Llegaron, por fin, las nominaciones para los Oscar 2013. Estrépito y bochorno. La caída sigue libre y nada ni nadie parece interesarse por cambiar el rumbo. Nuestro ámbito en el cine, la banda sonora, deambula a ritmo lento por desiertos de una pobreza compositiva extraña. Grandes nombres en las dos últimas ediciones; ganadores ridículos, como ''el Pi'' del año pasado. Compositores geniales cuya cruz radica en serlo y no recibir ningún Oscar en muchísimos años, siendo relegadas sus composiciones sobresalientes a segundos, terceros o cuartos o quintos puestos, apartadas para ser premiadas obras insuficientes como, en 2012, ''La vida de Pi'' (donde un magnífico Darío Marianelli se veía olvidado), el repelente ganador de 2010 (The social network, de Reznor y Ross), las absurdas nominaciones de ese mismo año ''127 hours'' e ''Inception'', de Rahman y Zimmer, respectivamente, estando presente John Powell y su extraordinaria ''How to train your dragon'' (sin duda, la ganadora real), varias nominaciones, igualmente pobres, de 2009 y muchos otros pequeños detalles de los cuales, en los recientes premios, sólo salvaría un notable año 2011.
Existe, entre los nominados, una terna de monstruos absolutos: Williams (49 nominaciones), Desplat (5 nominaciones) y Newman (11 nominaciones), a mi juicio, tres de los grandes compositores de todos los tiempos, en cuya lista estarán presentes y que, en pocas semanas, END TITTLES publicará. No obstante, las tres composiciones están por debajo de la calidad que atesoran los citados artistas.
Por otro lado tenemos a Steven Price con su ''Gravity'', favorito, presente en nominaciones de todo tipo, en boca de todo el mundo y, a mi juicio, con un trabajo muy justo. Ganará.
En último lugar mencionaré la sorpresa de este año, Butler y Pallett con su ''Her'', una música inquietante a la vez que directa y ligeramente melosa, no obstante sin cansar y con la pizca afortunada de un riesgo experimental que, por desgracia, supongo que le cerrará la posibilidad de ganar. Me gustó.
Resumiendo, baja la calidad de este año en los nominados. Muchas posibilidades de ganar tiene Steven Price, con su comercial trabajo aclamado por la mayoría. John Williams ha pasado a ser, en la gala, el eterno nominado, el eterno peligro para todos, y el eterno vencido. Desplat aún no ha sido galardonado, y su genio desbordante continúa. Newman, igualmente, poco reconocido en estos premios. Y los sorprendentes y experimentales ''Her''.
Nominaciones a premios contínuamente; un empaste a la película que, pienso, ha sido su arma más fuerte. No considero Gravity una composición insuficiente, pero sí falta de la seriedad y cuerpo como para considerarla una gran obra.
El compositor sigue las mismas líneas que la propia película: en pontencia, grandes posibilidades; en realidad, adjudicación sin tapujos de caminos comerciales que le hacen perder, tanto a imagen como música, un sobresaliente fácilmente alcanzable.
Gran calidad de sonido y efectos, combinados hábilmente sobre un fondo de música suave y tranquila, románticamente dramática y que endulza los oídos con sutileza. Piezas enérgicas bien compuestas pero, como digo, guardando distancias con la magnitud positiva que podría haber alcanzado.
Gravity nos lleva por los caminos de la grandilocuencia y melodías fáciles.
ESCÚCHALA SI...: tienes curiosidad por la música reprochable en cuanto a esfuerzo y trabajo.
NO LA ESCUCHES SI...: pretendes disfrutar del arte y la calidad musical de una obra para cine.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: sí, comercial. Rotundamente nunca será un clásico artístico.
OTRAS OBRAS RECOMENDABLES DEL AUTOR: a día de hoy, no recomendaría ninguna.
Banda sonora en la que encontramos múltiples referencias de estilo a anteriores y grandes trabajos del compositor; se trata de una música tragi-cómica, delicadamente arreglada y en la que las cuerdas, generalmente, sirven de base para la incorporación de los múltiples arreglos de Desplat.
Fantastic Mr. Fox y El curioso caso de Benjamín Button son dos de las referencias fundamentales de Philomena. No es un trabajo de los mejores del músico, pero sí permanece en un ámbito decente y con ella, y siempre con las composiciones del músico francés, se aprenderá a escuchar la música de cine.
ESCÚCHALA SI...: eres un seguidor de Desplat o te gusta la música tranquila y bien orquestada.
NO LA ESCUCHES SI...: necesitas algo nuevo y grandioso del compositor.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: no.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Argo; Zero dark thirty.
Una obra sencilla, directa, descriptiva en su mayor parte; Newman continúa su estilo habitual, romántico y experimental, pero nada más allá de lo que hasta ahora había hecho en otros scores.
Poco más podemos apuntar de esta composición, realmente para olvidar en la carrera del autor.
ESCÚCHALA SI...: no conoces aún la tipología Newman y quieres pasar un rato de agradable escucha.
NO LA ESCUCHES SI...: pretendes encontrar algo grande en Thomas o, incluso, si su nominación te anima a intentar aumentar su categoría.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO...: nunca lo conseguirá.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: Unstrung Heroes; Little women.
Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película).
THE MISSION (1986).
ENNIO MORRICONE.
Obra tantas veces ensalzada; en mi opinión, todos los halagos que ha recibido son desorbitados, aunque, por otro lado (el concreto que en las próximas líneas voy a indicar), sí merecidos.
Morricone compone un trabajo muy serio pero que carece de potente calidad en su música de acción o, incluso, más descriptiva, acorde con la alcanzada por sus excelsos temas principales. Estos adquieren unas alturas tan grandes como para haber sido la mejor obra para cine de todos los tiempos; se queda en un intento de conseguirlo que, particularmente, me deja lleno de rabia. Y todo ello por deleitarme tan profundamente con la parte bella, tersa, delicada, hermosa, extraordinaria de su tema principal y los dos o tres secundarios.
No obstante lo dicho, los detalles pronto inician una andadura, cuanto menos, atractiva: la flauta shakuhachi sirve de curioso elemento introductorio, enlace entre el mundo nativo (inicialmente peligroso) y el moderno (con el que empiezan las primeras notas melódicas y hermosas de la banda sonora) y que se prolongará inteligente hasta la escena en la que el padre Gabriel toca, por vez primera, el oboe y los nativos acuden en torno a su figura. El triángulo inicial (los humanos salvajes, la civilización y la música) se convierte en un pequeño aviso simbólico, adelanto del trasfondo intenso que tendrá la partitura.
El primer cuarto del filme es, musicalmente, riquísimo. El fragmento en el que Mendoza, su hermano y Carlotta enlazan su historia es magnífico. En él encontramos el contraste más marcado de la partitura, aquél que nos hace llorar por placer artístico y, al tiempo, nos sorprende por el desequilibrio en calidad compositiva. Las formas temáticas con las que el artista aplica melodías a sus personajes femeninos (recordemos el insuperable ejemplo de Jill, en ''Hasta que llegó su hora'') es algo asombroso y siempre, en algún instante, usando la metáfora musical y el empleo de las notas en secuencias en las que la mujer no está presente. Es el caso de los dos hermanos, escuchándose el tema de Carlotta cuando aún ésta no aparece junto a ellos, en la doma del caballo. Seguidamente, Mendoza y la dama charlan: Morricone golpea la rabia dicha y muestra su lado más débil en la presente obra (cuidado, débil al verse envuelto por tanta belleza desbordante y calidad melódica), mostrando ese lado de apoyo, que siempre hemos de trasladar al significado del sentimiento, pero que en calidad estructural baja el nivel (en este caso, sensiblemente visible al ser precedida la escena por el explicado y bellísimo tema de Carlotta que, curiosamente, no volverá a escucharse como tampoco verse a la bella dama, detalle negativo de la partitura que se origina en el argumento del director).
La liberación y la supervivencia como conceptos brotan, en la historia, por todos lados a partir de estos momentos. La fuerza vital que va cogiendo la partitura es asombrosa, hasta el punto de anudar multitud de lazos con la aparición, ya principal, del coro en las piezas musicales, cuando Ricardo Mendoza, tras su penitencia, consigue liberarse de su ''carga'' vital, como también parecen hacerlo los nativos hacia la creencia y la fe. Morricone hila ya, en estos momentos centrales de aventura, una estructura que se basa en las variaciones hábiles de los temas principales: auténtica maravilla y muestra de una inteligencia artística fuera de lo común. Un esquema musical que tendrá su momento último en la fusión del canto nativo dentro de la propia partitura. Tal vez encontremos aquí, sutil pero apreciable, ligera repetición de las melodías centrales hasta el punto de resultar repetitivas. Fijan la historia, el concepto, pero, a mi entender, quizá la similitud de todas ellas, en este sentido, las hace a la intuición muy parecidas y constantes en pantalla.
Existe en ''La Misión'' un contraste entre las partes pausadas y las inquietantes excesivamente marcado. La plasticidad y suavidad de las primeras, magnas como ninguna otra pieza musical en la historia, son ''rechazadas'' por la contundencia y sequedad de las segundas, obligadas, por otra parte, a una ausencia de experimentación (en la que el autor es pionero y experto) para poder introducir variaciones de los temas principales. Aquí reside el gran punto central, hacedor de la ''rabia'' antes comentada y que frena, drásticamente, la posibilidad a la partitura de alcanzar la cima de la historia de la música de cine. Los fragmentos de tensión y acción son demasiado simples para abordar una historia como esta, cargada de emociones y simbología. A mi entender, no se trata de piezas sencillas y geniales, sino de momentos descriptivos notables, pero no más. Morricone, en cierta medida, es, en sí mismo, su propia limitación: la absoluta belleza de las melodías origina la total supeditación del resto de la partitura, siempre remando contracorriente, empujada literalmente por la fuerza de aquéllas.
El final de la historia se baña de un dramatismo hermoso, incluso el contraste entre las partes bruscas y las bellas es armonioso (si no fuera por un montaje realmente extraño y poco suficiente, en el que de pronto la partitura melódica se fusiona con la inquietante). Morricone termina por rubricar su función y claramente la composición se sitúa en los niveles que le debieran haber correspondido siempre, del tal grado alcanzado con el tema final y los créditos.
En conclusión, una composición llena de contrastes: la hermosura y la fuerza; la calidad y la (odiada por serlo) notable (que no sobresaliente) funcionalidad.
ESCÚCHALA SI...: quieres conocer una de las obras que pudo ser, claramente, la cumbre en la historia del cine.
NO LA ESCUCHES SI...: la belleza del ámbito melódico pretendes mantenerla virgen.
RECOMENDACIÓN END TITLES: sin duda.
OTRAS OBRAS DEL AUTOR: ''El bueno, el feo y el malo'', ''Por un puñado de dólares''.
Exquisitos fragmentos de una música tranquila; sin embargo,
el genio compositor americano dicta a sí mismo una barrera de magnificencia que
no debe ni quiere superar en esta obra. Atractiva, como tantas otras, pero no
entre las maestras que se le suponen.
The Book Thief toma
multitud de estilos, fragmentos y detalles de otras partituras, tales como Home
Alone, Lincoln, Tintín o algunas de sus últimas creaciones intimistas (Angela’s ashes,
sin ir más lejos; o matices identificables en A.I., Munich y la sutil y magnífica Sleepers)
Incluso va más lejos: toca las ligeras y
hermosas sensaciones de las melodías de Bernard Herrmann (un claro ejemplo es
el delicado e intrigante tema ‘’Revealing the secret’’)
Piano usado en su justa medida, escasa pero potente
presencia de harpa y una clara visión descriptiva de esta banda sonora en la que
el oboe se sitúa en un lugar de privilegio, tantas veces magnificado por el
genio Williams en todas, o casi la totalidad, de sus creaciones.
Interesante y prescindible. Resumiendo: una banda sonora
poco reseñable dentro de la mejor discografía de unos de los más grandes músicos de la historia del
cine.
ESCÚCHALA SI: eres un incondicional de Williams.
NO LA ESCUCHES SI: esperas una obra maestra.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: en absoluto; más bien es una obra a olvidar dentro de su mejor discografía.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: The adventures of Tintin: the secret of the Unicorn
PUNTUACIÓN: 7
01. “One Small Fact” (01:45) 02. The Journey to Himmel Street (01:46) 03. New Parents and a New Home (01:33) 04. Ilsa’s Library (02:21) 05. The Snow Fight (01:01) 06. Learning to Read (02:48) 07. Book Burning (02:51) 08. “I Hate Hitler!” (02:07) 09. Max and Liesel (01:10) 10. The Train Station (02:15) 11. Revealing the Secret (04:09) 12. Foot Race (01:19) 13. The Visitor at Himmel Street (02:01) 14. Learning to Write (02:06) 15. The Departure of Max (02:31) 16. “Jellyfish” (02:07) 17. Rescuing the Book (01:54) 18. Writing to Mama (02:42) 19. Max Lives (01:30) 20. Rudy is Taken (01:59) 21. Finale (02:48) 22. The Book Thief (07:04)
Primer tema
melódico, dulce incluso; el segundo, progresivo, un rock experimental directo y
sencillo. Tercero: mínimo acercamiento al experimento mediante pizzicatos.
Cuarto tema: Mansell nos aproxima a su loca y conocida genialidad mediante una
marcha ligera, de un minimalismo estudiado y machacando el oído con una
insolencia exquisita.
La composición
transcurre entre fragmentos simples nada rechazables y otros más experimentales
y minimalistas, con sonidos y estructuras melódicas constantes que a veces se
sostienen por acordes de guitarra eléctrica y composiciones de batería entre el
pop y el rock, generalmente orientadas a momentos de máxima expresión.Encontramos igualmente varias secuencias de
corte más intimista aunque no por ello convencionales. El compositor nos
conduce a estados profundos usando elementos orquestales comunes pero para nada
condicionado a las melodías triviales o sensaciones típicas; él, sencillamente,
no es así.
Un último tema
de quince minutos continuados de capas minimalistas formando un todo experimental
nos ayuda, en definitiva, a censurar un atrevimiento como éste o a seguir al
genio de manera desenfrenada. Exquisito
final que seguramente no invitará a la gran mayoría de oyentes a sentir
verdadera atracción por esta magnífica banda sonora; algo que, personalmente,
me fascina.
ESCÚCHALA SI: eres un atrevido oyente y buscas nuevas ideas en la música.
NO LA ESCUCHES SI: quieres relajarte escuchando melodías hermosas y directas que no te hagan ''pensar''
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: un compositor como éste y una música como la tratada poco pueden luchar para llegar a ser clásicos de la música de cine de la gran mayoría. Podría serlo de una minoría inquieta y perceptiva.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''Réquiem por un sueño''; ''Cisne negro''.
PUNTUACIÓN: 8 sobre 10.
"Filth" Score Tracklisting
01. Winter Wonderland 2:11
02. DS Bruce Robertson 2:06 03. The Games 2:01 04. Poliswork 3:45 05. Love Is Cruel 3:52 06. Reeperbahn Madness 3:25 07. Home Is The Darkness 3:39 08. My Name Is Frank Sidebottom 3:11 09. Robbo Turns Off The Gas 5:36 10. Smokey Bacon & A Kiss Goodnight 2:16
Existen en al ámbito artístico creaciones sumamente
complejas en su primer y atrevido análisis; la vista, los sentidos en conjunto,
el oído en nuestro caso, compiten con la obra en cuestión para conseguir
comprenderla (en ocasiones no lo conseguimos y no es esto sino un matiz más de
lo atractivo y maravilloso que tenga).Ocurre
con la composición que tratamos, un entramado de melodías complicadas de
escuchar, por lo que se hace muy necesario el estudio musical y simbólico de
todos sus matices para llegar a saborear, disfrutar y valorar la obra de Shore
para The silence of the lambs.
Magistral concepto de la unidad; la música transcurre como
un auténtico y único tema que va a parar, irremediable e intencionadamente, a ‘’The cellar’’, siete minutos agobiantes y que
absorben con fuerza absolutamente todos los conceptos musicales de la obra que
tratamos.
Howard Shore emplea únicamente elementos clásicos
orquestales. La cuerda es la dueña; el viento: un complemento que otorga
melodía al tema principal y lo rescata ligeramente de la sombra oscura y
tenebrosamente genial que el saxofonista canadiense le da a la película.
No es ésta una música para película popular ni exitosa entre
crítica y aficionados. No lo es, evidentemente, por su extraña concepción.
Nadie podrá, con ella, sentarse o tumbarse y, cerrando los ojos, tranquilamente
disfrutar de una audición. Nada llega directo; todo anda disfrazado en unos
ambientes extraños de melodías y unidades que o te dispones a estudiar con
seriedad o despojarás, injustamente, a esta partitura de cualquier mérito.
Mérito y maestría las tiene sin duda.
ESCÚCHALA SI: tienes un buen rato para reflexionar y estudiar música.
NO LA ESCUCHES SI: eres un amante de las bandas sonoras comerciales.
Criado en Chipre, Kallis, un desconocido hasta el momento, y también poco productivo hasta la fecha, compositor de cine y televisión nos ofrece una obra exquisita; personalmente la calificaría como un cuidado y hermoso juego musical. Combinación muy estudiada de coros, orquestación clásica y sonidos electrónicos de nueva era.
Nunca diría de esta obra que será recordada, encumbrada o incluso premiada en las grandes citas musicales, pero su escucha resultará agradabilísima y sumamente rica a medida que el oyente se proponga estudiarla como una composición más allá del placer de los sentidos. La música camina tranquila a ratos, cauta...buscando los momentos en los que 'golpear' el oído con algo sorprendente. Ninguna de estas sorpresas son novedosas, originales o extravagantes obras maestras; sin embargo, personalmente, recomiendo esta banda sonora europea.
Destacable la pista cinco: 'The Launch of Vostok'
Rusia y Suecia.
ESCÚCHALA SI…: estás dispuesto a un estudio de una obra que en un principio pueda parecer sencilla y directa, pero que guarda muchos matices interesantes.
NO LA ESCUCHES SI…: las melodías fáciles te cansan y buscas extravagancias.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO:no, nunca.
PUNTUACIÓN:7.5
TRACK LIST
1 The Night Before 1:04
2 Vostok 2:10
3 Yuri and Valentina 2:30
4 Goodbye Brothers 1:56
5 The Launch of Vostok 4:06
6 Earth from Above 1:56
7 Good News 2:05
8 Levity 2:04
9 Command Headquarters 1:10
10 Discussions 1:30
11 The Hanging 1:49
12 Cosmos 3:48
13 Goodbyes 2:12
14 Vostok in Space 2:40
15 The Tumble 0:56
16 Remember Me in Prayer 2:48
17 People in the Streets 2:54
18 Father 1:54
19 Falling and Remembering 1:49
20 Orange Parachute 4:08
21 Glory 3:10
Exquisita banda sonora de Jusid para la película ''El secreto de sus ojos''.
Aquí os dejo un pequeño e interesante vídeo del compositor al piano, explicando los dos temas principales de la composición:
‘’Los diez primeros
minutos me parecieron de una belleza extraordinaria; a partir de ahí, ya no
entendí nada’’
Leí este pequeño apunte en cualquier sitio a no sé qué persona
que presenció la obra en una sala de proyección; en efecto, ni el filme ni su
música son nada entendibles para quien intente sentarse a ver una película. Es
la vida, pero una vida singularmente concebida desde el análisis filosófico. La
existencia es una asquerosa y burda muerte,
repetitiva, trivial y austera que suena hasta machacarnos el cerebro y la carne (como la música que,
insistente, suena ya desde el inicio, cuando el caballo huye de la vida hacia
su muerte, guiado por el viejo dueño y sentenciado, momentos atrás, por el
crudo y extraordinario abrazo de Friedrich Nietzsche).
Un amigo me dio a conocer ‘’The
Turin horse’’; tarareó fielmente los acordes que sirven de base para el
compositor durante toda la obra. Al escuchar, comenté: ‘’Pero… ¡si eso es
Vértigo, de Herrmann!’’ Ambos nos sorprendimos. En efecto, ambas estructuras
son similares, una (Vértigo) iniciada desde las notas agudas a las graves y la
otra (The Turin horse) al contrario. Y ambas sirviendo de base al resto de la
música. Y ambas, distanciadas por los años, confluyendo a una misma estructura
filosófica y vital. Curioso y atractivo.
Béla
Tarr (el director) da cuerpo a una estudiada forma artística; aquí entra en
juego nuestro componente: la música. Vig (el compositor) propone una partitura
minimalista en extremo, una
composición de cámara con violines en melodía principal (tres notas, con la
última de ellas prolongada) y cuerdas magníficas como arreglos, un grupo de
ellas subiendo y bajando notas continuamente (las similares a la base usada por
Herrmann) y las otras, tediosas, monótonas, adornadas con sólo dos apuntes que
juegan y ríen burlonamente, conociendo, sólo ellas, el desenlace final. Este
pequeño arreglo, sus dos notas, tocadas por los graves de la orquesta,
simbolizan tantas situaciones que alguien que no tuviera su intención puesta en
la música quedaría asombrado al conocerlas. Voluntad o no del director, del
compositor, pero ahí está: el viejo y la hija; lo humano (el viejo y la hija)
contra el animal; la huida y el regreso; la idea de Dios y el tedio de la vida;
así…muchísimas otras.
Mihály Vig crea para
la película un solo tema, no hay más. Se va repitiendo a lo largo de la obra.
Una estructura de unos cinco o seis minutos en el que también se incluye un
pequeño matiz: la idea de Dios (la tormenta apocalíptica, el posible final de
la existencia…) aparece en la composición en forma de órgano, tantas veces relacionado
con las iglesias y vivencias religiosas, y que nace entre las notas tímidamente,
casi imperceptible al oído, pero que adquiere, para el oyente intrépido y atento,
una especial dirección del grupo musical. ¿Algo nos querrán decir director y
compositor con este matiz tan etéreo y a la vez importante? Las
interpretaciones pueden volar tanto como para formar miles de ellas.
En fin, un entramado voluminoso y
lento, como la vida; estudiado y de una simpleza minimalista llega a un nivel
muy alto empastado en ese mundo tedioso que representa la película. Lástima su
escasa duración que limita, de forma importante, la calificación de este fruto
artístico; o, tal vez, se agradezca una apuesta de tal tipología.
…ESCÚCHALA SI…: te atreves a ser perforado por un
minimalismo absoluto y a soportar la grandeza de una obra que a la mayoría
cansará.
….NO LA ESCUCHES SI…: no sabes o quieres apreciar cinco
únicos minutos de música durante dos horas y media, espaciados por silencios
turbadores y secuencias eternas.
Es llamativo que la banda sonora de un compositor brille,
cuando más, durante los casi diez minutos de un tema versionado. Zimmer lo hace
con la obertura de Guillermo Tell, de Rossini. El compositor destaca al 'reproducir' las conocidas notas de la pieza clásica y flojea (exceptuando dos o tres
fragmentos) cuando quiere por sí mismo completar el conjunto. Demasiada
duración para este tema ‘’Finale’’, llegando a hastiar al que la escucha (en
ocasiones el sonido se transforma en un pobre intento en el que el ruido sin
ninguna conexión triunfa).
Decepcionante
trabajo del gran compositor alemán. ‘’The
lone ranger’’ es un fallido intento, mezcla de los fragmentos cómicos más
simples de ‘’Piratas del Caribe’’, la rechazable ‘’Sherlock Holmes’’ y pequeños
guiños al pasado e incompleto ‘’El último Samurai’’; pero vayamos a la partitura en sí.
El inicio de la historia nos plantea un guión musical muy activo y presente. No obstante, pronto percibimos una intensidad débil y sin cuerpo, sin estructuras sólidas y con capas de composición muy sencillas que sólo pretenden ''alabar'' a las melodías principales. Entre ambientes sonoros típicos del western y otros de la música moderna, Zimmer nada dando brazadas sin equilibrio ni personalidad. Sus notas narrativas pecan de seguir los cambios de imagen y las descriptivas, de mantener una atmósfera fría. Igualmente, a los pocos minutos ya somos conscientes de la importancia que va a tener, tanto en historia como en partitura, el lado romántico de la historia de amor entre Rebecca y John (el Llanero Solitario), bien captado por el artista pero, sin duda, con un tema comercial y blando en exceso (si bien, como digo, es de lo más destacable de la obra).
La primera mitad de aventura llega a su fin en una línea ya descrita. Zimmer afianza ligeramente la presencia del tema principal y aparece en un par de ocasiones con vitalidad y viveza (con el sonido de la trompet agranda las melodías principales a grandes interesantes étnicos, y la potencia sintetizada del bajo como sonido único toma una importancia señalada). Durante la parte central, su fuerza baja precipitadamente hasta el punto de no tener una trascendencia mínima en los hechos y sube de nuevo en los momentos finales. La ambientación de la citada trompeta junto a la versionada overtura clásica son, en la conclusión de la aventura, los dos ámbitos de la música que hacen rellenar una pobre estructura de equilibrio en el global de la composición. Zimmer consigue una última secuencia notable. No obstante, analizando momentos y organizaciones de la música en pantalla, la concepción como unidad tiene una pobre consecución.
En definitiva, obra a olvidar del genial compositor alemán en la que, por encima del resto, se destaca una ambientación pausada, aunque sencilla, atractiva y la versión conseguida de la pieza clásica que, de todas maneras, rompe la unidad del conjunto. El sonido de la trompeta, que da a los fragmentos un atractivo único, igualmente fractura un patrón que podría haber conseguido niveles superiores y que, absolutamente, queda aplastado aún más, si cabe, por una fallida película, en todo sentido.
ESCÚCHALA SI…: por encima de todo, eres seguidor del sonido Zimmer. No conseguirás exprimir y sacar nada más a esta composición.
NO LA ESCUCHES SI…: no quieres perder tiempo; si rechazas la
música sin entusiasmo ni alma y esperas, al menos, un Zimmer de buen nivel.
RECOMENDACIÓN END TITLES: en absoluto. Únicamente para principiantes.
OTRAS OBRAS RECOMENDADAS DEL AUTOR: ''El Rey León'', ''El Pacificador''.
''Brake'' Brian Tyler. Aquí tenéis un espectacular vídeo del músico componiendo y ejecutando la partitura de esta banda sonora que, para mí, es extraordinaria;