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GLADIATOR II- Harry Gregson-Williams/Ridley Scott

 



4 sobre 10 (música)

GLADIATOR II- 2024



Partitura decepcionante...

Partitura sin grandes emociones...

Partitura que nos lleva, a ratos, incluso más cerca de

THE ROCK/ LA ROCA- Hans Zimmer, Nick Glennie-Smith, Harry Gregson-Williams

 


10 sobre 10

THE ROCK (1996)

Desde Hans Zimmer hasta Nick Glennie-Smith pasando por Harry Gregson Williams y junto a algún colaborador más, todos renegando en un principio de su autoría pero finalmente compartiéndola como seguramente fue el resultado final, nos encontramos ante una partitura con una gestación complicada que nunca nadie habría apostado por su resultado. El objetivo último: una maravilla.



La baja puntuación que algunos críticos dan a la obra queda drásticamente tumbada cuando iniciamos el visionado y nos damos cuenta de la influencia tan grande, tan detalladamente estudiada y tan melódicamente conseguida de las notas de la partitura. 'La Roca' es un compendio de escenas de acción que abrieron una nueva era a la música de acción: a la buena música de acción. Melodías extremadamente tangibles pero en ningún momento exentas de carácter ni de inserción en las secuencias, las cuales son narradas con minuciosidad en medio de una aparente amalgama de ritmos sin variaciones, lo cual es radicalmente falso. Modificaciones de escalas, de ritmos, de intensidades y siempre medidas conforme a lo que el espectador está viviendo. Una heroicidad hecha música que hace palpitar incluso a las exigencias del estudioso. 



Banda sonora que se ha convertido en un clásico de la acción moderna, ejemplo a seguir por cualquier compositor.


Antonio Miranda

Marzo 2022


BANDA SONORA- MARTE (THE MARTIAN)- Harry Gregson-Williams.





4.5 sobre 10

THE MARTIAN (2015).
HARRY GREGSON- WILLIAMS.

                La música te adormece; anestesia la intención el compositor consiguiendo un fin último dramáticamente potentísimo. Tratándose de un propósito profundo, el dramatismo en  ‘’The Martian’’ crece como si ascendiendo un obstáculo progresivo e incansable se encontrase el espectador, trabajando aeróbicamente toda la historia que va aconteciendo. Gregson-Williams practica una contención tan envidiable que la penosa odisea espacial del protagonista se convierte (o mejor, se adorna) en una ventura a la que la vertiente filosófica podría dar sentido absoluto (eso sí, sólo a quien se arriesgue seriamente a quererlo ya que una pequeña sorpresa nos aguarda un par de párrafos hacia abajo en este artículo). El drama, ya dicho, asciende tranquilo y explota únicamente al final gracias a la partitura; mas, por otro lado, la misma composición ha sido la culpable (por fortuna) de contener este éxtasis interno para ofrecernos la posibilidad de un metraje meditado y trascendente.



                Es el momento de llegar a la cumbre; tras conseguirlo el oyente, con el final exquisito de la obra, lo debería hacer el músico inglés, tantas veces aparcado a un lado para dejar paso a otros artistas en el mundo del cine pero, sin duda, siempre aplicado en sus trabajos para conseguir intensidades excepcionales, tanto visibles (‘’Call of duty: advanced warfare’’) como contenidas (‘’El reino de los cielos’’). La elegancia con la que trata sus partituras es única y la capacidad de apoyo a las imágenes, a través de su sintetizada evolución en los últimos años, es marcada e identificable; aspectos que, junto a la calidad que siempre lleva consigo, hacen del autor de ‘’The equalizer’’ una garantía de éxito. Con un trabajo de gran talla, Harry Gregson-Williams está en la cumbre, sin duda, de su carrera.

                  Vayamos, ahora, a la ''muerte absoluta'' de la composición. Durante el visionado de la película, el estudioso o, siquiera, amante de la música de cine, sufre un repentino shock aproximadamente a mitad de metraje cuando, tras la escucha de varios instantes de música disco que el protagonista escucha en el reproductor de la ya lejana directora de la misión abortada, nos damos cuenta del primer plano que este tipo de música va a tomar en el desarrollo restante de la obra. Detestablemente comercial, la partitura de Gregson-Williams es noqueada rotundamente hasta parar en un segundo plano humillante y que, al finalizar la aventura, para nada es recordada. Lamentablemente, incluso los créditos finales son adornados por este tipo de música. Eso sí, la mayoría de los espectadores ríen, se divierten asociando temas famosos a la historia presenciada y su alegría y satisfacción son el elemento predominante en los comentarios finales, abandonando la sala. Una pena. Decepcionante trabajo de aplicación en pantalla cuando, sin duda, habría sido una gran música para otro tipo de película.





ESCÚCHALA SI...: lo haces sin ver la película.

NO LA ESCUCHES SI...: después quieres disfrutarla en pantalla.

RECOMENDACIÓN END TITLES: en pantalla, jamás. Aislada, sin duda.

OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''The Town'', ''Simbad''.


PUNTUACIÓN: 4.5

Antonio Miranda. Octubre 2015.


BSO VIDEOJUEGO- CALL OF DUTY: ADVANCED WARFARE- Harry Gregson-Williams & Audiomachine







8.5 sobre 10


‘’CALL OF DUTY: advanced warfare’’ (2014).
HARRY GREGSON-WILLIAMS & AUDIOMACHINE.

                LA FUERZA, carácter y calidad que Michael Giacchino insertó bestialmente en su época de videojuegos fue asombrosa. La puerta del mundo de las consolas quedó abierta, realmente, para los grandes compositores del cine curiosamente por uno que todavía no lo era, pero que actualmente resulta de las promesas más firmes. No es el caso, esta vez se presentan otras dos fuerzas compositivas para dar vida a esta aventura.

                La saga musical de ‘’Call of duty’’ ha sufrido una evolución clara y de adaptación a los tiempos. De la orquestación pura de Giacchino a la música electrónica y hasta industrial para imágenes que se nos presenta ahora. Un riesgo importante; un acierto asombroso. La calidad que nos podemos encontrar en este ‘’Call of duty: advanced warfare’’ es altísima. De hecho, la asociación para su composición del consagrado, sutil ya y elegante en el presente Gregson-Williams junto a la productora musical Audiomachine ha resultado una dupla perfecta bajo el peligro fácil de acabar en un pobre final (ahí tenemos las fallidas uniones de artistas para componer bandas sonoras, como recientemente ha sido Hans Zimmer, Pharrell Williams, Johnny Marr, Michael Einziger y Dave Stewart en el ‘’The amazing Spiderman 2’’).




                Gregson-Williams mantiene una época de creación menor que hace años, pero más firme y seria. Su trabajo en la producción que nos ocupa se deriva hacia la vertiente más descriptiva, siempre utilizando elementos electrónicos y ligeramente la orquesta, dejando el lado más directo y potente a Audiomachine (Dinletir & Rix) que llegan a fabricar una partitura rozando lo industrial. El empleo de ritmos y percusiones sintetizados une las propuestas de ambos partes y éstas se funden en una sola dando sensación absoluta de unidad y firmeza, algo dificilísimo cuando varias mentes privilegiadas se unen para crear algo conjunto hoy día en la música para imagen. El resultado: magnífico.





                Nos encontramos ante una de las obras más dinámicas de este año y con más presencia. Sin duda, una partitura recomendable y que mantiene el mundo de los videojuegos como uno de los más rentables y también atractivos para la música actual.

ESCÚCHALA SI…: quieres pasar un rato entretenido escuchando calidad musical.

NO LA ESCUCHES SI…: el carácter industrial en la música no te gusta.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: no.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Gregson-Williams (‘’El reino de los cielos’’; ‘’The Equalizer’’), Audiomachine (‘’Phenomena’’).


PUNTUACIÓN: 8.5


ANTONIO MIRANDA. Noviembre 2014.