Desde Hans Zimmer hasta Nick Glennie-Smith pasando por Harry Gregson Williams y junto a algún colaborador más, todos renegando en un principio de su autoría pero finalmente compartiéndola como seguramente fue el resultado final, nos encontramos ante una partitura con una gestación complicada que nunca nadie habría apostado por su resultado. El objetivo último: una maravilla.
La baja puntuación que algunos críticos dan a la obra queda drásticamente tumbada cuando iniciamos el visionado y nos damos cuenta de la influencia tan grande, tan detalladamente estudiada y tan melódicamente conseguida de las notas de la partitura. 'La Roca' es un compendio de escenas de acción que abrieron una nueva era a la música de acción: a la buena música de acción. Melodías extremadamente tangibles pero en ningún momento exentas de carácter ni de inserción en las secuencias, las cuales son narradas con minuciosidad en medio de una aparente amalgama de ritmos sin variaciones, lo cual es radicalmente falso. Modificaciones de escalas, de ritmos, de intensidades y siempre medidas conforme a lo que el espectador está viviendo. Una heroicidad hecha música que hace palpitar incluso a las exigencias del estudioso.
Banda sonora que se ha convertido en un clásico de la acción moderna, ejemplo a seguir por cualquier compositor.
Atrás queda la obra maestra de Danny Elfmann o las sobresalientes entregas de Hans Zimmer.
Michael Giacchino se mete directamente en la boca del lobo. Ingeniero de obras maestras en temas de acción, el compositor acepta una obra compleja en la que la partitura a tiempo medio es la protagonista. Siempre he dicho cuál es el defecto de Giacchino, dentro de su gran maestría: los tiempos medios dejan mucho que desear.
No obstante lo dicho, igualmente en ''The Batman'' vemos otro gran error: Giacchino se afana por componer para la imagen, y ésta es también su gran dolencia. Cuando se dedica a componer música en su estado más puro, alcanza tal nivel de calidad que la partitura se planta con fuerza en la imagen y ejerce su función, con creces. Michael Giacchino debe olvidarse de componer para la imagen, así es como continuará consiguiendo niveles sobresalientes en su obra.
No escuches ''The Batman'' si no quieres que Giacchino baje un peldaño en tu ranking de compositores.
No escuches ''The Batman'' si no quieres oir una partitura que no dice nada y se pierde habitualmente.
Una de las peores composiciones del genial artista y del presente año.
¡Qué deliciosas dos horas de un comedido surrealismo costumbrista, mundano, social y folclórico! ¿Cómo es posible que estos cuatro aspectos tan empíricos sean transformados en un concepto etéreo sin llegar a salir apenas de los alrededores de un pueblo? La respuesta la tiene Nino Rota.
Composición de una inteligencia desbordante. Rota emplea, a lo largo de todo el metraje, una serie de variaciones del tema principal que corresponden a esa unidad que se le debe dar al filme según la orientación que al inicio hemos planteado. Entre director y músico tejen una especie de círculo que anudan con fuerza para que nada de cualquier instante, por muy estraño temporal o espacialmente que ocurra, escape al argumento uniforme que se plantea.
Observemos cómo cualquier giro, cualquier evolución en la apariencia del filme, del costumbrismo al esperpento, no se comparte en la partitura, que mantiene un equilibrio como pocas veces en la historia del cine, imperturbable sea cual sea la extrañeza que presenciemos, silenciosa en instantes dramáticos y fulminando literalmente, en el buen sentido, la caótica escena final mediante la interpretación del anciano ciego de la partitura para los comensales de la boda. Ejemplar.
’North by northwest’ es, para quien esto
escribe, la mejor banda sonora que nadie haya compuesto jamás para cine (junto
a ‘La lista de Schindler’, de John Williams y ‘Cadena perpetua’, de Thomas
Newman). Brillante en composición y explosiva en adaptación a la imagen, con
una estructura inteligente, nada pretenciosa y con absolutamente todos los
detalles en su justa medida y tiempo. Con un tema principal asombroso,
atreviéndome a compararlo con las grandes composiciones de la historia de la
música, resulta indiscutiblemente inigualable.
2
PSICOSIS- 1960
La
capacidad intelectual para componer música es una extensión del Arte que
poquísimos autores han podido alcanzar. Bernard Herrmann es uno
Obligado quedo, sin duda, a varias revisiones de esta extraordinaria cinta para ser consciente, en toda su amplitud, del sentido real de la banda sonora para esta película que es ensalzada hasta extremos de calidad en casi todos los críticos que la abordan; no obstante, y de forma particular, considero la música del compositor francés como un logro notable con un punto de imprudencia y ponderación excesivos.
Auric, empujado por su ímpetu entre los filmes mudos y el romanticismo clásico, y no menos convencido por las intenciones del director, compone una partitura que excede absolutamente
Absolutamente, no siempre que un filme es sobresaliente, su música también lo es. Estamos ante un claro ejemplo. La partitura para esta extraordinaria película, producción de David Lean ejemplo del método y su definición como paradigma del trabajo, entre otros muchos y admirables detalles, no llega al nivel del conjunto. Sin desmerecer ni relegar su ímpetu exagerado a esferas insuficientes, sí confecciona un entramado interesante.
Arnold fabrica una composición en dos partes y, en última instancia y llegando al final, se deja 'pisar' por la poderosa personalidad y conocimientos del director. La primera de las partes coincide con el desarrollo del método de trabajo estando los japoneses y sus prisioneros en los parajes salvajes donde construirá el puente. Cierto es que, sorprendidos por el contrario matiz de la segunda parte, en esta el músico atiza
Obra sencilla, directa, un intento por contar la vida, sin más. Eastwood, aún con sus críticos ferozmente en contra, no realiza película en la que la emoción, la sensación, el sentimiento o la crudeza vital coexistan siempre. Un roadmovie interesante, siempre con el viejo Clint al mando dando y recibiendo los avatares de la vida.
Al igual que Morricone con Carpenter en 'La Cosa' o Newton-Howard con Williams en 'Animales fantásticos', las obras por imitación o similitud que componen estos genios son, evidentemente, buenas, pero el error de apropiarse o acudir a un mundo tan personal como el de Carpenter, Williams o Clint Eastwood en el caso de 'Cry Macho', genera una inestabilidad en la personalidad de la partitura digna de tener en cuenta. Esto ocurre con la banda sonora de la nueva y esperada película del genial Eastwood.
Componiendo y dando directrices a seguir, Eastwood se centra en la ambientación de su partitura como él quiere, como él fabrica siempre, como son sus grandes películas. No quiere salir de su método. En este caso le encarga la composición a Mancina, enorme sorpresa para quien esto escribe pues se trata de un compositor genial, pero con una marcada línea comercial y con composiciones que carecen de un intimismo personal, de un carácter particular por encima de la teoría musical.
Composición pobre. Ejemplo de partitura que no empequeñece la obra pero que, mejorada, incrementaría notablemente la calidad conjunta de la película, sin duda.
La carencia de esa personalidad que le daría Eastwood de su propia mano o el fallecido y siempre extraordinario 'hermano musical' del director, Lennie Niehaus (que sí participaba drásticamente de la idea de Clint) provoca en la obra un desarraigo de la historia. Cumple su función, simplemente.
Por otro lado, la grabación en cd no resulta lo esperado y comprobamos, con la última pieza tocada por Eastwood, cómo se puede interpretar un tema musical peor que otro artista pero transmitir una sensación tremendamente superior, con enorme personalidad.
Una lástima que el director de 'Sin Perdón' no haya agarrado él mismo el piano y dado otra muestra más de cómo es su sobresaliente interpretación de la música intimista.
Extraordinaria película con una atmósfera inquietante y oscura que se delinea lentamente a base de prudencia fílmica y una banda sonora extremadamente medida.
La música de esta producción del año 1942 se separa con creces de las composiciones no muy lejanas del cine mudo, enérgicas, arrebatadoras, narrativas y con una presencia desbordante. Esta vez no. Su estancia en pantalla se limita a escenas esenciales y, durante la primera mitad de la historia, estrechamente ligadas a la silueta que la trama va creando alrededor de la mujer, con una figura y actuación bellísimas.
Roy Webb, compositor norteamericano varias veces nominado para los premios Oscar, nos deleita con
Partitura notabilísima de un compositor medido, estudioso de la música y paciente en las composiciones. El filme de los hermanos Wachowski, un portento de producción, seria, guionizada y ejemplar cinta de la ciencia ficción en el séptimo arte, dispone de una partitura que bien pudiera haberla compuesto el mismísimo
Extraordinaria composición de composiciones con una estructura en rectas secantes que supone la sorpresa de cualquier estudioso que se adentre en Memorias de África con la idea de un Barry poderoso, dueño y señor de la partitura: nada más lejos.
La forma en la que el director, Sidney Pollack, organiza la música de esta pausada e interesante película es de una prudencia y estudio verdaderamente ejemplares en la historia de la música creando, finalmente, una sola intención que devalúa individualmente a cada parte (Barry y Mozart) pero que origina un resultado final muy expresivo y sorprendente.
Si has escuchado la excelente partitura de John Barry para el filme y lo visionas por vez primera, tu estupefacción irá creciendo cuando te des cuenta del verdadero sentido de su música, de la auténtica humildad y segundo plano que, en definitiva, Barry acomete y cómo la sonoridad de Mozart va
Ejemplo de cómo tumbar drásticamente a dos ejércitos armados: John Williams deambula prudente durante todo el metraje para terminar entrando a formar parte de una contienda que finaliza ganando con creces a chinos y tibetanos.
Obra extraordinaria por su timidez, por su moderación, por su marcha en segundo plano y sumisión a la historia e, incluso, a las secuencias quizá caprichosas del director; no obstante, en numerosas ocasiones y durante perdidos minutos sin demasiado sentido a lo largo de los tres primeros cuartos de historia, Jean Jacques Annaud ensimisma su deseo en sentencias de los protagonistas o secuencias que ni el propio Williams cree posibles. El sinigual compositor norteamericano acepta resignado estas directrices como queriendo decir: ''...bien; no obstante la composición deshabitada que me propone usted lleva por condición que yo
Asombrosa
ductilidad del maestro Morricone. La música de ‘’Hasta que llegó su hora’’
guarda una adaptabilidad a las situaciones y caracteres de personajes altísima
y consigue aunar cuadros desiguales en uno principal, que es el sentido global
de la partitura. Morricone en estado puro, sin miramientos comerciales ni de
grandeza. Romanticismo intelectual insertado en la crudeza del ambiente y un tema
de los mejores de la historia, curiosamente compuesto para la escena más tierna de un western: la llegada
de Jill. Sólo el detalle de la entrada de la voz soprano cuando la mujer inicia
el paso más firme tras bajar del tren es inconcebible para cualquiera.
Inigualable.
2 POR UN PUÑADO DE DÓLARES-1964
Obra de
nivel altísimo e imprescindible a la hora de entender cómo un compositor es el
director de la propia película. La forma en que Morricone manda en la imagen es
asombrosa. Y su tema principal, que inicia la aventura en los créditos y
primera escena, ejemplo del empaste absoluto de la música con las secuencias:
paradigma de cómo el artista inyecta los ‘miles’ de elementos que aparecen en
estos primeros minutos en forma de su compleja composición y sinfín de capas
sonoras. Únicamente Bernard Herrmann en su tema principal para ‘North by
northwest’ o el estilo único de John Williams podrían competir con este caso.
Musicalmente, el western más desatado y directo de la historia.
3 LOS INTOCABLES
DE ELLIOT NESS- 1987
Partitura de las más equilibradas y trabajadas
del músico romano. El uso de los graves como parte protagonista de todo es
excepcional, incluso cuando no toman cuerpo primero. El tema principal es de
una violencia patente afortunadamente desorbitada y los graves se muestran de
una de las más perfectas maneras en todo el panorama cinematográfico.
Influenciada por los western en su ámbito narrativo y con una amalgama
riquísima de matices y estilos que, aún así, forman una unión insuperable.
Composición que atrapa de manera inexplicable. Mejor obra para una película que
no sea western del maestro italiano.
4 EL BUENO, EL FEO Y EL MALO-1966
Un inicio
y un final admirables y una banda sonora, en definitiva, sobresaliente que pudo
ser perfecta de no haber resultado poco conjuntada la parte de la lucha entre
los ejércitos; no obstante, imprescindible y con un motivo principal de los
mejores de la historia del cine, fabricado en base a las dos entregas
anteriores. Su herida perfección debería ser motivo indudable de cualquier
artista para no cometer imprudencias que tumben las obras de arte. Curiosa
deducción pero, no obstante, solamente sacada de genios como Ennio Morricone.
5 LA MISIÓN- 1986
Belleza y Romanticismo excelsos de una obra
que fabricó todo el potencial para haber sido la mejor jamás compuesta por
nadie. Su hermosura no puede humanamente describirse; así que sólo queda poder
explicar por qué no lo fue. Los temas principales son versionados
constantemente y habría sido un punto a favor variaciones más completas y menos
presentes. El resto de la composición, la narrativa, no llega a una calidad compositiva
sobresaliente al adaptarse a la imagen sin pretender más. No obstante, de los
momentos íntimos escuchándola que más harán estremecer a cualquier oído humano.
6 CINEMA PARADISO-
1988
No es posible adorar la expresividad en mayor
grado que en esta composición. Cómo Morricone asombra con giros drásticos
dentro de una partitura pausada es, realmente, inexplicable. El uso puntual de
la música de cámara con las cuerdas de la orquesta y la llegada entonces de los
vientos de forma ‘brusca’ pocas veces se puede disfrutar como en esta
partitura. Alarde de intelecto infantil, podría emplearse para concienciar
desde tempranas edades a los más pequeños: las melodías sencillas, aderezadas
como nunca por la orquestación del autor, embriagarán a cualquiera que las
escuche. Hermosísima. Una recomendación: no os perdáis la interpretación del
violinista Itzhak Perlman.
7 ERASE UNA VEZ
EN AMÉRICA- 1984
Sin duda, el más elegante de los scores de
Morricone. Delicadísimo trato de los temas. Empleo más cuidadoso y sutil de la
voz que nunca. Lástima el uso de la composición ‘Amapola’, compuesta por el
español José María Lacalle en 1920 que, si bien lo versiona exquisitamente, impide
a la originalidad de la partitura poder de haber sido de sus primeras obras.
8- BAARÌA- 2009
Hay compositores que tras años de trabajo
nunca dieron vida a su música. Baaría es el ejemplo cómo con una aplicación
directa y fácil se engendran expresiones con alma, cuerpos vivos o instantes
con forma. Composición de las más sencillas del Maestro; eso sí, esa sencillez
que pocos alcanzan: de esas bandas sonoras que no se olvidan y ejemplo máximo
de la personalidad del autor: humildad de genio universal.
9- LA MUERTE TENÍA UN PRECIO- 1965
Tras la
absoluta e incomparable ‘’Por un puñado de dólares’’, la segunda parte de la
llamada ‘’Trilogía del dólar’’ arranca con unas características que proyectan
la estructura y forma de las partes compositivas de su predecesora, ligeramente
por debajo de la experimentación y el riesgo del tema principal pero con una
expresividad, en los instantes puntuales, muy alta. La introducción es
devastadora. El desarrollo del argumento mantiene viva una historia pausada y,
al tiempo, con un dinamismo intenso que la partitura se encarga de matizar,
siempre de manera puntual y en pocas ocasiones mediante secuencias musicales
largas. La tercera de la trilogía pero, no obstante, muy a tener en cuenta.
10- LOS ODIOSOS
8- 2015
Estudiadísima
partitura, su último aporte al cine y único Oscar del autor (sin contar el
honorífico de 2006). La violencia del tema principal y la tensión del
secundario alejan al italiano de los matices tragicómicos tan peculiares y
sobresalientes de sus pasados westerns. No obstante, delicia sonora escuchar al
Maestro en una grabación moderna en la que el máximo empeño reside en la
narración: dueño absoluto de la escena.
Excepcional producción con un dinamismo, una figura poderosísima de Bruce Lee y una combinación de sensaciones musicales sobresalientes.
Operación Dragón representa el ejemplo de un maestro de la música de cine y cómo afianzar su figura en un filme nada fácil para una banda sonora.
Nos encontramos en Enter The Dragon con una particularidad a modo anecdótico pero con una importancia, una desfachatez del músico (intentar y conseguir
Historia de la música de cine. Compositor injustamente atacado por sus autoplagios y uno de los más inteligentes músicos a la hora de narrar la historia y hacerla música. Porque James Horner ejecutaba su partitura atrayendo como nadie lo que en pantalla ocurría hasta su íntima concepción. Un artista que logró de los intimismos más absolutos y una de las bandas sonoras referencia en la historia, que le marcó y que siempre esperamos, sus grandes seguidores, siguiera las formas conseguidas en esa obra de arte majestuosa que es:
1.LEYENDAS
DE PASIÓN (Leyends of the fall) (1994)
2.CASA
DE ARENA Y NIEBLA (House of sand and fog) (2003)
3.BRAVEHEART (1995)
4.ALIENS (1986)
5.APOLLO
13 (1995)
6.CAMPO DE SUEÑOS (Field of dreams) (1989)
7.EL
HOMBRE SIN ROSTRO (The man without a fece) (1993)
8.TITANIC (1997)
9.KRULL (1983)
10.EN HONOR A LA VERDAD (Courage under fire) (1996)
Película de
culto por la que no pasan los años y con la que se puede experimentar una
sensación de acción, ciencia ficción y desenfreno impactantes.
Dicen los
estudiosos que la partitura de Alan Silvestri mantiene una constante de latente
tensión. Absolutamente no, End Titles da un giro y con claridad sitúa la
composición en una situación de tensión anunciada y acción proyectada: es
precisamente la música el aspecto de la historia que consigue aflorar la tensión
y convertir en angustia patente instantes iniciales en los que simplemente los
soldados se mantienen en estado de vigilancia y exploran el entorno. Nos
encontramos, precisamente, ante una de las formas más impactantes de componer
para el cine y mediante la que Silvestri consigue anunciarnos la próxima
inquietud, el terror. Y, por tanto, no debemos transformar las intenciones de
la composición.
Tras estos
instantes fundamentales (iniciales) que confunden al espectador tanto como a
los protagonistas, el compositor restablece los cánones tradicionales y
consigue mostrar su magistral manera de siempre narrar las secuencias de sus
filmes hasta conseguir ese sello personal que cualquier
John
Towner Williams (Nueva York, 1932), músico reconocido por numerosas
composiciones cuyos temas principales suenan en la idea de la gente como
pudiera hacerlo el ‘Eine Kleine Nachtmusik’ de W.A. Mozart y que le alzan, en
opinión de quien esto escribe, al nivel de los grandes compositores de la
historia de la humanidad. John Williams es el mejor compositor para cine de
todos los tiempos. No me resulta atrevido afirmarlo, mantengo la idea que me
haría quedar como posible, al menos, delante de quien lo negara: él conseguiría
componer sin problema cualquier obra, estilo, tema o referencia musical más
importante de todo compositor; no obstante, ninguno de ellos, vivo o muerto,
compondría nunca una pieza tan abrumadoramente estructurada como la que nos
atreviéramos a adjetivar como mejor del compositor norteamericano.
Apreciar
la obra de Williams es escuchar sus temas más famosos procurando ausentar el
oído de la melodía principal e intentar introducirnos en las infinitas galerías
que forman, cual excursión espeleológica arriesgada, la aventura de sus motivos
más conocidos. Dos o tres escuchas consiguiéndolo bastarían para reconocer la
calidad del artista y escudriñar las extensísimas partes nada comerciales que
sus partituras contienen. Desde la insuperable composición de ‘Tintín’ (obra
absolutamente sorprendente, poco reconocida y que no mal ocuparía, incluso, la
primera posición en la lista) hasta la inefable ‘La lista de Schindler’ pasando
por otras sorprendentes, casi inalcanzables en el tiempo, como ‘El Imperio del
Sol’ o la arrolladoramente buena ‘Imágenes’.
El
recorrido, la evolución y la mejora de John Williams son de una riqueza
asombrosa. La forma en la que inserta motivos e ideas primerizas en sus obras
más recientes o consigue evolucionar de un estilo tranquilo y estudiado (‘La
trama’, ‘Images’) al desenfreno artístico (‘La guerra de los mundos’, ‘Hook’)
son dignos de un estudio continuo e interminable.
No
me extenderé más ya que el discurso posible sobre este genio de otro mundo
daría el nacimiento de interminables páginas, elogios y sentencias. Disfrutad
de esta lista personal no por el hecho del orden o mi interpretación, sólo leer
el título de sus obras ya es un placer:
(END TITLES presenció en directo a John Williams el 18 de enero de 2020.
Extraordinaria cinta cinematográfica de un colorido,
fotografía y diseño arrebatadores en un concepto que se proyecta más allá y
engloba el conjunto de la obra de una manera brillantemente unificada. La
partitura sigue los mismos patrones.
En un alarde claramente realista del pensamiento humano,
anclado éste en una situación extrema en mitad del océano y con la
supervivencia como patrón del filme, la historia ofrece un sinfín de
reflexiones que, partiendo de lo cotidiano, harán las delicias de cualquier
espectador por muy exigente, por tanto, que sea.
Michael Danna, compositor en la sombra de la música de cine
con obras maestras como ‘The Nativity Story’, compone una
Nos
encontramos ante una de las obras maestrasde la historia de la música de cine. Su complejidad, composición
sobresaliente, equilibrio máximo durante toda la obra y una serenidad como
nunca se han dado nos otorgan el placer de contemplar una auténtica obra de
arte. El inicio ya es arrollador, mas la enérgica postura que pudiera intuirse
en su aparición se transforma en la sutileza de unos temas hermosísimos y la
primera escena realmente intensa en contenido: Judá Ben-Hur aparece por vez
primera, regresando junto a su amigo Mesala, tribuno militar. La narración que
Rózsa ejecuta durante toda esta escena, desde el lanzamiento de las lanzas (dos
instantes idénticos inmediatos en el tiempo musicados de forma espectacular)
hasta el anuncio de su relación futura, con cambios de registros ligados entre
sí de manera única. Escena temprana pero
Max Richter, compositor alemán discípulo del clasicismo al que rocía de una visión contemporánea que le ha hecho situarse dentro de una línea muy destacada en el cine y arrolladora en el mundo de la composición de música clásica contemporánea. Ecléctico, minimalista y amante de las melodías de tempos medios donde resulta un inquietante experto. Extraordinario para principiantes pero, al tiempo, complejo para expertos y, por fortuna, irritante para los que se atrevan a estudiar, o simplemente escuchar, más allá de sus temas principales. Paradigma, sin duda, de la compleja sencillez a la que pocos elegidos conducen las partituras actuales para el cine.
Película de culto y master class del mejor compositor de la
historia del cine.
El filme ya clásico de Steven Spielberg supone un ejemplo de
obra comercial con innumerables matices de cuidados y no menos detalles de
autor que hacen de su visionado una auténtica aventura de calidad. La
partitura, absolutamente, dirige toda la historia.
John Williams siempre será infravalorado por gran parte de
los seguidores de la música de cine amantes de otras vertientes, ya sean
modernas o de otros autores; no obstante, cuando somos capaces de un estudio en
detalle y les invitamos a contemplar con la imagen o escuchar la composición
aislada, y se llega a ser consciente de la complejidad de su ‘otra música’,
nadie debería dejar de inclinar su admiración por él. Nos referimos en Jaws,
como en otras muchas suyas, a la parte 'no principal' de la partitura, a esa otra
partitura que no hace referencia al tema archiconocido o a sus universales melodías. En el caso de Tiburón, End Titles alude inexorablemente a una de las
piezas más sobresalientes compuestas jamás para el séptimo arte: ‘’The shark cage
fugue’’.
No nos detendremos en el empleo de este tema para tal aspecto
o aquél para el otro, ya se ha escrito mucho al respecto y en End Titles no
somos muy partidarios de este tipo y vertiente del análisis de la música en el
cine, absolutamente respetable y repleto de enseñanzas, pero personalmente creo
que otros matices de las bandas sonoras han sido claramente olvidados. John
Williams compone en ‘’The shark cage fugue’’ una pieza clásica exquisita de un
nivel fuera del alcance de la mayor parte de compositores, ejemplo de lo cual
lo tenemos en la dirección que el compositor llevó a cabo para la majestuosa
interpretación en uno de los templos de la historia de la música clásica:
Viena. El nivel compositivo tan alto es la pieza perfecta del puzzle que se
inicia en el empaste de la música con la imagen. Ambas cosas, en la música de
cine, es el máximo alcanzable por cualquier artista y el cuerpo completo sobre
el que dictar críticas o valoraciones.
La pieza comentada es empleada por Williams en varios
fragmentos de la historia, como lo es el tema principal, descaradamente
presentado desde el primer segundo, algo muy complicado para que,
posteriormente y durante todo el metraje, el compositor consiga alcanzar el
efecto que el director pretende, y Williams lo logra admirablemente con una
paleta de recursos, ya sean combinaciones de notas, combinaciones progresivas
de otros temas musicales o incluso variaciones en el tempo del tema, que nos
deja perplejos aún conociendo lo que a continuación nos deparará el filme.
Estructura estudiadísima, una habilidad para componer
desbordante y una agilidad a la hora de narrar las escenas envidiable. Un
entramado sin igual para terminar con la mezcla de todos los temas empleados en
el filme para cerrar el desenlace en una muestra de competencia que pocas veces
se puede ver en el cine y la música.
Obra maestra del cine y de la música. Genio: John Williams.
Trabajo
exquisito del compositor alemán dentro de su línea melódica pero que, sin duda,
fue un salto adelante por encima de cualquier otro antes compuesto tanto por su
concepción como por la adaptación musical a la imagen. Auténtica filosofía
musical y exquisito tándem compositor-director. La obra que en más alto valor
aglutina originalidad, influencia, trabajo y composición. Su mejor creación.
2-GLADIATOR-
2000
La
versatilidad y nivel alcanzados en ‘’Gladiator’’ son inigualables. Nos
encontramos ante una de las obras cumbre del compositor alemán, que guarda
sinnúmero de influencias de trabajos anteriores, todas ellas unidas y mezcladas
magistralmente en una partitura muy estudiada y que basa su fuerza en la
transmisión de un sentimiento poético. ‘’Gladiator’’ no es una banda sonora de
acción, es más, cuando suenan las extraordinarias secuencias rápidas, siempre
director y compositor optan por introducir un final o, en su caso, toque
místico, tranquilo, relevante hacia la filosofía o, mejor, sentimiento que se
pretende mostrar. Aquí entra en juego una de las artistas más grandes de los
últimos tiempos: Lisa Gerrard. El nivel que consigue la música no sería el
mismo sin ella y es, indudablemente, quien aporta a la obra ese saltoa niveles sobresalientes.
3-EL
CABALLERO OSCURO- 2008
Composición
dinámica que difícilmente puede ser superada. La personalidad, carácter y
fuerza de esta partitura son asombrosas hasta el punto de tumbar osadamente la
parte compuesta por James Newton Howard, a olvidar. Zimmer consigue generar
unas sensaciones de poder a la altura de la figura oscura del personaje y logra
una paleta de sonidos que resulta el colofón máximo a su estilo al tiempo que
consagra su forma de componer acción de una manera realmente devastadora. Muy
complicado adelantar en el tiempo esta
obra en su género.
4- EL
PACIFICADOR- 1997
Paradigma
de la música de cine de acción moderna. Hans Zimmer ata conceptos de
soundtracks anteriores, todas ellas ejemplares, para dar forma a una obra
seria, trabajada y poderosa y que, en conjunto, está por encima de sus
anteriores y novedosas, pero más débiles, bandas sonoras.
5-
EL REY LEÓN- 1994
Arriesgada
apuesta en obra y en música. Hans Zimmer supo estar en el momento adecuado y
con las ideas precisas. Uno de los aciertos más grandes en la historia de la
animación y partitura con una influencia en su obra posterior de gran
importancia. De los trabajos compartidos (numerosísimos en el autor y
tremendamente pobres en la actualidad) más sobresalientes de su carrera.
6-MAREA
ROJA- 1995
Inicio
de un estilo, de una vertiente en el cine moderno. Con detalles del pasado y
una orientación sintetizada y directa, comprometida y melódica, seria y firme,
el compositor alemán cambia la historia de la música en el cine de acción.
Imprescindible.
7-LA
ROCA- 1996
Interludio
delicioso entre ‘Marea Roja’ y ‘El Pacificador’. Concebida por un grupo de
artistas, siempre todos a la sombra del alemán, consiguen generar una actividad
y una escucha asombrosas que aventuraban ya el nacimiento del cine actual en su
género.
8-EL
ÚLTIMO SAMURAI- 2003
De
sus partituras más serias pese a llevar el ‘lastre’ de numerosas bandas sonoras
fundamentales en el estilo del autor, esta obra comprende a la perfección todas
las pasadas e inicia el proceso para una de sus culminaciones: ‘El caballero
oscuro’. Estudio de instrumentación tradicional inyectada perfectamente en el
sonido electrónico con el toque orquestal poderoso que el artista alemán tan
bien ha sido capaz de crear. Sin duda, pieza a descubrir y a considerar. Melódica
y en la línea más pura de la atmósfera ‘Zimmer’.
9-ORIGEN-
2010
Estamos
ante una de las obras de mayor control narrativo de Hans Zimmer. Ahogante por
momentos, melódica a veces y compleja otros, resulta el comienzo de otro de sus
marcados estilos cinematográficos que desembocará en sus creaciones más
atonales, directas, abruptas y nada comerciales (‘Dunkirk’, por ejemplo). Sin
duda y con partituras como ésta, el alemán deja marcada su huella en la
historia de la música de cine como uno de los compositores, sin ninguna duda,
más influyentes de siempre.
10-INTERSTELLAR-
2014
Única
composición de su música actual que se engancha con ímpetu a lo mejor de su
carrera. En unos años complicados para el autor, repletos de colaboraciones
infructuosas, proyectos de muy baja calidad y partituras realmente vacías,
‘Interstellar’ aparece como ejemplo de las posibilidades que siempre un genio
de la música de cine puede llegar a fabricar. Aislada entre tanta obra
insuficiente, la presente aglutina una cantidad de trabajo y estudio
inigualables. Tanto en composición (con el empleo del órgano como solista
llegando a conseguir auténticos ‘allegros’ barrocos, complejísimo de empastar a
un gran conjunto sinfónico como el presente) como en adecuación a la historia,
la obra del compositor alemán entra sin peros en el top 10 como la partitura
más seria y trascendentalde sus últimos
años.