LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE CLINT EASTWOOD


CLINT EASTWOOD: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS


Compleja es la trayectoria, así como delicadísimamente sencillo su estilo musical, del genial Clint Eastwood. Comprometido siempre con la música en sus filmes, vamos a presentar sus mejores bandas sonoras divididas en tres apartados:

1- Sus mejores composiciones originales, con bandas sonoras completas compuestas por él.

2- Sus mejores partituras de películas en las que ha aportado sus conocimientos musicales de una u otra forma, pero no componiendo la música al completo (escribiendo un tema principal, aportando ideas importantes a la música, etc.)

3- Las mejores bandas sonoras para sus películas de director no compuestas por él.



Sea cual fuere la división de nuestra propuesta siempre es y será un placer escuchar la música de sus historias. Imprescindibles y, las suyas en concreto, obligatorias para cualquier músico que se inicie en la composición. Su sensibilidad es asombrosa y para End Titles no es válida la argumentación de los críticos musicales (la mayoría) que hunden sus partituras por la falta de profesionalidad del músico en este apartado. Eastwood es, para nosotros, un auténtico creador de historias sentimentales al piano. Asombrosa la facilidad estructural de sus melodías y punzantes las heridas múltiples que origina al escucharlo en pantalla. Ejemplo a seguir.



LAS MEJORES BANDAS SONORAS COMPUESTAS POR CLINT EASTWOOD


1- MYSTIC RIVER- 2003





2- MILLION DOLLAR BABY- 2004





3- EL INTERCAMBIO- 2008





4- MÁS ALLÁ DE LA VIDA- 2010





5- BANDERAS DE NUESTROS PADRES- 2006





6- LA VIDA SIN GRACE- 2007








LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE CLINT EASTWOOD EN LAS QUE HA APORTADO PARTE DE LA MÚSICA

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LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE PELÍCULAS DIRIGIDAS POR CLINT EASTWOOD

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Antonio Miranda. Marzo 2019







PREMIOS END TITLES 2018- Mejor música y mejor película


MEJOR MÚSICA


LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS- CARTER BURWELL




MEJOR PELÍCULA




ROMA- ALFONSO CUARÓN



Antonio Miranda e Ignacio Santos. Febrero 2019


BSO- EL SUR- Maurice Ravel




Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

10 sobre 10

EL SUR (1983)
MAURICE RAVEL


Historia compleja, intelectual y con unos tintes artísticos, en ocasiones hermanándose con la pintura, asombrosos. La historia de la evolución de la relación entre un padre y su hija siempre desde la perspectiva del deterioro vital, sin duda existencial, del protagonista masculino.

‘El Sur’ tiene música…y mucha. Contrario a lo que los críticos puedan afirmar en sus escritos refiriéndose a la falta de una partitura contundente o abundante, afirmo rotundamente que la música, en la actual historia, tiene un papel importantísimo. Es más, la estructura de aplicación de los temas está notablemente estudiada.



La banda sonora para ‘El Sur’ se centra en música clásica y popular. Ésta, al contrario de lo que pudiera parecer, no tiene un papel principal (aunque sí bien expuesto). Erice nos narra una historia en el mundo rural. Adhiere a las atmósferas rústicas y los lugares comidos por el tiempo una fotografía asombrosa, un toque de elegancia artística que va a dorar con una capa externa majestuosa: la música de cámara de Maurice Ravel.

El compositor francés aglutina el sentido de todo el argumento. Escuchamos las ‘Danzas Españolas’ de Enrique Granados asociadas al aire del sur y la vida del padre en aquellas tierras en el pasado (cerrando también la obra y que certifica el inicio del viaje que la niña haría a Andalucía en la idea original del director, que fue abortada por la productora en palabras del propio Víctor Erice). De la misma forma aparece Schubert y su ‘Quinteto para cuerdas en do mayor’, una vez y junto a los comentarios de la niña sobre su madre (con la única relevancia de no poder ser Ravel al estar íntimamente asociado a la figura del padre) Más allá de todos estos detalles, Erice emplea el ‘Cuarteto de cuerda en fa mayor’ de Ravel de manera variada y exquisita. El gusto es máximo y la delicada forma de empastarlo con la imagen, sobresaliente. El director ajusta sus secuencias a las notas de la obra del francés y consigue una variación de tonos, desde el melancólico hasta el dramático, que con una sola pieza pareciere haberse compuesto expresamente para el filme. Asombroso.



Maurice Ravel resulta el nexo de unión absoluto de la película, de la pareja padre-hija y su evolución intelectual más que vital. Sus idas, las venidas, los deseos, las añoranzas de ambos para con ellos mismos, las admiraciones, el amor…Todo está pegado como si de apuntes fundamentales se tratara dentro de un gran saco atado con un cordel fuerte y seguro, recio y, al tiempo, de una apariencia bonita que aparece en los instantes más oportunos y lo hace, sorprendentemente, insertado entre varios temas ya comentados pero de forma casi imperceptible. Dos de esos instantes que van asomando al margen de Ravel son especialmente reseñables: el pasodoble ‘En er mundo’ de Juan Quintero Muñoz y la escena en la que el padre lee la carta en la cafetería mientras afinan el piano de la estancia.

El pasodoble encierra un significado tierno y vital en su primera aparición (la comunión de la niña) y drástico y dramático en la segunda (la boda mientras padre e hija hablan por última vez: la muerte). La escena de la cafetería es singularísima y con un sentido musical que, agudizando el intelecto, es extraordinario. ¿Llegamos a fijarnos y pensar que los golpes de afinación del trabajador para la puesta a punto del instrumento no son sin los que la amada propina al padre con sus palabras amargas en la misiva? Impresionante y expresionista sería una pieza compuesta tan desarbolada como así aparecen los sonidos al afinar. Una auténtica composición para la secuencia.




En definitiva, una obra de arte fílmica que se apoya, sin duda, en la importancia que el director atribuye al apartado musical.

Puntuación: 10


Antonio Miranda. Febrero 2019



LISTAS- LAS BANDAS SONORAS MÁS INFRAVALORADAS DE JOHN WILLIAMS.


 Como todo genial artista, y John Williams alcanza el nivel máximo en el arte moderno, sus obras son encumbradas, amadas, odiadas, criticadas, infravaloradas... Detengámonos en este último concepto. En End Titles vamos a considerar las composiciones para cine del artista que, con el tiempo, se han valorado por debajo de lo que nosotros pensamos. No quiere decir esto que una obra muy reconocida no sea infravalorada si el caso consiste en que tal composición debiera, a juicio de End Titles, ocupar un peldaño mayor en la obra de Williams. 


 THE COWBOYS (1972)


Banda sonora que anuncia momentos concretos del estilo del artista. Sencilla, estudiada y muy prudente. Estructurada en dos partes, su tema principal es el protagonista y se complementa a la perfección con un estilo pausado que será la base de varios scores recientes de gran calidad: 'Nixon', 'War Horse'... Orientación sinfónica absoluta.




LA TRAMA (1976).




    Composición fundamental para comprender la evolución musical del artista. La colaboración de los dos genios de la cinematografía, Hitchcock y Williams, se saldó con una partitura notable, sencilla, estudiada y bien aplicada. Su valor reside en la infinidad de matices que el músico presenta y que serán base de su estilo en el futuro. Imprescindible obra para los seguidores más fieles del ''Maestro'' y para comprender cómo compondría años más tarde. Inmersa en la época de explosión del autor (''Tiburón'', ''Star wars''...), esta infravalorada joya se deshace de cualquier influencia de estos años y adquiere una forma propia y, como se ha dicho, muy influyente en el futuro.






TIBURÓN 2 (1978).






    Grandísimo trabajo que tiene como lastre, sin duda ninguna, la maravilla que le precede (que podría tumbar cualquier otro intento de partitura, dando igual el ámbito en el que se aplicara). La continuada sutileza que abraza el total de la estructura de la partitura puede llevarnos a cierta pasividad en su consideración. Sólo la escucha del tema principal de ''Jaws'', versionado ahora en distintas secuencias, merecería la pena para tener mucho más en cuenta una composición firme, seria, delicada y olvidada. El tono grotesco de algunas piezas nos llegará a entusiasmar descubriendo los adornos terroríficos insertados casi sin darnos cuenta entre sus notas. De la misma forma, influencias de la épica y eterna ''Star Wars'' y una presentación de la historia musical muy por encima de la argumental. No dudes en acercarte a ella en profundidad y quedarás ensimismado con el brutal (y equilibrado) choque entre música ligera y poderosa.


                                   


LAS BRUJAS DE EASTWITCK (1987)



Divertimento al puro estilo clásico del término, esta banda sonora supone, además de tal calificativo, el entretenimiento por disfrute más directo de la carrera del artista. Sin acudir a su composición loca e inalcanzable, Williams aplica una música mediante combinaciones, atonalidades, pinceladas de sintetizadores y una antesala clara de las obras de Harry Potter. Sin duda, merecedora de aparecer en esta lista.






FAR AND AWAY (1992)


Preciosa partitura, tranquila, nada arrogante y cercanísima a las grandes obras del autor para acontecimientos deportivos, tan sobresalientes siempre. Composición que mezcla un sentido tradicional con otro sinfónico, siempre notable y que agrada sin duda la escucha. 








NIXON (1995)



Partitura a reivindicar por su solidez, templanza y buen hacer. Una obra personal, íntima y edulcorada con varios toques activos sobresalientes. La contención y giro que Williams aplica a toda la obra, en cuanto a no mostrarse melódico cien por cien, es ejemplar.






SLEEPERS (1996).




Nominación al Oscar. Situada en los años intermedios entre su obra cumbre, ''La lista de Schindler'', y el regreso a la saga ''Star wars'', ''Sleepers'' encabeza la sobriedad y elegancia de una etapa sentimental que basa su desarrollo en la melodía pensada y pausada. Partitura olvidada, su escucha convierte el enigmático sonido de la composición en una delicia melódica con la que el genial artista adorna instantes puntuales. Sin llegar a la atmósfera más romántica de obras de la época como ''Sabrina'' o ''Las cenizas de Ángela'', esta banda sonora, que fue nominada al Oscar y luego enterrada, hará las delicias de cualquier seguidor de John Williams, del Williams más metódico y estudioso. Interesantísima.





STAR WARS. EPISODE I: THE PHANTOM MENACE (1999).


Arriesgado momento en la carrera del compositor y que, a juicio de ''End Titles'', superó sin ninguna duda, resultando esta obra el inicio de una nueva trilogía en la que el autor cumpliría a niveles similares, pese a lo mucho en contra escrito, de las tres partes originales. Partitura estudiada y sutilmente aplicada a la historia que, estando a un nivel muy alto durante toda su aparición en pantalla, logra cotas altísimas con el desarrollo, en la parte final, del tema principal de esta entrega, un leitmotiv insuperable y a la altura de los míticos anteriores. 



INTELIGENCIA ARTIFICIAL (2001).



Obra elaboradísima, sin duda con uno de los finales más hermosos de la música de cine moderna y un desarrollo previo, independiente del final (pero con indudables enlaces), de matices difíciles de apreciar, siempre rebosante de estudio, inteligencia narrativa y una vertiente llamativa y comercial que no existe, afortunadamente para la obra. Pausada, tranquila y emotiva. Imprescindible y con referencias ligeras a la música que Stanley Kubrick (importantísimo en el proyecto) empleó del compositor György Ligety para su ''2001''.




Lee la crítica completa en END TITLES.




ATRÁPAME SI PUEDES (2002).




Pequeña joya que rebosa elegancia y calidad por todos lados. Compendio de muchos de sus estilos precedentes, desde Sleepers hasta A.I. pasando por su influencia notable en la posterior ''Tintín'', nos encontramos antes una fina y suave partitura, a veces melódica, otras absoluto alarde compositivo cercano al jazz. Sin duda, composición que pasó de puntillas por su discografía pero que, no obstante, debería ocupar un lugar de consideración.






MINORITY REPORT (2002).





Obra maestra y espectacular tratamiento sinfónico, de una fuerza descomunal y con uno de los temas más potentes de la historia del cine y de los mejores del compositor. Compendio de buena aplicación a cada instante de la aventura. Olvidada, por desgracia, y poseedora de un par de secuencias de altísimo nivel, una de ellas, la correspondiente a las arañas y en la que Williams desarrolla el tema comentado, portentosa y la otra, a mitad de la historia y a punto de cometer el protagonista un crimen, violentamente contenida. Obra clave en el desarrollo actual de la música de acción.




                                      



WAR OF THE WORLDS (2005).



Pocas primeras medias horas, en la historia del cine moderno de acción, han sido narradas, controladas y energizadas tan tremendamente como el genial compositor americano hace con la actual. El resultado es asombroso. El argumento que el artista plantea, las situaciones que origina y la intensidad que, finalmente, ofrece, son dignos de estudio obligado. Las composiciones alcanzan cotas sobresalientes y el dominio de ritmos, tensiones y sucesos es total. Una obra musical que podría resumirse en la capacidad vital variable del protagonista. Sin duda, una de las mejores del grandísimo compositor americano y, sin duda, de las más infravaloradas. Imprescindible.








STAR WARS. EPISODE III: REVENGE OF THE SITH (2005).



Nos encontramos ante la mejor obra para la segunda trilogía de la saga y, sin duda, a la altura de las originales de finales de los años setenta e inicio de los ochenta.Un paso adelante del compositor hacia el recuerdo de sus anteriores joyas artísticas, de estructura variadísima y un equilibrio muy conseguido. Mezcla formidable de composición alocadamente insuperable, temas y un enlace óptimo y sin grietas hacia el original episodio V. Imprescindible.






THE ADVENTURES OF TINTIN:THE SECRET OF THE UNICORN (2011).



Nominación al Oscar. No obstante, relegada a un segundo plano en la trayectoria del compositor. En ella, la maestría compositiva del genial músico queda elevada a niveles absolutos, pudiendo disfrutarse cada fragmento con una exquisitez de capas de composición y melodías, unas encima de otras, que cualquiera podría, más bien, enloquecer con una de las exhibiciones más potentes de su carrera a nivel de partitura. 





MUNICH (2005).




Nominada al Oscar junto con ''Memorias de una Geisha'' (y olvidando la suprema e incomparable ''La guerra de los mundos'', de ese mismo 2005) y rechazada como premiada en una ceremonia en la que ganó la estatuilla la música de Santaolalla para la pobrísima ''Brokeback mountain''. Composición muy seria y firme, con dos temas principales alrededor de los que se fragua la historia y de los que, uno de ellos, sirve para introducir el empleo del duduk con una maestría, sencillez y profundidad como muy pocos artistas saben hacer y que, al instante de escucharlo, origina esa sensación impalpable que sólo los elegidos logran transmitir. Oscura orientación, ligeros toques a su magnífica ''Sleepers'' (1996) y una vertiente dificilísima de asimilar, nada comercial y de sobresaliente resultado. Clímax absoluto en los instantes en los que la orquesta al completo, sobre todo su sección de cuerdas, toman las riendas melódicas de las secuencias importantes y una de sus partituras donde los instrumentos solistas (duduk, guitarra española, violín...) adquieren una dimensión única, elegantísima y crucial, con una delicadeza inalcanzable por nadie más






Antonio Miranda. Febrero 2019











BSO- AKIRA- Shoji Yamashiro



10 sobre 10

AKIRA (1988)
Shoji  Yamashiro

La partitura no tiene ritmo (tiene pensamiento), no es de una acción apabullante (de hecho no es su referencia principal, en absoluto), no apoya la acción cuando suena sobre ella (mantiene ritmos medios, por lo que referencia a su motivo principal conteniéndose en las escenas de movimiento) y, en fin, no es muchas y tantas de las cosas hasta ahora escritas de ella, rotundamente.

Película esplendorosa, inteligente y con una necesidad de estudio sin igual. En un nuevo Tokio los problemas sociales abundan incrustados hábilmente en los recovecos que deja el intento de comprensión de un concepto, Akira, que se nos presenta de forma latente en la historia.

Partitura sobresaliente y con un juego de una habilidad compositiva que eleva su nota hasta el 10. La versatilidad de la obra, sus silencios sorprendentes durante largos minutos, las apariciones drásticas y un último giro celestial, que nos engaña al haber decepcionado minutos antes (como ahora explicaremos), son varios de los muchos elementos que forman la grandeza de esta música y de la película, en definitiva.



Con unas influencias en la música de cine moderna marcadas, la composición de Yamashiro mantiene una intención equilibrada, de gran autoestima, durante casi todo el metraje: sonidos experimentales, siempre sintetizados, con armonías complejas y cercanos a la atonalidad absoluta como bien requiere la atmósfera distópica del filme. Un detalle: aparece siempre unida a la figura del personaje Tetsuo, protagonista junto al concepto de ‘Akira’ de todo el argumento. La música, por supuesto, va a estar insertada siempre en estas dos figuras, realmente una.



La obra avanza con el niño Tetsuo desfigurando su personalidad y mostrándose en pantalla como ‘algo’ unido a Akira, una extraña mutación relacionada con él, ella o ello. Aquí reside el mérito de la música: adherida solamente a una idea y llegado el momento en que se descubre relativamente la identidad de Akira, el músico mantiene los registros de toda la obra. Nos decepciona (pensamos) al no variar ligeramente sus temáticas ya que ha llegado el instante que siempre se espera. La cierta frustración del estudioso se torna en euforia al descubrir cómo, director y compositor, obran una parte final majestuosa: Akira engulle a Tetsuo y su concepto se va centrando, si bien queda etéreo en la interpretación del espectador. No cabe duda, no obstante, de su naturaleza metafísica cuando Yamashiro inyecta, como recorriendo los recónditos y extraordinarios conductos de Akira y Tetsuo de manera celestial, una música angelical, de intelecto, de nociones expandidas, de filosofía que nos haga pensar en qué es Akira y reduzca la relativa decepción anterior convirtiéndola, de esta manera y aprovechando el contraste, en una dulzura y significado tan intenso como conmovedor y trascendental.



Obra con matices de música tradicional japonesa que resulta, sencillamente, imprescindible.

Puntuación 10


Antonio Miranda. Enero 2019



PREMIOS END TITLES 2018- Nominaciones/Nominations

NOMINACIONES
(Mejor música y mejor película)



MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL (2018)

A CIEGAS- Trent Reznor & Atticus Ross





ANIQUILACIÓN- Geoff Barrow & Ben Salisbury




EL VICIO DEL PODER- Nicholas Britell




FIRST MAN (EL PRIMER HOMBRE)- Justin Hurwitz




HAN SOLO: una historia de Star Wars- John Powell & John Williams




LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS- Carter Burwell




3 TAGE IN QUIBERON- Christoph Kaiser & Julian Maas






MEJOR PELÍCULA (estrenadas en España en 2018)

COLD WAR- Pawel Pawlikowski



EL HILO INVISIBLE- Paul Thomas Anderson




ROMA- Alfonso Cuarón







BSO- EL CHICO (THE KID)- CHARLES CHAPLIN



10 sobre 10

EL CHICO (1921)
CHARLIE CHAPLIN


Genial producción del director-compositor, melódica, romántica y de ternura rebosante tildada de tristeza.

La partitura mantiene una linealidad asombrosa para el nivel que consigue: llegar al sobresaliente retando a la historia con piezas que no narran y sí evocan es, realmente, sorprendente. Podemos concretar este detalle, básico en la obra, con las dos primeras escenas las cuales, adueñándose la música del sentimiento de la madre (primero temeroso y luego deprimente), son astutamente enlazadas, y aquí presentamos una segunda base firme e importante de la composición, mediante cuatro o cinco segundos en los que Chaplin narra lo que se ve (el inicio de la segunda escena, llegando los ladrones cerca del coche donde se encuentra el niño, abandonado). Estos segundos se repetirán en enlaces de secuencias pero nunca se mantendrán más allá de los cinco segundos. Con esto, el músico gira la aventura a lo que realmente ocurre pero drásticamente cambia y mantiene su apuesta de reflejar en todo momento el sentimiento del filme, nunca lo que va sucediendo. Mágico.
Tratando el tema de los segundos de narración, Chaplin usa una prolongación de este tiempo en la escena en la que, sin duda, hay más tensión dramática: la policía llega y arrebata al chico de los brazos de su padre adoptivo. Resulta tan sorprendente al estudioso como impactante la escena al espectador, consiguiendo un cambio sutil pero marcado que logra inyectar en quien lo ve, siendo o no consciente, una impresión de decadencia absoluta.



‘The Kid’ es un filme corto, no llega a la hora de metraje. Aparentemente, su música resulta empalagosa y fácil: no lo es. Otro detalle inteligentísimo es la unión del hombre con la madre y, por descontado, con la figura del niño: el papel que lee el hombre cuando descubre al bebé supone un cambio importante en el tono de la melodía, adquiriendo ya, a partir de ahora, la estructura de vals. Este ‘tres por cuatro’ musical sonará siempre en escenas del chico y el padre y de la mujer, estén en pantalla todos o por separado: la nota en papel ha supuesto el cambio de las notas en partitura y ya siempre se mantendrá como nexo de unas vidas destinadas a encontrarse. En el filme, realmente, nunca llegan a separse por el motivo musical comentado que los une. Sin duda, y finalmente, esta unió es proyectada al mundo de los sentimientos de los tres. La composición para ‘El chico’ es, absolutamente, emocional (la duda, el miedo, la tristeza, la desolación, la inquietud, el amor, la valentía, el ánimo, la ilusión…)



El encuentro entre madre e hijo es, musicalmente, asombroso. Chaplin es la primera vez que no separa dos secuencias por la parte narrativa de escasos segundos mencionados: es la unión de las vidas que comentamos, nunca separadas.

En definitiva, obra en apariencia sencilla y en estructura estudiadísima. Magnífica.

Puntuación 10


Antonio Miranda. Enero 2019