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EL DÍA DE LA REVELACIÓN-DISCLOSURE DAY/ JOHN WILLIAMS-Steven Spielberg

 



9 sobre 10

DISCLOSURE DAY- 2026


Nueva y esperadísima obra del maestro de maestros, del artista capaz de configurar un estilo y una elevadísima disposición como para considerarle entre los grandes de la historia de la música.

Leí hace poco que Williams compone y dispone, pero no podría decirse que haya creado o innovado; no obstante, me atrevo a contradecir dicho argumento asintiendo respecto a las influencias adheridas a su música, pero contundentemente afirmando que la fabricacion de un entramado estilístico único, la disponibilidad de sus engranajes principales como obras universales y conocidas por todos o un cuerpo de partitura capaz de representar en sonidos el pensamiento arborescente de una mente prodigiosa —encarnado en la acentuación asimétrica—; todas estas cualidades entran a formar la figura indiscutible de un músico elegido por la universalidad.

Flexibilidad matemática: Williams calcula los acentos asimétricos para que coincidan milimétricamente con cortes de cámara, explosiones o cambios de mirada en la pantalla.

Williams logra que estos ritmos violentos e impredecibles coexistan con motivos melódicos (leitmotivs) que la audiencia puede recordar y tararear al salir del cine.

La música del siglo XX (como la de Bartók o Stravinski) a menudo pierde la tonalidad y se vuelve extremadamente difícil de digerir para el público general.



La presente obra se mantiene en un ámbito prudente y frío, dentro de la oscuridad de sus notas y temas, pero a un lado de esa faceta comercial o admirable que siempre el genio estadounidense saca de sus composiciones. Recordando ambientes de la prodigiosa e infravalorada "SLEEPERS" o navegando por el mar de las atmósferas de "INTELIGENCIA ARTIFICIAL" o "La Guerra de los Mundos", Williams nos empuja a una figura descriptiva absoluta de la historia: la música al servicio de la imagen, más que nunca.

John Williams parece dictar: déjenme disfrutar de la composición de una acción medida. Las secuencias activas rebosan estudio. Williams no necesita presentarnos su eternos métodos de composición de secuencias rápidas, inalcanzables para cualquie compositor. Se supedita nuevamente a la imagen y se dispone a crear tensión, más que dinamismo.

Una obra compleja, sin duda difícil para cualquier amante de lo comercial y dispuesta para que los aficionados al arte nos adentremos en sus misterios.


Ahora bien, asentando el análisis en lo escrito al inicio, me atrevo a comentar: ¿por qué John Williams no ha escalado hasta la cima y ha aplicado su técnica atonal y contemporánea de música clásica a una entera película de cine actual? Sin duda, este habría sido el hito más importante, brusco y rompedor de su carrera...


Antonio Miranda

Junio 2026

E.T. EL EXTRATERRESTRE- John Williams/Steven Spielberg


E.T.: The Extra-Terrestrial (1982)

Steven Spielberg/ John Williams

Escena de Elliot y ET por primera vez volando en bicicleta


Película comercial donde las haya y, no por eso, menos interesante. El paso de los años enriquece su visionado, embelesa con su partitura y asombra con un final desorbitadamente sentimental.



La secuencia a estudio es el paradigma de cómo un compositor excede en calidad, estructura, sensaciones...en todo, a cualquier otro. John Williams ha sido de los pocos músicos capaces de musicar una escena, conseguir un clímax de sensaciones en ella gracias al clímax musical y, a los pocos segundos, lograr un segundo momento de las mismas o superiores características que llega a dejar perplejo a cualquier melómano empedernido o estudioso del séptimo arte.

El primer instante al que hacemos referencia es cuando niño y extraterrestre emprenden el vuelo en bici, algo tan sorprendente y espectacular que, con el fragmento álgido de la partitura, el espectador ya ha colmado sus expectativas sentimentales, llenas de asombro, del momento. 

Sin nosotros ser conscientes de ello, Williams nos conduce como si de vehículos a su merced fuéramos tal y como ET dirige a Elliot y la bici. La escena nos devuelve a la ilusión y a la prudencia al tiempo, a la calma tras el despegue, al tránsito hermoso incluso por la famosa

LA LISTA DE SCHINDLER- Steven Spielberg (1993).





9 sobre 10

El desgarro a un sentimiento pasado...


    Gran obra del conocido director Steven Spielberg, de una duración que no hace sino prolongar el sufrimiento, tal como lo hiciera la masacre nazi con sus víctimas. Cualquier estudioso disfrutará del minutaje sin ningún problema y tendrá una percepción extraña en su inicio, clara a medida que avanza la historia, de encontrarse viendo un hecho pasado y no un argumento cinematográfico. Tal vez su punto débil (quizá su encanto), esa mezcolanza difusa entre documental y película que pueda llegar a causar extrañeza pero que, sin duda, fue concebida con propósito claro y directo, tal como muestra su homenaje final y, más concretamente, la estructura de su partitura musical, un auténtico tesoro de la historia del cine.






    La música que John Williams compone para ''La lista de Schindler'' podría resumir y explicar a la vez el sentido completo del filme. Dos temas cumbre que desgarran la narración de sus dos secuencias (incineración, por un lado, y las duchas de las mujeres en Auschwitz) y el resto de la composición de una línea equilibrada, dulce y tétrica absolutas, dedicada a recordar los hechos que aparecen en pantalla, y nunca contarlos.

    Interpretaciones magistrales.

    Sin duda, necesaria.


    Antonio Miranda. Octubre 2014.