




Nota: 7

Antonio Miranda. Julio 2019



BANDA SONORA- LA SOMBRA DE UNA DUDA- Dimitri Tiomkin.



 

6 sobre 10
 
LA SOMBRA DE UNA DUDA (1943).

Lo latente y lo patente juegan astutamente en la composición de Dimitri Tiomkin para la primera de sus colaboraciones con Alfred Hitchcock, refiriéndose lo primero mediante la música frenética y activa mientras lo segundo aparece pausadamente en pantalla (¿alude esto, con claridad, a la dualidad que se expone sutilmente entre tío y sobrina, los dos protagonistas de la obra, como puedes leer en el estudio que ‘’END TITLES’’ propone de la película como obra global?). Tiomkin , que claramente narra el frenesí activo que está presto a ocurrir (muy próximo, musicalmente hablando, a los matices narrativos de los filmes mudos), nos adelanta los acontecimientos en un estilo inteligentísimo, seña de identidad (sin duda) de la habilidad formal del famoso director y todo proyectado hacia el mismísimo final. Atónicos, presenciamos el pasear relajado del protagonista mientras suenan las notas histriónicas del artista. Con la llegada de Charlie a casa de su familia, la partitura abandona la narración de lo latente y adopta una posición en segundo plano, tranquila y descriptiva en el que descubrimos los inicios de esa atmósfera tan personal e intransferible del autor de ‘’Río Rojo’’, ‘’Río Bravo’’ o ‘’El Álamo’’ y que ya se mantendrá hasta el final.


Posee la partitura para ‘’Shadow of a doubt’’ el peso influyente de la pieza de Franz Lehár, un vals para su operata ‘’La viuda alegre’’. La obra adopta pronto una personalidad propia mas, sin duda, ésta es aderezada de forma importante por los perfiles del vals, siempre matizado y variado por el artista, pero que se inyecta directo en la figura principal de la historia (el tío Charlie), adquiriendo, por tanto, un plano primero en los detalles más a tener en cuenta de la música.
La parte central del filme navega por la intriga de los diálogos y situaciones. Tiomkin desaparece durante gran parte del metraje y brota de nuevo, con fuerza y presencia importante, en la secuencia en la que la sobrina de Charlie descubre los comportamientos extraños de su tío y va a la biblioteca. La secuencia, breve, es impactante y, sin duda, lo mejor de la partitura para el filme.
El desenlace de la obra camina de la misma forma que la parte central, muestra definitiva de la función de apoyo que la partitura ofrece al argumento, situándose de manera radical por detrás de todo lo que acontece. Las apariciones de Tiomkin se reducen y lo hacen a escasos segundos, varias veces recordando el ímpetu inicial (debido a la proximidad del desenlace) y dejando de lado el tema del vals de Lehár para centrarse únicamente en mostrarse como pinceladas enérgicas que mantengan la tensión de las escenas. La final resulta una secuencia que habla del sentido de la música de forma total y podría resumir en escasos segundos su función: la extraña y vigorosa faceta que siempre ha mostrado la composición, desde la escena primera hasta las intermedias, proyectaba  su significado hacia la súbita imagen final de los dos protagonistas y el fatal desenlace, posterior a la pelea entre ambos. Sin lugar a dudas, fragmento de un contenido global muy poderoso en la obra.


En definitiva, partitura que desempeña una función mucho menor en la historia del genial director de ‘’Vértigo’’ y ‘’Psicosis’’ que lo hicieran composiciones más elaboradas, estudiadas y estructuradas del inigualable Bernard Herrmann. Sin duda, la colaboración exquisita de éste y Hitchcock ejerce un peso demasiado grande sobre el resto de músicos que trabajaron para el productor británico. Que una obra musical desempeñe, sin exageraciones, el papel protagonista de un filme de sobresaliente calidad no puede sino ejercer su ‘’maléfica influencia’’ a la hora de odiosas comparaciones. No obstante, buen trabajo de Dimitri Tiomkin que, realmente, no pretendía conseguir cotas más altas de las que tiene.




ESCÚCHALA SI...: quieres interesarte por cómo Hitchcock empleaba la música en segundo plano en alguna de sus películas.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas encontrar una gran obra de referencia, un sobresaliente trabajo del gran Tiomkin o una narración ejemplar de una película del conocido director.

RECOMENDACIÓN END TITLES: puedes pasar sin ella.

OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''55 días en Pekín'',  ''Los cañones de Navarone''.

PUNTUACIÓN: 6


Antonio Miranda. Noviembre 2015.



BSO- RÍO ROJO- Dimitri Tiomkin.





8 sobre 10


RED RIVER (1948).

DIMITRI TIOMKIN.


‘’Os voy a colgar’’.

Obra de gran trascendencia en la historia del western y en la propia del compositor.

La primera escena es narrada hábilmente por el maestro ruso. Dos claras vertientes identificadas con las dos que muestra en la composición de dicha secuencia: la aventura épica que apunto está de iniciarse y, por otro lado, el conflicto amoroso al despedirse de la mujer (que refleja el lado más sentimental y social del filme), unas notas bajadas de tono y ligeramente oscuras; la agilidad del músico, como si de un acróbata se tratara, sucede en seguida, girando este tono trágico con el que describe a la mujer (al amor) en la despedida con el que adopta cuando el protagonista, tras matar a uno de los indios que les atacan (gran asociación música-imagen, con uno de los recursos que entonces comenzaban a florecer en la música del séptimo arte, marcando golpes de cuchillo con golpes de orquesta), descubre en su víctima la pulsera que le regaló a la dama y que tanto dará que hablar, sutilmente, durante el metraje. Ahora, el tono ya no es dramático, oscuro…sino todo lo contrario. Observemos la curiosa oposición que ejerce Tiomkin: mujer en vida (música ligeramente oscura), mujer muerta (música dulce y evocadora). Esta escena, en la que los dos amigos aguardan el ataque de los indios, es magistral. Tensión, dramatismo, evocación y el protagonista que, frío y rudo, opta por mantenerse vital y aislado de cualquier tipo de sentimentalismo. Lo rechaza, lo ignora; no así la música, que ejerce de marcada, oculta y misteriosa alma de Tom Dunson. Magistral.





La narración de la película, a nivel musical, es de un nivel altísimo; nos encontramos ante  una pequeña odisea, una aventura llena de singularidades y peripecias. Un ejemplo de la maravilla explicativa que usa Tiomkin lo tenemos, igualmente, al inicio de la obra: la aparición del chico, que llega desde la tragedia de los indios con la caravana, y su diálogo con los dos protagonistas es, simplemente, fastuosa. Merece la pena centrarse en este pequeño momento y aislarse en él y sus notas, el diálogo, el pensamiento del niño. Estudiar brevemente este momento es alcanzar a comprender cómo se va a desarrollar el trabajo del compositor ruso para Río Rojo; recuerdos del pequeño, los repentinos golpes que recibe, la aparición de la pistola… Todos los detalles de este par de minutos deberían ser vistos y oídos por cualquier amante del arte en sí; cómo el compositor apoya, componiendo absolutamente más imágenes que música, el recorrido completo de la escena. Si tras su estudio nos atreviéramos a escuchar, sólo escuchar, la secuencia, todos seríamos capaces de narrarla exactamente cómo sucede en la película sin necesidad de tener las imágenes delante.





En el filme quedan intercalados pequeños momentos de intensidad más intelectual que aventurera, si bien este último matiz es el principal en la obra de Howard Hawks y se hace mayor cuando la caravana de ganado parte hacia Missouri. Aquí es donde Tiomkin desgrana al máximo el uso del tema principal de la película, directo, sencillo y optimista y versionado, a partir de aquí, en todo momento. La música, definitivamente, cuenta, explica y deja los momentos más trascendentales, siempre dialogados, al silencio. En mi opinión, los únicos en los que el compositor se adentra en los personajes, concretamente en el principal, es al inicio, antes comentado, sobrepasando la linde de la imagen, y cuando es desnudado de sus poderes por los hombres que le acompañan. Aquí, Tiomkin usa una metodología próxima a la escena inicial en la que muere el indio y ve la pulsera de su mujer. Ahora no golpea, ahora hiere con la orquesta. ‘’Os voy a colgar’’. Esta escena, musicalmente hablando muy poderosa, resume el recorrido de Tom Dunson durante toda la película y ‘’grita’’ el drama interno que el ganadero sufre y que jamás saldrá de su propio interior. Tiomkin mata a Dunson, así, drásticamente, sin contemplaciones, arañando su alma, mostrándola al intrépido y atento espectador y se mete al tiempo en las mentes y deseos de su ahijado y compañeros, que no lo hacen, que no disparan sobre él, apiadándose de su vida casi de forma inexplicable. Es extraordinario cómo el compositor acaba con Dunson que, al tiempo, sigue vivo y presente en la película de forma casi fantasmagórica. Una metafórica y maestra forma de componer cine y que, en este caso, adelanta el final gracias a la gran composición del maestro Tiomkin.





En resumen, composición estudiada y muy cuidada basada casi por entero en múltiples variaciones de un tema principal y con pequeños toques de magnificencia con los que Dimitri Tiomkin guía y resúme los aspectos más intensos del filme.


ESCÚCHALA SI...: quieres aprender de uno de los maestros de todos los tiempos de la música de cine.

NO LA ESCUCHES SI...: eres fiel seguidor de la música de cine moderna.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: lo es, en su género.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''El álamo'', ''Río Bravo''.

PUNTUACIÓN: 8


Antonio Miranda. Octubre 2014.