LA DELGADA LÍNEA ROJA- Hans Zimmer.




10 sobre 10

THE THIN RED LINE(1998).

HANS ZIMMER.


’Si eres listo te preocuparás sólo por ti, no puedes ayudar a los demás’’. Estas palabras resumen contundentemente gran parte de la filosofía de ‘’La delgada línea roja’’. Un superior aconseja al soldado que, reflexivo, apunto está de iniciar el avance hacia los enemigos; anuncia su muerte, es lo que hace, pero, al tiempo, su vida. Silencio. La orquesta (suave, sutil, sin graves) va apareciendo majestuosa y entrañable, casi imperceptible; una melodía hermosa (sin tonos graves, repito) coincide con la que los aborígenes de las tierras donde se escondía al inicio el soldado entonarán al final de la historia, en los títulos de crédito. Un canto a la esperanza, que es la muerte; es comprender cómo la vida sufre, precisamente, viviendo. Se trata de la escena con la que cualquiera que atienda al trasfondo de Malick podrá comprenderlo todo. También aquí se sintetiza la filosofía musical del metraje. Hans Zimmer poblará los momentos con notas infinitas tocadas por chelos y contrabajos. En ellos se apoya, absolutamente, toda la música del compositor alemán para esta película. No lo hace, por otro lado, en la escena nombrada (ni en dos o tres puntos esenciales), donde los graves de las cuerdas no aparecen, desempeñando tal función el entramado de palabras y el rostro contemplativo del soldado, pensamientos y circunstancias que nos vienen dadas. Igual ocurre en la escena en la que dicho soldado fallece. Momento cumbre y extasiante, absoluta belleza descriptiva de director y compositor tratada de la misma forma que el instante reflexivo anteriormente nombrado y con cuyos únicos análisis (necesariamente profundos) podría entenderse la magna trascendencia de esta obra.






No recordar apenas nada sobre ‘’La delgada línea roja’’ (como leí comentar a un espectador) supone pobre atención a esta magnífica creación y todo lo que lleva detrás. Nos encontramos ante un tratado de Filosofía; es más, Terrence Malick otorga a la que en aquellos años era la gran figura de la música de cine, Hans Zimmer, el honor de convertir sus reconocidas y reconocibles notas en literatura absoluta. El inicio de la obra ya nos lo aclara: el cocodrilo (símbolo de maldad, daño, poder; incluso del origen de todo lo viviente) se adentra en el río. La naturaleza y el daño de los humanos se unen, aquélla impasible, éste, lento y seguro. Suena la música con un protagonismo hiriente y en la misma línea que lo hará durante todo el metraje: ponderación de largas melodías, notas mantenidas majestuosamente y los graves, ahora sí, como grandes reyes de todo. Precisamente son estos últimos los que, en la primera escena, la describen con magno egoísmo. No suena nada más, varias notas mantenidas en bajos a forma de efecto de sonido. Zimmer nos está presentando, como lo hace también Malick, el esquema fundamental del contenido.





Dos historias son narradas; ‘’La Delgada Línea Roja’’ supone la dualidad, en una misma obra, de dos literaturas distintas, una visual (las escenas, la guerra, los disparos, los diálogos) y otra sonora (la música). Ningún episodio de acción, ni siquiera violento, es sustentado por sonidos épicos, desorbitantes o, incluso, acelerados. Todo lo contrario: Hans Zimmer acaricia las balas, la sangre y la desgracia siempre (siempre)  con su música deliciosa y casi celestial. Es la música la literatura filosófica de la obra a la que le da igual sonar mientras se mata. Ella (la música), impasible al drama, lo encumbra ya, de antemano, hasta la gloria. No vemos: pensamos.
Zimmer no narra episodios o imágenes sino que se dedica a describir etéreamente. Cualquiera de sus composiciones podría usarse para todas y cada una de las partes del metraje. Llega a encadenar múltiples escenas con  una sola e incluso hacerlo mediante su reconocido e imitado ‘’tic-tac’’ durante toda la pieza como base rítmica marcada y repetitiva (magnífica en la parte en la que el grupo viaja desde la costa de la isla a su interior).  La aparición del arpa y el oboe también son muy a tener en cuenta; entre tanta cuerda, ellos son los que balancean largos conceptos musicales y nos adentran en la historia que ocurre, la que se ve,  en los pequeños detalles de la imagen mientras los graves y las cuerdas siguen tejiendo esa continua y delgada línea que sirve de lazo a las escenas y de esencia a la obra.




Parémonos, por último, en un detalle. Muere el sargento Keck. Maravillosa estampa, intensa, llena de matices de todo tipo, artísticos, de cámara, ideológicos y, por supuesto, musicales. Fragmentos así son los que engrandecen el estudio y contemplación de las obras de arte. Vayamos a ello: suena la música. Nada de alteraciones, nada de nervio musical; todo calma, insólita calma melódica al tiempo que el sargento enloquece sintiendo su muerte. El compositor alemán esconde ahora los graves, pero no se oculta él. ¿Por qué? No suena ningún matiz que los ponga al descubierto, ni cuerdas, ni efectos. No obstante, ahí están. La absoluta intensidad de la escena, los diálogos, la muerte cercana, las interrelaciones de los protagonistas, todo eso actúa tomando el cuerpo de los contrabajos y violonchelos. Es un momento intenso, máximo. Se conjuntan las acciones y no los pensamientos, los cuales surgirán de aquellas más tarde, al concluir el desaliento. La música, ahora, cede su poder descriptivo para dejar que la propia imagen sea su narradora. Así ocurre durante varios momentos cumbre del metraje; en ellos, Zimmer abandona los graves de la orquesta para ceder el protagonismo a quien lo requiere: la acción, incluso el discurso filosófico (siempre que este no sea partiendo de imágenes sin palabras, en cuyo caso la orquesta suena en todo su potencial). Curioso: el compositor alemán, maestro de la acción, compone música lenitiva para cualquiera de los momentos trepidantes.





Concluyendo, un trabajo exquisito del compositor alemán dentro de su línea melódica pero que, sin duda, fue un salto adelante por encima de cualquier otro antes compuesto tanto por su concepción como por la adaptación musical a la imagen. Auténtica filosofía musical y exquisito trabajo compositor-director.



ESCÚCHALA SI...: admiras las composiciones extremadamente pausadas y pensadas.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas el típico sonido ''Zimmer'' de acción.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: sí, sin duda.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: The Rock, The Pacific, The Pacemaker.

PUNTUACIÓN: 10



Antonio Miranda. Abril 2014.







BSO- Stardust-ILAN ESHKERI


6 sobre 10


    Solvente banda sonora, poco más. Ilan Eshkeri, compositor londinense que ha trabajado al lado de importantes artistas como Hans Zimmer o Michael Kamen pero que, en solitario, apenas tiene experiencia en el mundo de la música para imagen, muestra su lado más sinfónico en un trabajo acabado con practicidad. Es complicado que un score, actualmente, de carácter comercial y melódico pueda atrapar al oyente con un mínimo de exigencia ya que es en este ámbito donde más cantidad de trabajos tenemos y con mayor facilidad se ejecutan.





    Nos encontramos ante una obra que respeta absolutamente todos los patrones del género. No se salta ninguno ni introduce variantes arriesgadas que lleguen al límite de la sospecha. Demasiadas referencias externas, eso sí, a otros compositores . Si su desarrollo va interesando en su primera parte, llegada la mitad del mismo uno queda perplejo escuchando el corte ''Lamia's Inn'', que podemos desglosar en dos percepciones. Es una pena que el fragmento más destacable sea este, precisamente. Pero vamos a ello. Wojciech Kilar parece renacer al mismísimo Drácula, literalmente. Ahora bien, de la misma forma Kilar dio un poquito de vida al recordado Gustav Holst componiendo ''Mars, the Bringer of War''. En fin, siempre el tema de las odiadas y repetidas referencias musicales. El fragmento, por otro lado, concluye de mejor forma en un ligero homenaje, que no plagio o referencia, al estilo de Patrick Doyle.

    Concluyendo, una banda sonora típica y tópica dentro de la composición para el cine de fantasía y aventura. Prescindible, aunque escuchable.


ESCÚCHALA SI...: quieres pasar un rato entretenido escuchando música sinfónica.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas una gran obra del género.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO:  no.

PUNTUACIÓN: 6.

Antonio Miranda. Abril 2014.

THE AMAZING SPIDERMAN 2: EL PODER DE ELECTRO/ Hans Zimmer.




4 sobre 10


THE AMAZING SPIDER-MAN 2

Hans Zimmer, Pharrell Williams, Johnny Marr, Michael Einziger, Dave Stewart.


    La osadía innovadora y el empaste suficiente con las imágenes no bastan para que una composición para cine sea satisfactoria. De hecho, cualquiera que cumpla las dos primeras características y no presente una escucha mínimamente de calidad, es deficiente.

        Hans Zimmer intenta, en cada obra que hace desde hará tres o cuatro, superar la nota negativa de la anterior. Nos encontramos ante un desacertado intento por mezclar ruidos, tecnología y vientos de orquesta. Si, tras atender a la escucha aislada aplicamos todo esto a la pantalla, el nivel escala alguna posición, pero para nada las suficientes. Es completar el primer tercio de filme y, realmente, no saber en qué camino se mueve una partitura variopinta y vacía de equilibrio y unidad. Un tema principal algo extraño, inserciones rítmicas pop repentinas y unos momentos pausados verdaderamente simples.





    El genial compositor alemán se muestra demasiado insistente por realizar colaboraciones con otros artistas, nada relacionados con la música del séptimo arte. Gran error. El músico pretende resolver la situación mediante el típico arpegio electrónico (que en los últimos tiempos está de moda en la música de superhéroes). Lo hace, sí, pero con una sencillez que alcanzaría cualquier aficionado de nivel medio que maneje cuatro programas de informática musical y más aún, usando un extraño juego de voces que se queda ahí, en el simple intento. Más allá, de pronto, brota un sonido de viento tipo trombón que no hace sino rechinar al oído entre tanto ruido sin demasiado sentido. El tema principal, igualmente arpegiado (mediante toques de cuerda de guitarra que más bien te llevan al pobre Llanero Solitario que a un superhéroe como Spiderman). Y así, un detalle tras otro, siempre creando dudas y ninguna solvencia.

    Cara y cruz del metraje lo encontramos a la hora de aventura, dos secuencias casi continuadas. La primera, de lo mejor del filme: Electro llega a Nueva York y presenta sus credenciales. El sonido sucio y electrónico se fija bien a la secuencia. La segunda, de lo peor que se puede recordar en una película moderna: Peter Parker experimenta y un simplón sonido intenta, sólo eso, acompañar (de forma desafortunada).





    Los instantes más sencillamente compuestos y comunes son los que mejor muestra dan de que las cosas bien hechas no se pelean con ciertos clichés. Nos referimos a los arpegios sintetizados en forma de sonido de bajo electrónico que apoyan las secuencias del tercio final. La inclusión, como pegatina sin sentido alguno, del vals clásico que Kubrick empleó en ''2001, una odisea en el espacio'', muestra el desatino lineal de la partitura, incluso colocando a Strauss por encima, en sentido o impacto en pantalla, del propio Zimmer.

    El final de la historia empuja ligeramente la composición hacia lo positivo. Zimmer, durante las últimas batallas, adopta una postura más narrativa y poderosa, aunque no suficiente como para maquillar los importantes fallos conceptuales y compositivos de esta, en definitiva, pobre creación musical para la pantalla.








ESCHÚCHALA SI...: te atreves con una composición carente de sentido musical, fácil de escuchar y que aporta poco, o nada, en cualquier situación en la que se oiga.

NO LA ESCUCHES SI...: optas por no perder tiempo y quieres mantener alguna esperanza ''zimmeriana''.

RECOMENDACIÓN END TITLES: absolutamente no.

OTRAS OBRAS  DEL AUTOR: ''The peacemaker'', ''Madagascar''.

PUNTUACIÓN: 4



Antonio Miranda. Julio 2015





BSO- Río 2- JOHN POWELL



                                6.5 sobre 10


  Cualquier oyente que no conozca la obra de John Powell quedaría maravillado de la composición de Río 2. Los que seguimos atentamente su trayectoria vemos en este trabajo cierta repetición de lo anterior,eso sí, marcando un pequeño motivo de interés en el ámbito de ritmos latinos que ofrece a su partitura, sobre todo en la primera mitad del metraje.

 

  Powell estructura su trabajo en torno a líneas compositivas muy similares a su predecesora (''Río'') y su función se centra en la narración, más que descripción, de la historia. Me resulta gracioso quien afirma la sentancia incuestionable de la profunda importancia, o casi única función a tener presente, que tiene el empaste de la música en la imagen. Si así fuera, John Powell no tendría rival en el mundo de la música de cine. El nivel que el artista alcanza en este sentido es único e inigualable. Lamentablemente hay veces que el empaste debe ir acompañado de una calidad musical pura de la partitura. En ''Río 2'' el empaste es magnífico y la calidad algo repetitiva pero notable.

  En conclusión, un trabajo muy agradable y de gran calidad en su primera parte y que sigue las líneas de los scores para animación del compositor británico.

ESCÚCHALA SI...: tienes la inquietud de cómo será el ''ambiente Río'' con un toque más de folklore.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas algo diferente a su predecesora.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO:  no.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''How to train your dragon'', ''The Bourne identity''.

PUNTUACIÓN: 6.5



Antonio Miranda. Abril 2014.








Bram Stoker's Dracula- WOJCIECH KILAR




9 sobre 10



                ‘’Ha ocurrido algo…; desgraciadamente, el acontecimiento devastador que imaginé es realidad; alguien ha muerto’’.
                Tantas otras perversidades o desgracias podríamos imaginar escuchando esta barbarie dramática; cualquier pensamiento hostil y pesimista quedaría aplastado por la fuerza y el poder que Wojciech Kilar dio, en 1992, a esta composición absoluta, un dramatismo romántico que necesita ser escudriñado y estudiado y disfrutar de él.




‘’Mi vida, en el mejor de los casos, es miseria’’. Un inicio ligeramente caótico y poco creíble al espectador es rescatado por esta gran sentencia del Conde, el gran prólogo literario y la música del compositor, que anuncia ya, desde el albor y con su magnífica marcha trágica, la figura apoteósica del protagonista. Estos comienzos titubeantes de la película quedan enmarcados por dicho prólogo y la escena de la fiesta de la alta sociedad a la que pertenece la novia deseada por el Conde. Ambos momentos son tratados por Kilar de forma brillante, el primero dejando claro lo que pretende y hasta dónde llega con la partitura y el segundo, sutil, ensoñador y lírico. Me detendré brevemente en él (es fácil percibir los matices y querencias del compositor en el resto de la película ya que resultan tan poderosos y directos que esto les hace visibles rápidamente); magnífico, toque maestro, una genialidad pensada dentro del lirismo y el barroco del filme y cuya mayor estampa artística y filosófica, personalmente, encuentro en esta escena (la de la fiesta). Manejada por el artista y su música, queriendo el director filmar esas imágenes al tiempo que dijera: ‘’vedlas, he ahí el farsante mundo real, poneos a su nivel y sed mortales, pero no conseguiréis nada haciéndolo; escuchad la música y sólo pensad en el verdadero mundo al que ella os lleva’’.  Ese mundo es el que Kilar refleja componiendo una música nada acorde con la imagen de esos minutos, una escena genialmente configurada por director y compositor en la que la música no refleja, en absoluto, lo que se ve, y sí lo que hay más allá: Drácula (cuyo semblante devastador aparece al final de la escena). Drácula no es un ser, ni un rostro ni un misterio; la composición para esta parte del metraje alcanzará el éxtasis incluyéndola de forma casi imposible, a ritmo distinto que el resto de notas, cuando Lucy, amiga de la novia deseada por el Conde, es vampirizada; Kilar empasta magistralmente la música creando tres bloques que suenan al tiempo y al tiempo describen distintas cosas: la orquesta y los coros (idea filosófica del amor y la muerte), las trompas, con golpes secos y fuertes, trepidantes (Drácula) y la melodía usada en la escena de la fiesta (a ritmo desigual y reflejando cómo la idea de vida, aparecida en aquella fiesta,  es ahora conducida hasta la idea de muerte).




Drácula lo es, es muerte, delirio, romanticismo clásico y una concepción mortal de la vida. Kilar lo concibe memorablemente, golpeando y haciéndolo sin tapujos ni adornos extra-musicales que difuminen su poder como dador de muerte a través de la música. Es excepcional: a la media hora de metraje y tras describir y narrar como nadie la escena de las vampiresas tentando al huésped, Wojciech Kilar deja concebida la partitura y marca su eterna presencia en la música de cine con solamente tres escenas principales: el prólogo, la escena de la fiesta y esta última nombrada. Asombroso. Y aún estaba por llegar la romántica composición de los encuentros entre la novia y el Conde en los que llega a rozar los tranquilos ambientes herrmanianos, únicos en la música del séptimo arte (con este tema de amor se ejemplifica la sobresaliente capacidad narrativa del músico polaco; la escena en la que novia y Conde recuerdan y empiezan a desearse, incluso acariciarse, es inmediatamente seguida por el intento de huida del castillo del prometido de aquella. Ambas escenas son enlazadas hábilmente por el mismo tema musical, sin interrupciones, que se inicia en la primera y concluye en la segunda).


                                                        (Wojciech Kilar)


El último tercio de la película mantiene el ritmo narrativo de la obra pero, ante todo, basado en imágenes y argumento. La música va desapareciendo hasta llegar al fragmento más pobre de la composición: la persecución y llegada al castillo. Kilar describe de forma poco elaborada estos momentos y baja el umbral maestro de toda su obra de manera sorprendente.

En conclusión, un Requiem moderno como composición musical. Aquí tenemos un ejemplo, a mi entender, concebido para el arte del cine de manera inigualable e incrementado como obra absoluta, aislada y maestra escuchada fuera de la pantalla y asociando su idea como reflejo del carácter monstruoso, mortífero y romántico de Drácula.


ESCÚCHALA SI...: eres amante de las obras maestras de la música asignadas a un sentimiento o concepto cinematográfico absoluto.

NO LA ESCUCHES SI...: buscas entretenimiento o música comercial.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: lo es. La obra de Kilar unida al concepto de Drácula es, sin suda, una noción máxima referida a la música para imagen.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''The Pianist'', ''Marynia''.

PUNTUACIÓN: 9

Antonio Miranda. Abril 2014.







BSO- Winter's Tale- HANS ZIMMER





3 sobre 10.



    Paupérrima obra. Nos encontramos ante un efectista score que sólo cumple, nada más. El compositor alemán, venido a menos y con peligro de abandonar su trono como grandísimo genio de la música de cine, acompañado del flojo Rupert Gregson- Williams, nos ofrece un conjunto de melodías orquestales sin apenas hacer uso del sintetizador, lo cual, en sus anteriores trabajos, era sinónimo de calidad garantizada. Nada de eso. Pequeños fragmentos de un piano pobrísimo; los violines intentando salvar el asunto y algún que otro matiz de intriga. Horrible.




  La música de ''Winter's tale'' bien podría enganchar a cualquier persona ligeramente inquieta por músicas de otros ámbitos, sí, sus melodías no son nada complejas, fáciles y repetitivas y compuestas sin entusiasmo alguno. Sin embargo, a los ya bien inmersos en tal arte nos deja con un sabor de boca agrio y apestoso; no dejo de sorprenderme cómo tan magno artista puede llegar a aceptar proyectos podridos y crear para ellos una partitura sin alma ni atractivo. Llega hasta tal punto de no mantener el interés por su próximo proyecto.

(Por cierto, leyendo críticas de prestigiosas webs sobre el mundo de la banda sonora alrededor de esta composición empiezo ya a pensar si esos, antaño magníficos sitios, no empiezan, como Zimmer, a flojear desorbitadamente; increíble).

ESCÚCHALA SI...: pretendes perder el tiempo.

NO LA ESCUCHES SI...: deseas seguir manteniendo a Hans Zimmer en lo alto de la composición para cine.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: sí, de las peores bandas sonoras del compositor, absolutamente.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: me niego a recomendar nada habiendo leído y escuchado este apartado del blog. Sería una vergüenza adjuntar obras maestras de Zimmer aquí.

PUNTUACIÓN: 3.

Antonio Miranda. Abril 2014.


BSO- Tom á la ferme (Tom at the Farm)- GABRIEL YARED.



7 sobre 10


  Gabriel Yared, un gran músico en la sombra. Trabajos unas veces para películas interesantes otras, sin duda, para obras dudosas. Pero, no obstante, siempre práctico y brillante. Este es el caso de la partitura que nos ocupa, un drama que musicalmente bucea más por el mundo de la intriga, incluso el terror y que cumple con un acompañamiento musical cuidado llegando, en momentos contados, a alcanzar un nivel de composición musical exquisito, tal es el caso de los temas ''Défiguré'' o ''Jeu de pouvoirs''.



  Yared opta por la sensación directa y marcada de su orquesta a modo de corte clásico y llega, en muchos momentos (los más brillantes) a simular al gran Herrmann, tanto por matices como por sensaciones.

  En definitiva, un trabajo recomendable del músico que, aún así, no llega a niveles logrados en el pasado.

ESCÚCHALO SI...: quieres conocer un lado novedoso de Yared.

NO LO ESCUCHES SI...: reconoces tener a mano alguna que otra obra maestra.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: nunca.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''Mensaje en una botella'', ''Amelia''

PUNTUACIÓN: 7.

Antonio Miranda. Abril 2014.

NOÉ/NOAH- Clint Mansell.






                                8,5 sobre 10


NOAH (2014).

CLINT MANSELL.



    La complejidad de las estructuras y sensaciones que Clint Mansell provoca en el oyente no ayudan nada a este genio del arte a crear adeptos a sus obras; sí lo hace a fabricar conceptos cinematográficos bárbaros.

    ''Noé'' supone un paso más en la evolución del compositor, pequeña, eso sí, aunque atrevida. Un filme poco típico de la carrera del director Darren Aronofsky concluye en la elección de su fiel músico para tal proyecto y en él, sorprendiendo quizá a sus detractores, o tal vez sin hacerlo, Clint asume el riesgo de introducir en la composición sus clásicas locuras ''músico-mentales'' y, en esta ocasión, muy bien definidas entre pequeños, los mínimos, matices más comerciales. La película lo exige, pero nos confundiríamos si tildáramos Noah de banda sonora comercial al uso. Engañosa, pronto nos causará la sorpresa de habernos adentrado en el estudio involuntario (que no la escucha) de toda una maraña aparentemente revuelta y voluntariamente bien concebida.

    Clint Mansell, junto a su director, acuden a un concepto de partitura de gran minutaje, con lo que la percepción que vamos a tener del filme depende, casi absolutamente, de la música. Los matices heroicos que desprenden las imágenes, con muchos planos alejados y paisajísticos, habrían sido compuestos fácilmente mediante melodías al uso, vientos y cuerdas. No es este el camino del artista; quizá el espectador común se quede con una sensación extraña tras presenciar numerosas escenas de calibre bárbaro, pero Mansell no es Hans Zimmer, ni Horner ni cualquier otro músico melódico en este tipo de metrajes. Mansell es él y así ha de asumirse la sensación de las secuencias, nada de heroicidad y epopeyas sencillas de digerir, siempre musicalmente hablando.

  ''Noé'' mantiene las reglas generales (que no particulares) de cualquier score épico: grandeza, vientos potentes, percusión muy presente, coros... pero Mansell, como he dicho, va un poquito más allá. Hemos de bucear atentamente por la mayoría de los temas para sacar a flote la magnífica inclusión de elementos electrónicos compuestos maravillosamente por el músico, característica propia de sus obras, y que acuchillan lentamente el oído. Escucha, con predisposición, ''By man shall his blood be she'':







  Escuchado, no pierdas la ocasión, en la edición en cd, de seguir la audición justo donde termina el tema anterior; Mansell brilla absolutamente como compositor de histrionismos. Asombroso pero, seguramente, trivial para la mayoría de oyentes. ''The judgement of man''...un latigazo mortal al oído y al pensamiento con arreglos exquisitos. Ý, más adelante, la deliciosa sorpresa de incluir en ''The fear and the dread of you lyrics'', en su parte final y entre tanta imagen y sonido grandioso, un marcado rechinar tecnológico. Genial.





    Se hace imprescindible la escucha aislada, absolutamente. El filme mantiene un diseño peculiar, muy directo en imagen y efectos sonoros y con la música, que ya de por sí contiene mucho, insertada como un elemento más dando la visión genérica de lo que sucede. Los detalles, exquisitos, sólo serán advertidos con esta necesaria escucha detenida, sin imagen ni historia de por medio.

  En definitiva, un trabajo distinto del genio de Coventry (aunque con algún guiño intencionado a scores anteriores) que invita a la audición paciente y detenida gracias a una mezcla poco común de conceptos e intenciones. Ya que muchos críticos se han llenado de elogios a trabajos, para mí, de un nivel muy pobre (como ''The monuments men'', del extraordinario Desplat), invito a la reflexión para que esta obra sea aclamada y reconocida por premios de todo tipo. Sí, hablo de los Oscar y de muchos más. ''Noah'' supera, con mucho, a cualquier nominación o ganador de los últimos años. Pero claro, se trata de Clint Mansell...






ESCÚCHALO SI...: eres un seguidor de composiciones interesantes y compositores grandes.

NO LO ESCUCHES SI...: pretendes escuchar un trabajo épico de corte clásico.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: debería ser, al menos, un ejemplo a seguir.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''Pi'', ''Moon''.

PUNTUACIÓN: 8,5

Antonio Miranda. Abril 2014.




LISTA- Los 10 compositores más comerciales del cine





    Aquí os dejo a los compositores más comerciales de la música de cine, una lista interesante en la que algunos dejan mucho que desear y otros, afortunadamente, son grandes maestros dentro del ámbito comercial. La calidad, o no, de cada uno...a juicio del lector. ¡Ah, por cierto!: todos ellos son una buena manera de iniciarse en la música para el séptimo arte. Vamos con ellos...



 KLAUS BADELT
(''Solomon Kane'', ''La máquina del tiempo'', ''Piratas del Caribe'').



MARK MANCINA
(''Speed'', ''Tarzán'', ''Planes'').






TREVOR RABIN
(''Armageddon'', ''Con Air'').




BRUCE BROUGHTON 
 (''Young Sherlock Holmes'', ''The rescuers down under'').






 HANS ZIMMER 
 (''Gladiator'', ''The Rock'', ''El Rey León'').




JOEL McNEELY 
(''Terminal velocity'', ''Flipper'').




RACHEL PORTMAN
(''The lake house'', ''Chocolat'').




 ALAN MENKEN 
(''La bella y la bestia'', ''Aladdin'').




 ALAN SILVESTRI
  (''Forrest Gump'', ''Regreso al futuro'').




 JOE HISAISHI 
(''La princesa Mononoke'', ''El viaje de Chihiro'').






BSO- Vertigo- BERNARD HERRMANN



                          
                           10 sobre 10
  

La locura, el hipnotismo que entrelaza en nuestro devenir tanto vidas como muertes; el amor tal cual hilo fino y delicado a punto de romperse y desencadenar locuras y Bernard Herrmann, sencillo y directo, tejiendo su propia genialidad al servicio del cine.

El inicio musical de la película es extraordinario. Fija profundamente los títulos iniciales resumiendo en sus tres minutos el vértigo absoluto que el protagonista padecerá (Herrmann gasta hasta la saciedad el ir y venir de sus seis notas aplicando continuas versiones de su combinación) y maneja con sutileza, a continuación, la pequeña escena de la persecución. Detalles abundantes durante todo el metraje y composición que, agudizando el estudio, uno percibe ya nada más iniciarse el movimiento con la aparición en pantalla, tras subir las escaleras que les llevan a las azoteas de la ciudad, del delincuente y los dos policías, delineado el brote de sus perfiles por medio de los potentes, y ya siempre presentes, vientos de la orquesta.




El compositor neoyorquino ejemplifica la maestría artística en una de sus mejores obras, centrada principalmente en el ámbito descriptivo de las imágenes y la historia; deja de lado, esta vez, su asombrosa facilidad para la composición absoluta y los arreglos inigualables que muestran la mayoría de sus creaciones. En Vertigo, marca su territorio en una dualidad que acompaña a la historia: vida y muerte, locura y cordura (que en tantos momentos chocan en el relato). El compositor llega, incluso, hasta un minimalismo pronunciado y estirado hasta extremos  límite narrando el seguimiento que el protagonista hace de la mujer. Embriaga e hipnotiza la música en estas escenas continuas y largas, como su música, como la genialidad de hacer de lo simple algo que no llame la atención y, más aún, que no desmerezca su escucha aislada en la cual, si el oyente ‘trabaja’, quedará igualmente cautivado de su hermosura e intención.

Herrmann introduce levemente el órgano cuando la mujer visita la iglesia; ejecuta la música a un ritmo voluntariamente más lento, pesado e hiriente la segunda vez que se sube la escalera de la torre de la iglesia (en uno de los contrastes y detalles, en oposición al ritmo más rápido de la primera subida, más extraordinarios de la música de cine); hipnotiza con las cuerdas intimistas, maquilladas levemente con tonos de inquietud; mata, otorgándole a la orquesta la fuerza repentina de las subidas y bajadas que representan la mente perturbada del protagonista; en definitiva, un registro de detalles y descripciones inigualables en la música de cine que, contrariamente a lo que se pudiera pensar, quedan enriquecidos con la necesaria escucha, paciente y aislada, de la música de este filme.

Concluyendo, una obra exuberante en la descripción y delicada en la composición, que encumbra a Vertigo entre las mejores bandas sonoras jamás compuestas.


ESCÚCHALA SI...: no puedes prescindir de obras maestras.

NO LA ESCUCHES SI...: el estudio musical y elaborado de escenas te es imposible.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: lo es.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: North by northwest, Psycho.

PUNTUACIÓN: 10


Antonio Miranda. Marzo 2014.





LISTA- Los 10 mejores ganadores del Oscar a la banda sonora de los últimos 20 años.

Aquí os dejamos la Lista de las mejores 10 obras, ganadoras del Oscar, compuestas para cine en los últimos 20 años. Su posición no implica orden de calidad:






-The artist, LOUDOVIC BOURCE (2011)

- Up, MICHAEL GIACCHINO (2009)

- Atonement, DARIO MARIANELLI (2007)

- Finding Neverland, JAN A.P. KACZMAREK (2004)

-The return of the King, HOWARD SHORE (2003)

- Frida, ELLIOT GOLDENTHAL (2002)

- The fellowship of the ring, HOWARD SHORE (2001)

- The red violin, JOHN CORIGLIANO (2000)

- The English patient, GABRIEL YARED (1996)

- Schindler’s list, JOHN WILLIAMS (1993)



Antonio Miranda. Marzo 2014.

OSCAR- Ganador 2013- BANDA SONORA ORIGINAL


  • MUSIC (original score)

  • “The Book Thief” John Williams
  • “Gravity” Steven Price
  • “Her” William Butler and Owen Pallett
  • “Philomena” Alexandre Desplat
  • “Saving Mr. Banks” Thomas Newman

Se otorgaron, hoy día 3 de marzo, los premios Oscar 2013. En la categoría de música, que nos ocupa, el ganador, como predijo END TITLES, ha sido Steven Price por su ''Gravity''.

Horroroso resultado; la música de cine va perdiendo rumbo y ganando adeptos comerciales. El nivel del año ha sido muy bajo pero, especialmente, pobre era el sentido musical del ganador. Aguardaremos un año 2014 mejor.

Aquí tenéis el enlace a la reseña de la banda sonora ganadora:








Antonio Miranda. Marzo 2014.

VÍDEO- Clint Mansell- REQUIEM FOR A DREAM (directo).

Aquí tenéis una de las composiciones más grandes para la historia del cine. Clint Mansell en el festival español de Fimucité. ¡Absoluto!



LISTA- Los mejores compositores de música de cine- BEST FILM SCORE COMPOSERS



1- JOHN WILLIAMS (1932; Estados Unidos)



2- BERNARD HERRMANN (1911-1975; Estados Unidos)



3- MIKLÓS RÓZSA (1907-1995; Hungría)



4- MAURICE JARRE (1924-2009; Francia)



5- GEORGE DELERUE (1925-1992; Francia)



6- ENNIO MORRICONE (1928; Italia)



7- ALEX NORTH (1910-1991; Estados Unidos)



8- ALFRED NEWMAN (1901-1970; Estados Unidos)



9- JERRY GOLDSMITH (1929- 2004; Estados Unidos)









Antonio Miranda. Febrero 2014.





BSO- Requiem for a dream- CLINT MANSELL



                              10 sobre 10


REQUIEM FOR A DREAM (2000).
CLINT MANSELL.

Absoluta destreza compositiva de Clint Mansell en una obra que categorizaría de maestra.

           ‘’Más allá de la obertura, es más bien poco lo que nos ofrece este trabajo’’. Estas palabras, que leí al no mucho tiempo de escuchar la música de Mansell, marcaron profundamente mis conclusiones tras detenidas escuchas. Inquieta cómo el oído humano, generalmente, no trabaja y se dedica cómodamente a percibir sensaciones. Esta banda sonora lo es, es transmisora de ellas, y no precisamente de bajo calibre.  Estúdiala y viaja con tus percepciones al interior del maravilloso entramado compositivo que origina el autor: pequeñas y delicadas percusiones, muy rítmicas, que nos acercan a la decadencia progresiva y bien definida de los protagonistas; sutiles líneas con doble orquestación, pero siempre dedicada al minimalismo electrónico, y no precisamente una electrónica actual, llena de efectos y sensacionales matices, sino sencilla, directa y retro.







 Clint Mansell se aleja inteligentemente, por otra parte, de la electrotecnia sutil y enloquecida únicamente para ofrecernos el tema principal, lleno de fuerza y presencia, con el que consigue guiar absolutamente la acción. Vayámonos a los extremos de la interpretación mental y veremos que Mansell, a mi juicio, supera al propio Darren Aronofsky (seguramente por deseo de este último). El camino y la sensibilidad que consigue el compositor son máximos en el complejo y extenso tema final (que realmente ha ido presentando durante todo el metraje). La orquesta de cuerdas, en contraposición al sistema electrónico, crece y vence y mata; son ellas, son los violines los que con su perdurable presencia van a derivar la demencia electrónica y vital de los personajes hacia un elemento común en ellos y el resto de los humanos: la muerte. Los personajes mueren por unirse, mueren por amar, mueren por vivir y es Clint Mansell quien anuncia, desde sus inicios, el final que les espera al introducir durante toda la película el tema orquestal. Entrelazados por todos lados: el sufrimiento, la vida y la relación social de las personas.





Y un último tercio de la obra absolutamente devastador que nos obliga a ni siquiera respirar mientras se escucha, a degustar admirablemente cómo las notas chirriantes y afiladas de sus cuerdas, aderezadas con matices entre clásicos y robóticos, atraviesan ferozmente nuestra prosaica representación, únicamente dejando entender a los privilegiados del estudio dónde se dirigen y por quién son acompañadas (ellas son la muerte, escoltadas por los sonidos electrónicos, que representan la vida delirante de los protagonistas). Una música compuesta para desvarío del placer; una escena final (que se inicia con la aplicación de los métodos alternativos de la señora Goldfarb y abarca el final de cada personaje) a la que Mansell crucifica despiadadamente hasta encumbrar su música por encima de la imagen. Sorprendente. El inicio de las descargas sobre Sara Goldfarb supone esa barrera impuesta por Mansell en la que, estudiada la música, el oyente (espectador) entrará en el sentido de su composición. Hasta ese momento, su partitura es, desde el inicio del método alternativo y el comienzo de las secuencias finales de los personajes, uniforme y monótona; los instrumentos caminan a ritmo aeróbico uno junto a otro, como lo hacen las vidas de ellos…una junto a otra en la imagen (solitarias en la realidad), hasta que se produce la descarga sobre la pobre y vieja mujer (el inicio del fin) y el compositor, audaz, directo y certero nos atraviesa el entendimiento musical con la incorporación oxidada de las cuerdas ‘’electrónicas’’. Se inicia entonces ese fin, que se superpone, como melodía principal, al resto de ‘’aeróbicos instrumentos’’ que estaban sonando. Se inicia, al final del filme, el comienzo de la comprensión de la música en la película.

En conclusión, obra de difícil escucha, dura y obsesiva que disfrutará el oyente o espectador que no ponga límites a nada y que degustará aquel amante del arte complejo y trabajado.


ESCÚCHALA SI...: admiras las obras maestras de la música de cine.

NO LA ESCUCHES SI...: no soportas la genialidad en locuras musicales y quieres tranquilidad.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: sin duda, lo es.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Pi; Moon.

PUNTUACIÓN: 10


Antonio Miranda. Febrero 2014.


BSO- THE MONUMENTS MEN- Alexandre Desplat.




sobre 10


    Decepcionante composición. Desplat, grande y muy suyo, único, cuyas piezas las escuchas e identificas al instante, se dedica, extrañamente, a dotar a su obra de tintes incomprensibles, sencillos e imitaciones de un estilo de música aventurera a ratos, aburrida a otros; los Medal of Honor de Giacchino aparecen por todas partes, la exquisita composición de Michael para los videojuegos es imitada por el genio francés de manera sorprendente. Referencias a los Newman, John Williams, incluso al Enemy at the gates o The Rocketeer de James Horner.




    Alexandre Desplat opta por dotar a la obra de unidad temática, con variaciones sobre un par o tres de temas melódicos simples. La cohesión como estilo definido queda olvidada. Aparecen apuntes y matices que ninguna relación guardan.

    En conclusión, y sorprendiéndome por las buenas referencias que parten desde la crítica, me atrevería a no recomendar esta triste banda sonora de uno de los genios actuales de la música de cine. 


ESCÚCHALA SI...: no tienes nada mejor que hacer y no conoces la música de Michael Giacchino.

NO LA ESCUCHES SI...: esperas algo interesante o tienes a mano Medal of Honor.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: únicamente de los peores scores para cine de Desplat.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''La Vénus a la fourrure''

PUNTUACIÓN: 5


Antonio Miranda. Febrero 2014.

BSO- La Vénus a la fourrure- ALEXANDRE DESPLAT

    


8 sobre 10


    Me soprendió el comentario de alguien tildando a Desplat de aburrido; pensé, entonces, si esa persona no sería el ejemplo de la comodidad auditiva.

    Obra grande, extremadamente cuidada, en la que la composición de cámara abunda prácticamente en toda ella; una pieza exquisita y de detalles compositivos; un vals en toda regla que marca el contrapunto de drama y comedia burlesca; una danza macabra cuyos detalles habría firmado, sin duda, el mismísimo Saint- Saëns o incluso pequeñas referencias al famoso ''Bolero'' de Ravel.


                              (Trailer oficial con la música compuesta por Desplat para la película)


    Desplat, admirablemente, entremezcla ternura con malicia (que no maldad) musical; toques exóticos y tradicionales con los ritmos más propios y una pieza, formada por el atronador poder del piano, que podría, personalmente, incluir dentro de los temas más auténticos y descriptivos que he oído jamás y que podríamos colocar, tal vez cayendo en una grave falta de criterio (pero para tentar a quien no haya escuchado esta música), en ambientes herrmanianos. No obstante, aquel que se lanzase a calificar mi osadía como tal recibiría, por mi parte, el siguiente argumento: nada más lejos está Desplat de ser incapaz de dotar a este fragmento de absoluta personalidad e identidad, y ya no como música en sí, sino como música desplatiana en todas sus facetas. El piano, descendiendo tal como si fuera una lenta agonía, una pausada repetición del sufrir, extasía a cualquier oyente de tal forma que nadie percibe la simplicidad mítica con la que este artista engendra la maestría. Escúchalo, no pierdas esta elegante y atractiva oportunidad de sentir el hipnotismo desplatiano.

    El compositor francés nos hechiza constantemente, el uso del pizzicato, aderezado firme pero sutilmente con harpas y toques de bajo, arreglado todo aquí y allá por matices que van contestando y replicando y adornando conversaciones musicales, es toda una delicia, y nada de forma exagerada, rápida o estrambótica, todo lo contrario, la sutileza con la que el músico francés nos deleita es tan grande que su audición fuera del filme dota a la composición de una absoluta independencia que, en ningún momento, decae en forma y sentido.

ESCÚCHALA SI...: sigues los pasos de Desplat y admiras el trabajo cuidado.

NO LA ESCUCHES SI...:  consideras al compositor como un artista aburrido y eres amigo del oído vago.

LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: contituye un ligero giro en la obra del compositor y parte del score resulta magistral. Una obra menor de Desplat que, personalmente, encumbraría a la zona alta de sus trabajos.

OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Philomena.

PUNTUACIÓN: 8

Antonio Miranda. Febrero 2014.