Absoluta
destreza compositiva de Clint Mansell en una obra que categorizaría de maestra.
‘’Más
allá de la obertura, es más bien poco lo que nos ofrece este trabajo’’. Estas
palabras, que leí al no mucho tiempo de escuchar la música de Mansell, marcaron
profundamente mis conclusiones tras detenidas escuchas. Inquieta cómo el oído
humano, generalmente, no trabaja y se dedica cómodamente a percibir
sensaciones. Esta banda sonora lo es, es transmisora de ellas, y no
precisamente de bajo calibre.Estúdiala
y viaja con tus percepciones al interior del maravilloso entramado compositivo
que origina el autor: pequeñas y delicadas percusiones, muy rítmicas, que nos
acercan a la decadencia progresiva y bien definida de los protagonistas;
sutiles líneas con doble orquestación, pero siempre dedicada al minimalismo
electrónico, y no precisamente una electrónica actual, llena de efectos y
sensacionales matices, sino sencilla, directa y retro.
Clint Mansell se aleja inteligentemente, por
otra parte, de la electrotecnia sutil y enloquecida únicamente para ofrecernos
el tema principal, lleno de fuerza y presencia, con el que consigue guiar
absolutamente la acción. Vayámonos a los extremos de la interpretación mental y
veremos que Mansell, a mi juicio, supera al propio Darren Aronofsky
(seguramente por deseo de este último). El camino y la sensibilidad que
consigue el compositor son máximos en el complejo y extenso tema final (que
realmente ha ido presentando durante todo el metraje). La orquesta de cuerdas,
en contraposición al sistema electrónico, crece y vence y mata; son ellas, son
los violines los que con su perdurable presencia van a derivar la demencia
electrónica y vital de los personajes hacia un elemento común en ellos y el
resto de los humanos: la muerte. Los personajes mueren por unirse, mueren por
amar, mueren por vivir y es Clint Mansell quien anuncia, desde sus inicios, el
final que les espera al introducir durante toda la película el tema orquestal.
Entrelazados por todos lados: el sufrimiento, la vida y la relación social de
las personas.
Y un último
tercio de la obra absolutamente devastador que nos obliga a ni siquiera
respirar mientras se escucha, a degustar admirablemente cómo las notas
chirriantes y afiladas de sus cuerdas, aderezadas con matices entre clásicos y
robóticos, atraviesan ferozmente nuestra prosaica representación, únicamente
dejando entender a los privilegiados del estudio dónde se dirigen y por quién
son acompañadas (ellas son la muerte, escoltadas por los sonidos electrónicos,
que representan la vida delirante de los protagonistas). Una música compuesta
para desvarío del placer; una escena final (que se inicia con la aplicación de
los métodos alternativos de la señora Goldfarb y abarca el final de cada
personaje) a la que Mansell crucifica despiadadamente hasta encumbrar su música
por encima de la imagen. Sorprendente. El inicio de las descargas sobre Sara
Goldfarb supone esa barrera impuesta por Mansell en la que, estudiada la
música, el oyente (espectador) entrará en el sentido de su composición. Hasta
ese momento, su partitura es, desde el inicio del método alternativo y el
comienzo de las secuencias finales de los personajes, uniforme y monótona; los
instrumentos caminan a ritmo aeróbico uno junto a otro, como lo hacen las vidas
de ellos…una junto a otra en la imagen (solitarias en la realidad), hasta que
se produce la descarga sobre la pobre y vieja mujer (el inicio del fin) y el
compositor, audaz, directo y certero nos atraviesa el entendimiento musical con
la incorporación oxidada de las cuerdas ‘’electrónicas’’. Se inicia entonces ese
fin, que se superpone, como melodía principal, al resto de ‘’aeróbicos
instrumentos’’ que estaban sonando. Se inicia, al final del filme, el comienzo
de la comprensión de la música en la película.
En conclusión,
obra de difícil escucha, dura y obsesiva que disfrutará el oyente o espectador
que no ponga límites a nada y que degustará aquel amante del arte complejo y
trabajado.
ESCÚCHALA SI...: admiras las obras maestras de la música de cine.
NO LA ESCUCHES SI...: no soportas la genialidad en locuras musicales y quieres tranquilidad.
Decepcionante composición. Desplat, grande y muy suyo, único, cuyas piezas las escuchas e identificas al instante, se dedica, extrañamente, a dotar a su obra de tintes incomprensibles, sencillos e imitaciones de un estilo de música aventurera a ratos, aburrida a otros; los Medal of Honor de Giacchino aparecen por todas partes, la exquisita composición de Michael para los videojuegos es imitada por el genio francés de manera sorprendente. Referencias a los Newman, John Williams, incluso al Enemy at the gates o The Rocketeer de James Horner.
Alexandre Desplat opta por dotar a la obra de unidad temática, con variaciones sobre un par o tres de temas melódicos simples. La cohesión como estilo definido queda olvidada. Aparecen apuntes y matices que ninguna relación guardan.
En conclusión, y sorprendiéndome por las buenas referencias que parten desde la crítica, me atrevería a no recomendar esta triste banda sonora de uno de los genios actuales de la música de cine.
ESCÚCHALA SI...: no tienes nada mejor que hacer y no conoces la música de Michael Giacchino.
NO LA ESCUCHES SI...: esperas algo interesante o tienes a mano Medal of Honor.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: únicamente de los peores scores para cine de Desplat.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''La Vénus a la fourrure''
Me soprendió el comentario de alguien tildando a Desplat de aburrido; pensé, entonces, si esa persona no sería el ejemplo de la comodidad auditiva.
Obra grande, extremadamente cuidada, en la que la composición de cámara abunda prácticamente en toda ella; una pieza exquisita y de detalles compositivos; un vals en toda regla que marca el contrapunto de drama y comedia burlesca; una danza macabra cuyos detalles habría firmado, sin duda, el mismísimo Saint- Saëns o incluso pequeñas referencias al famoso ''Bolero'' de Ravel.
(Trailer oficial con la música compuesta por Desplat para la película)
Desplat, admirablemente, entremezcla ternura con malicia (que no maldad) musical; toques exóticos y tradicionales con los ritmos más propios y una pieza, formada por el atronador poder del piano, que podría, personalmente, incluir dentro de los temas más auténticos y descriptivos que he oído jamás y que podríamos colocar, tal vez cayendo en una grave falta de criterio (pero para tentar a quien no haya escuchado esta música), en ambientes herrmanianos. No obstante, aquel que se lanzase a calificar mi osadía como tal recibiría, por mi parte, el siguiente argumento: nada más lejos está Desplat de ser incapaz de dotar a este fragmento de absoluta personalidad e identidad, y ya no como música en sí, sino como música desplatiana en todas sus facetas. El piano, descendiendo tal como si fuera una lenta agonía, una pausada repetición del sufrir, extasía a cualquier oyente de tal forma que nadie percibe la simplicidad mítica con la que este artista engendra la maestría. Escúchalo, no pierdas esta elegante y atractiva oportunidad de sentir el hipnotismo desplatiano.
El compositor francés nos hechiza constantemente, el uso del pizzicato, aderezado firme pero sutilmente con harpas y toques de bajo, arreglado todo aquí y allá por matices que van contestando y replicando y adornando conversaciones musicales, es toda una delicia, y nada de forma exagerada, rápida o estrambótica, todo lo contrario, la sutileza con la que el músico francés nos deleita es tan grande que su audición fuera del filme dota a la composición de una absoluta independencia que, en ningún momento, decae en forma y sentido.
ESCÚCHALA SI...: sigues los pasos de Desplat y admiras el trabajo cuidado.
NO LA ESCUCHES SI...: consideras al compositor como un artista aburrido y eres amigo del oído vago.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: contituye un ligero giro en la obra del compositor y parte del score resulta magistral. Una obra menor de Desplat que, personalmente, encumbraría a la zona alta de sus trabajos.
Llegaron, por fin, las nominaciones para los Oscar 2013. Estrépito y bochorno. La caída sigue libre y nada ni nadie parece interesarse por cambiar el rumbo. Nuestro ámbito en el cine, la banda sonora, deambula a ritmo lento por desiertos de una pobreza compositiva extraña. Grandes nombres en las dos últimas ediciones; ganadores ridículos, como ''el Pi'' del año pasado. Compositores geniales cuya cruz radica en serlo y no recibir ningún Oscar en muchísimos años, siendo relegadas sus composiciones sobresalientes a segundos, terceros o cuartos o quintos puestos, apartadas para ser premiadas obras insuficientes como, en 2012, ''La vida de Pi'' (donde un magnífico Darío Marianelli se veía olvidado), el repelente ganador de 2010 (The social network, de Reznor y Ross), las absurdas nominaciones de ese mismo año ''127 hours'' e ''Inception'', de Rahman y Zimmer, respectivamente, estando presente John Powell y su extraordinaria ''How to train your dragon'' (sin duda, la ganadora real), varias nominaciones, igualmente pobres, de 2009 y muchos otros pequeños detalles de los cuales, en los recientes premios, sólo salvaría un notable año 2011.
Existe, entre los nominados, una terna de monstruos absolutos: Williams (49 nominaciones), Desplat (5 nominaciones) y Newman (11 nominaciones), a mi juicio, tres de los grandes compositores de todos los tiempos, en cuya lista estarán presentes y que, en pocas semanas, END TITTLES publicará. No obstante, las tres composiciones están por debajo de la calidad que atesoran los citados artistas.
Por otro lado tenemos a Steven Price con su ''Gravity'', favorito, presente en nominaciones de todo tipo, en boca de todo el mundo y, a mi juicio, con un trabajo muy justo. Ganará.
En último lugar mencionaré la sorpresa de este año, Butler y Pallett con su ''Her'', una música inquietante a la vez que directa y ligeramente melosa, no obstante sin cansar y con la pizca afortunada de un riesgo experimental que, por desgracia, supongo que le cerrará la posibilidad de ganar. Me gustó.
Resumiendo, baja la calidad de este año en los nominados. Muchas posibilidades de ganar tiene Steven Price, con su comercial trabajo aclamado por la mayoría. John Williams ha pasado a ser, en la gala, el eterno nominado, el eterno peligro para todos, y el eterno vencido. Desplat aún no ha sido galardonado, y su genio desbordante continúa. Newman, igualmente, poco reconocido en estos premios. Y los sorprendentes y experimentales ''Her''.
Nominaciones a premios contínuamente; un empaste a la película que, pienso, ha sido su arma más fuerte. No considero Gravity una composición insuficiente, pero sí falta de la seriedad y cuerpo como para considerarla una gran obra.
El compositor sigue las mismas líneas que la propia película: en pontencia, grandes posibilidades; en realidad, adjudicación sin tapujos de caminos comerciales que le hacen perder, tanto a imagen como música, un sobresaliente fácilmente alcanzable.
Gran calidad de sonido y efectos, combinados hábilmente sobre un fondo de música suave y tranquila, románticamente dramática y que endulza los oídos con sutileza. Piezas enérgicas bien compuestas pero, como digo, guardando distancias con la magnitud positiva que podría haber alcanzado.
Gravity nos lleva por los caminos de la grandilocuencia y melodías fáciles.
ESCÚCHALA SI...: tienes curiosidad por la música reprochable en cuanto a esfuerzo y trabajo.
NO LA ESCUCHES SI...: pretendes disfrutar del arte y la calidad musical de una obra para cine.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: sí, comercial. Rotundamente nunca será un clásico artístico.
OTRAS OBRAS RECOMENDABLES DEL AUTOR: a día de hoy, no recomendaría ninguna.
Banda sonora en la que encontramos múltiples referencias de estilo a anteriores y grandes trabajos del compositor; se trata de una música tragi-cómica, delicadamente arreglada y en la que las cuerdas, generalmente, sirven de base para la incorporación de los múltiples arreglos de Desplat.
Fantastic Mr. Fox y El curioso caso de Benjamín Button son dos de las referencias fundamentales de Philomena. No es un trabajo de los mejores del músico, pero sí permanece en un ámbito decente y con ella, y siempre con las composiciones del músico francés, se aprenderá a escuchar la música de cine.
ESCÚCHALA SI...: eres un seguidor de Desplat o te gusta la música tranquila y bien orquestada.
NO LA ESCUCHES SI...: necesitas algo nuevo y grandioso del compositor.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: no.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Argo; Zero dark thirty.
Una obra sencilla, directa, descriptiva en su mayor parte; Newman continúa su estilo habitual, romántico y experimental, pero nada más allá de lo que hasta ahora había hecho en otros scores.
Poco más podemos apuntar de esta composición, realmente para olvidar en la carrera del autor.
ESCÚCHALA SI...: no conoces aún la tipología Newman y quieres pasar un rato de agradable escucha.
NO LA ESCUCHES SI...: pretendes encontrar algo grande en Thomas o, incluso, si su nominación te anima a intentar aumentar su categoría.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: nunca lo conseguirá.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Unstrung Heroes; Little women.
Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película).
THE MISSION (1986).
ENNIO MORRICONE.
Obra tantas veces ensalzada; en mi opinión, todos los halagos que ha recibido son desorbitados, aunque, por otro lado (el concreto que en las próximas líneas voy a indicar), sí merecidos.
Morricone compone un trabajo muy serio pero que carece de potente calidad en su música de acción o, incluso, más descriptiva, acorde con la alcanzada por sus excelsos temas principales. Estos adquieren unas alturas tan grandes como para haber sido la mejor obra para cine de todos los tiempos; se queda en un intento de conseguirlo que, particularmente, me deja lleno de rabia. Y todo ello por deleitarme tan profundamente con la parte bella, tersa, delicada, hermosa, extraordinaria de su tema principal y los dos o tres secundarios.
No obstante lo dicho, los detalles pronto inician una andadura, cuanto menos, atractiva: la flauta shakuhachi sirve de curioso elemento introductorio, enlace entre el mundo nativo (inicialmente peligroso) y el moderno (con el que empiezan las primeras notas melódicas y hermosas de la banda sonora) y que se prolongará inteligente hasta la escena en la que el padre Gabriel toca, por vez primera, el oboe y los nativos acuden en torno a su figura. El triángulo inicial (los humanos salvajes, la civilización y la música) se convierte en un pequeño aviso simbólico, adelanto del trasfondo intenso que tendrá la partitura.
El primer cuarto del filme es, musicalmente, riquísimo. El fragmento en el que Mendoza, su hermano y Carlotta enlazan su historia es magnífico. En él encontramos el contraste más marcado de la partitura, aquél que nos hace llorar por placer artístico y, al tiempo, nos sorprende por el desequilibrio en calidad compositiva. Las formas temáticas con las que el artista aplica melodías a sus personajes femeninos (recordemos el insuperable ejemplo de Jill, en ''Hasta que llegó su hora'') es algo asombroso y siempre, en algún instante, usando la metáfora musical y el empleo de las notas en secuencias en las que la mujer no está presente. Es el caso de los dos hermanos, escuchándose el tema de Carlotta cuando aún ésta no aparece junto a ellos, en la doma del caballo. Seguidamente, Mendoza y la dama charlan: Morricone golpea la rabia dicha y muestra su lado más débil en la presente obra (cuidado, débil al verse envuelto por tanta belleza desbordante y calidad melódica), mostrando ese lado de apoyo, que siempre hemos de trasladar al significado del sentimiento, pero que en calidad estructural baja el nivel (en este caso, sensiblemente visible al ser precedida la escena por el explicado y bellísimo tema de Carlotta que, curiosamente, no volverá a escucharse como tampoco verse a la bella dama, detalle negativo de la partitura que se origina en el argumento del director).
La liberación y la supervivencia como conceptos brotan, en la historia, por todos lados a partir de estos momentos. La fuerza vital que va cogiendo la partitura es asombrosa, hasta el punto de anudar multitud de lazos con la aparición, ya principal, del coro en las piezas musicales, cuando Ricardo Mendoza, tras su penitencia, consigue liberarse de su ''carga'' vital, como también parecen hacerlo los nativos hacia la creencia y la fe. Morricone hila ya, en estos momentos centrales de aventura, una estructura que se basa en las variaciones hábiles de los temas principales: auténtica maravilla y muestra de una inteligencia artística fuera de lo común. Un esquema musical que tendrá su momento último en la fusión del canto nativo dentro de la propia partitura. Tal vez encontremos aquí, sutil pero apreciable, ligera repetición de las melodías centrales hasta el punto de resultar repetitivas. Fijan la historia, el concepto, pero, a mi entender, quizá la similitud de todas ellas, en este sentido, las hace a la intuición muy parecidas y constantes en pantalla.
Existe en ''La Misión'' un contraste entre las partes pausadas y las inquietantes excesivamente marcado. La plasticidad y suavidad de las primeras, magnas como ninguna otra pieza musical en la historia, son ''rechazadas'' por la contundencia y sequedad de las segundas, obligadas, por otra parte, a una ausencia de experimentación (en la que el autor es pionero y experto) para poder introducir variaciones de los temas principales. Aquí reside el gran punto central, hacedor de la ''rabia'' antes comentada y que frena, drásticamente, la posibilidad a la partitura de alcanzar la cima de la historia de la música de cine. Los fragmentos de tensión y acción son demasiado simples para abordar una historia como esta, cargada de emociones y simbología. A mi entender, no se trata de piezas sencillas y geniales, sino de momentos descriptivos notables, pero no más. Morricone, en cierta medida, es, en sí mismo, su propia limitación: la absoluta belleza de las melodías origina la total supeditación del resto de la partitura, siempre remando contracorriente, empujada literalmente por la fuerza de aquéllas.
El final de la historia se baña de un dramatismo hermoso, incluso el contraste entre las partes bruscas y las bellas es armonioso (si no fuera por un montaje realmente extraño y poco suficiente, en el que de pronto la partitura melódica se fusiona con la inquietante). Morricone termina por rubricar su función y claramente la composición se sitúa en los niveles que le debieran haber correspondido siempre, del tal grado alcanzado con el tema final y los créditos.
En conclusión, una composición llena de contrastes: la hermosura y la fuerza; la calidad y la (odiada por serlo) notable (que no sobresaliente) funcionalidad.
ESCÚCHALA SI...: quieres conocer una de las obras que pudo ser, claramente, la cumbre en la historia del cine.
NO LA ESCUCHES SI...: la belleza del ámbito melódico pretendes mantenerla virgen.
RECOMENDACIÓN END TITLES: sin duda.
OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''El bueno, el feo y el malo'', ''Por un puñado de dólares''.
Exquisitos fragmentos de una música tranquila; sin embargo,
el genio compositor americano dicta a sí mismo una barrera de magnificencia que
no debe ni quiere superar en esta obra. Atractiva, como tantas otras, pero no
entre las maestras que se le suponen.
The Book Thief toma
multitud de estilos, fragmentos y detalles de otras partituras, tales como Home
Alone, Lincoln, Tintín o algunas de sus últimas creaciones intimistas (Angela’s ashes,
sin ir más lejos; o matices identificables en A.I., Munich y la sutil y magnífica Sleepers)
Incluso va más lejos: toca las ligeras y
hermosas sensaciones de las melodías de Bernard Herrmann (un claro ejemplo es
el delicado e intrigante tema ‘’Revealing the secret’’)
Piano usado en su justa medida, escasa pero potente
presencia de harpa y una clara visión descriptiva de esta banda sonora en la que
el oboe se sitúa en un lugar de privilegio, tantas veces magnificado por el
genio Williams en todas, o casi la totalidad, de sus creaciones.
Interesante y prescindible. Resumiendo: una banda sonora
poco reseñable dentro de la mejor discografía de unos de los más grandes músicos de la historia del
cine.
ESCÚCHALA SI: eres un incondicional de Williams.
NO LA ESCUCHES SI: esperas una obra maestra.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: en absoluto; más bien es una obra a olvidar dentro de su mejor discografía.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: The adventures of Tintin: the secret of the Unicorn
PUNTUACIÓN: 7
01. “One Small Fact” (01:45) 02. The Journey to Himmel Street (01:46) 03. New Parents and a New Home (01:33) 04. Ilsa’s Library (02:21) 05. The Snow Fight (01:01) 06. Learning to Read (02:48) 07. Book Burning (02:51) 08. “I Hate Hitler!” (02:07) 09. Max and Liesel (01:10) 10. The Train Station (02:15) 11. Revealing the Secret (04:09) 12. Foot Race (01:19) 13. The Visitor at Himmel Street (02:01) 14. Learning to Write (02:06) 15. The Departure of Max (02:31) 16. “Jellyfish” (02:07) 17. Rescuing the Book (01:54) 18. Writing to Mama (02:42) 19. Max Lives (01:30) 20. Rudy is Taken (01:59) 21. Finale (02:48) 22. The Book Thief (07:04)
Primer tema
melódico, dulce incluso; el segundo, progresivo, un rock experimental directo y
sencillo. Tercero: mínimo acercamiento al experimento mediante pizzicatos.
Cuarto tema: Mansell nos aproxima a su loca y conocida genialidad mediante una
marcha ligera, de un minimalismo estudiado y machacando el oído con una
insolencia exquisita.
La composición
transcurre entre fragmentos simples nada rechazables y otros más experimentales
y minimalistas, con sonidos y estructuras melódicas constantes que a veces se
sostienen por acordes de guitarra eléctrica y composiciones de batería entre el
pop y el rock, generalmente orientadas a momentos de máxima expresión.Encontramos igualmente varias secuencias de
corte más intimista aunque no por ello convencionales. El compositor nos
conduce a estados profundos usando elementos orquestales comunes pero para nada
condicionado a las melodías triviales o sensaciones típicas; él, sencillamente,
no es así.
Un último tema
de quince minutos continuados de capas minimalistas formando un todo experimental
nos ayuda, en definitiva, a censurar un atrevimiento como éste o a seguir al
genio de manera desenfrenada. Exquisito
final que seguramente no invitará a la gran mayoría de oyentes a sentir
verdadera atracción por esta magnífica banda sonora; algo que, personalmente,
me fascina.
ESCÚCHALA SI: eres un atrevido oyente y buscas nuevas ideas en la música.
NO LA ESCUCHES SI: quieres relajarte escuchando melodías hermosas y directas que no te hagan ''pensar''
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: un compositor como éste y una música como la tratada poco pueden luchar para llegar a ser clásicos de la música de cine de la gran mayoría. Podría serlo de una minoría inquieta y perceptiva.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''Réquiem por un sueño''; ''Cisne negro''.
PUNTUACIÓN: 8 sobre 10.
"Filth" Score Tracklisting
01. Winter Wonderland 2:11
02. DS Bruce Robertson 2:06 03. The Games 2:01 04. Poliswork 3:45 05. Love Is Cruel 3:52 06. Reeperbahn Madness 3:25 07. Home Is The Darkness 3:39 08. My Name Is Frank Sidebottom 3:11 09. Robbo Turns Off The Gas 5:36 10. Smokey Bacon & A Kiss Goodnight 2:16
Existen en al ámbito artístico creaciones sumamente
complejas en su primer y atrevido análisis; la vista, los sentidos en conjunto,
el oído en nuestro caso, compiten con la obra en cuestión para conseguir
comprenderla (en ocasiones no lo conseguimos y no es esto sino un matiz más de
lo atractivo y maravilloso que tenga).Ocurre
con la composición que tratamos, un entramado de melodías complicadas de
escuchar, por lo que se hace muy necesario el estudio musical y simbólico de
todos sus matices para llegar a saborear, disfrutar y valorar la obra de Shore
para The silence of the lambs.
Magistral concepto de la unidad; la música transcurre como
un auténtico y único tema que va a parar, irremediable e intencionadamente, a ‘’The cellar’’, siete minutos agobiantes y que
absorben con fuerza absolutamente todos los conceptos musicales de la obra que
tratamos.
Howard Shore emplea únicamente elementos clásicos
orquestales. La cuerda es la dueña; el viento: un complemento que otorga
melodía al tema principal y lo rescata ligeramente de la sombra oscura y
tenebrosamente genial que el saxofonista canadiense le da a la película.
No es ésta una música para película popular ni exitosa entre
crítica y aficionados. No lo es, evidentemente, por su extraña concepción.
Nadie podrá, con ella, sentarse o tumbarse y, cerrando los ojos, tranquilamente
disfrutar de una audición. Nada llega directo; todo anda disfrazado en unos
ambientes extraños de melodías y unidades que o te dispones a estudiar con
seriedad o despojarás, injustamente, a esta partitura de cualquier mérito.
Mérito y maestría las tiene sin duda.
ESCÚCHALA SI: tienes un buen rato para reflexionar y estudiar música.
NO LA ESCUCHES SI: eres un amante de las bandas sonoras comerciales.
Criado en Chipre, Kallis, un desconocido hasta el momento, y también poco productivo hasta la fecha, compositor de cine y televisión nos ofrece una obra exquisita; personalmente la calificaría como un cuidado y hermoso juego musical. Combinación muy estudiada de coros, orquestación clásica y sonidos electrónicos de nueva era.
Nunca diría de esta obra que será recordada, encumbrada o incluso premiada en las grandes citas musicales, pero su escucha resultará agradabilísima y sumamente rica a medida que el oyente se proponga estudiarla como una composición más allá del placer de los sentidos. La música camina tranquila a ratos, cauta...buscando los momentos en los que 'golpear' el oído con algo sorprendente. Ninguna de estas sorpresas son novedosas, originales o extravagantes obras maestras; sin embargo, personalmente, recomiendo esta banda sonora europea.
Destacable la pista cinco: 'The Launch of Vostok'
Rusia y Suecia.
ESCÚCHALA SI…: estás dispuesto a un estudio de una obra que en un principio pueda parecer sencilla y directa, pero que guarda muchos matices interesantes.
NO LA ESCUCHES SI…: las melodías fáciles te cansan y buscas extravagancias.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO:no, nunca.
PUNTUACIÓN:7.5
TRACK LIST
1 The Night Before 1:04
2 Vostok 2:10
3 Yuri and Valentina 2:30
4 Goodbye Brothers 1:56
5 The Launch of Vostok 4:06
6 Earth from Above 1:56
7 Good News 2:05
8 Levity 2:04
9 Command Headquarters 1:10
10 Discussions 1:30
11 The Hanging 1:49
12 Cosmos 3:48
13 Goodbyes 2:12
14 Vostok in Space 2:40
15 The Tumble 0:56
16 Remember Me in Prayer 2:48
17 People in the Streets 2:54
18 Father 1:54
19 Falling and Remembering 1:49
20 Orange Parachute 4:08
21 Glory 3:10