6.5 sobre 10
GHOST IN THE SHELL (2017).
CLINT MANSELL & LORNE BALFE.
Composición
muy cuidada por parte de Clint Mansell y claramente descuidada por Lorne Balfe.
El error de juntar, en última instancia, al último con el primero (genio actual
de la música de cine inteligente) ha resultado de una trascendencia absoluta
para el sentido global de la historia, visiblemente mutilada en las partes de
acción. De éstas se encarga Balfe, limitándose a componer
técnicamente una estructura comercial de acción que, en algún instante perdido,
pareciere hacernos parpadear buscando alguna esperanza en ella. No es así y se
configura como un empaste teórico dentro de una estudiadísima partitura,
sentimental y metafísica, del autor de la eterna ‘’Réquiem por un sueño’’. Cómo
Mansell ''musica'' la escena final, de acción, debiera de haber servido para
que los productores se asombraran de la capacidad del músico por transformar
una secuencia activa en algo más que disparos; no obstante, la complejidad del
artista seguramente les hizo optar por darle a la acción ese sentido comercial
de entretenimiento que, finalmente, ha herido de muerte la trascendencia de la
aventura.
Como
digo, Clint Mansell aplica todo su saber en esta obra. Matices, simbologías,
adecuaciones a los significados, detalles al introducir las voces en clara
referencia a la banda sonora de Kenji Kawai o al inyectar sutilmente la
orquesta en los sintetizadores o éstos en aquélla, otorgando a todo su sentido
concreto. Cómo el artista define a la protagonista mediante la velocidad de sus
arpegios es asombroso: el ritmo rápido alude a la naturaleza visible de máquina
y aparece cuando Mayor inicia sus acometidas violentas; el lento, al brotar en
la historia el sentimiento filosófico del alma de la máquina. De este tempo
lento pasa Mansell astutamente a los fragmentos de cuerdas más pausados y, con
maestría, inicia su minimalismo de genio mediante, como base de la mayoría de
las piezas, encontramos buceando sus tres notas tan empleadas en sus grandes
obras. El artista merodea, sube, baja, grita en silencio o calla con
sonido, durante la larga secuencia en la que Mayor encuentra a Kuze (el
villano) y éste le informa de la verdad; es sencillamente asombrosa y una pieza
musical digna de las mejores de Mansell.
Lo
peor que podía sucederle a Lorne Balfe es lo que, sin duda, ocurre: la
personalidad de su compañero es tan grande (y es tanta la distancia en calidad
y arte entre ambos) que termina por hundirle drásticamente cuando suenan sus
temas, quizá detalle poco perceptible al gran público pero que, sin embargo,
nos llama poderosamente la atención a los aficionados a la música en el cine.
En definitiva, una partitura herida que podría haber resultado de entre las mejores de Clint Mansell de no haber aparecido Lorne Balfe.
PUNTUACIÓN: 6.5
Antonio Miranda. Abril 2017.

