LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE HANS ZIMMER- HANS ZIMMER: BEST SOUNDTRACKS



HANS ZIMMER: THE BEST MOVIE SOUNDTRACKS




1-LA DELGADA LÍNEA ROJA- 1998





Trabajo exquisito del compositor alemán dentro de su línea melódica pero que, sin duda, fue un salto adelante por encima de cualquier otro antes compuesto tanto por su concepción como por la adaptación musical a la imagen. Auténtica filosofía musical y exquisito tándem compositor-director. La obra que en más alto valor aglutina originalidad, influencia, trabajo y composición. Su mejor creación.


2-GLADIATOR- 2000



La versatilidad y nivel alcanzados en ‘’Gladiator’’ son inigualables. Nos encontramos ante una de las obras cumbre del compositor alemán, que guarda sinnúmero de influencias de trabajos anteriores, todas ellas unidas y mezcladas magistralmente en una partitura muy estudiada y que basa su fuerza en la transmisión de un sentimiento poético. ‘’Gladiator’’ no es una banda sonora de acción, es más, cuando suenan las extraordinarias secuencias rápidas, siempre director y compositor optan por introducir un final o, en su caso, toque místico, tranquilo, relevante hacia la filosofía o, mejor, sentimiento que se pretende mostrar. Aquí entra en juego una de las artistas más grandes de los últimos tiempos: Lisa Gerrard. El nivel que consigue la música no sería el mismo sin ella y es, indudablemente, quien aporta a la obra ese salto  a niveles sobresalientes.


3-EL CABALLERO OSCURO- 2008



Composición dinámica que difícilmente puede ser superada. La personalidad, carácter y fuerza de esta partitura son asombrosas hasta el punto de tumbar osadamente la parte compuesta por James Newton Howard, a olvidar. Zimmer consigue generar unas sensaciones de poder a la altura de la figura oscura del personaje y logra una paleta de sonidos que resulta el colofón máximo a su estilo al tiempo que consagra su forma de componer acción de una manera realmente devastadora. Muy complicado adelantar  en el tiempo esta obra en su género.


4- EL PACIFICADOR- 1997





Paradigma de la música de cine de acción moderna. Hans Zimmer ata conceptos de soundtracks anteriores, todas ellas ejemplares, para dar forma a una obra seria, trabajada y poderosa y que, en conjunto, está por encima de sus anteriores y novedosas, pero más débiles, bandas sonoras.


5- EL REY LEÓN- 1994





Arriesgada apuesta en obra y en música. Hans Zimmer supo estar en el momento adecuado y con las ideas precisas. Uno de los aciertos más grandes en la historia de la animación y partitura con una influencia en su obra posterior de gran importancia. De los trabajos compartidos (numerosísimos en el autor y tremendamente pobres en la actualidad) más sobresalientes de su carrera.


6-MAREA ROJA- 1995





Inicio de un estilo, de una vertiente en el cine moderno. Con detalles del pasado y una orientación sintetizada y directa, comprometida y melódica, seria y firme, el compositor alemán cambia la historia de la música en el cine de acción. Imprescindible.


7-LA ROCA- 1996





Interludio delicioso entre ‘Marea Roja’ y ‘El Pacificador’. Concebida por un grupo de artistas, siempre todos a la sombra del alemán, consiguen generar una actividad y una escucha asombrosas que aventuraban ya el nacimiento del cine actual en su género.


8-EL ÚLTIMO SAMURAI- 2003



De sus partituras más serias pese a llevar el ‘lastre’ de numerosas bandas sonoras fundamentales en el estilo del autor, esta obra comprende a la perfección todas las pasadas e inicia el proceso para una de sus culminaciones: ‘El caballero oscuro’. Estudio de instrumentación tradicional inyectada perfectamente en el sonido electrónico con el toque orquestal poderoso que el artista alemán tan bien ha sido capaz de crear. Sin duda, pieza a descubrir y a considerar. Melódica y en la línea más pura de la atmósfera ‘Zimmer’.



9-ORIGEN- 2010



Estamos ante una de las obras de mayor control narrativo de Hans Zimmer. Ahogante por momentos, melódica a veces y compleja otros, resulta el comienzo de otro de sus marcados estilos cinematográficos que desembocará en sus creaciones más atonales, directas, abruptas y nada comerciales (‘Dunkirk’, por ejemplo). Sin duda y con partituras como ésta, el alemán deja marcada su huella en la historia de la música de cine como uno de los compositores, sin ninguna duda, más influyentes de siempre.


10-INTERSTELLAR- 2014



Única composición de su música actual que se engancha con ímpetu a lo mejor de su carrera. En unos años complicados para el autor, repletos de colaboraciones infructuosas, proyectos de muy baja calidad y partituras realmente vacías, ‘Interstellar’ aparece como ejemplo de las posibilidades que siempre un genio de la música de cine puede llegar a fabricar. Aislada entre tanta obra insuficiente, la presente aglutina una cantidad de trabajo y estudio inigualables. Tanto en composición (con el empleo del órgano como solista llegando a conseguir auténticos ‘allegros’ barrocos, complejísimo de empastar a un gran conjunto sinfónico como el presente) como en adecuación a la historia, la obra del compositor alemán entra sin peros en el top 10 como la partitura más seria y trascendental  de sus últimos años.


Antonio Miranda. Mayo 2018





Las MEJORES BANDAS SONORAS de la historia del cine- BEST SOUNDTRACKS EVER

(ENTRADA DINÁMICA, EN CONTINUA ACTUALIZACIÓN)





1- NORTH BY NORTHWEST- Bernard Herrmann (1959)






2-      SCHINDLER’S LIST- John Williams (1993)





3-      THE SHAWSHANK REDEMPTION- Thomas Newman (1994)







4-      REQUIEM FOR A DREAM- Clint Mansell (2000)






5-      PSYCHO- Bernard Herrmann (1960)






6- THE EMPIRE STRIKES BACK- John Williams (1980)




7- LAWRENCE DE ARABIA- Murice Jarre (1962)




   8- VERTIGO- Bernard Herrmann (1958)




 9- ASCENSEUR POUR L’ÉCHAFAUD- Miles Davis (1958)




    10- SENSE AND SENSIBILITY- Patrick Doyle (1995)





  PLANET OF THE APES- Jerry Goldsmith (1967)
JAWS- John Williams (1975)
 STAR WARS- John Williams (1977)
 BEN-HUR- Miklós Rózsa (1959)
ESPARTACO- Alex North (1960)
 METROPOLIS- Gottfried Huppertz (1927)
 ALEXANDER NEVSKY- Sergei Prokofiev (1938)
E.T., THE EXTRATERRESTRIAL- John Williams (1982)
 JASON AND THE ARGONAUTS- Bernard Herrmann (1963)
ONCE UPON A TIME IN THE WEST- Ennio Morricone (1968)
A STREETCAR NAMED DESIRE- Alex North (1951)
 LEYENDS OF THE FALL- James Horner (1994)
CINEMA PARADISO- Ennio Morricone (1988)

LAST AND FIRST MEN- JÓHANN JÓHANNSSON & Y.E. Glotman

 


9 sobre 10

LAST AND FIRST MEN (2020)


Cinta de ciencia ficción experimental, un alarde de imaginación y contenida filosofía que nos hará vivir una experiencia extraordinaria, eso sí, si el espectador se mantiene con una disposición hacia el cine de autor más crudo. Obra póstuma basada en la novela del mismo nombre del escritor Olaf Stapledon.

Nos encontramos ante una historia de visión futurista anclada voluntariamente hacia el pasado, que representa nuestro presente. Incluso podemos descubrir, sorprendentemente, cómo el autor se plantea, en boca de la protagonista, un posible exterminio de la sociedad actual por algún virus maligno…

Jóhann Jóhannsson falleció antes de finalizar la producción de la historia, pero dirigió las bases fundamentales y compuso la partitura en su concepto amplio. Una música como era él, como planteaba él, como fabricaba él: propia, original, rompedora y representando, sin duda, el futuro de la música de cine con un poder sobre el resto de compositores modernos realmente extremo.




La obra que nos ocupa contiene un sinfín de idas y venidas, asignaciones, metáforas, imágenes lineales que reflejan el fluir continuo de la historia de la humanidad. Imágenes lineales quebradas por lindes bruscos, fuertes, como los riesgos que sufre la sociedad futura de la voz en off que nos habla, que quiere comunicarse con el pasado, con nosotros, y que forma quizá la parte más confusa del propio pensamiento actual, sin figurar realmente ningún concepto al que la protagonista se refiere.

El tratamiento de los paisajes y de las figuras (los monumentos llamados

E.T. EL EXTRATERRESTRE- John Williams/Steven Spielberg


E.T.: The Extra-Terrestrial (1982)

Steven Spielberg/ John Williams

Escena de Elliot y ET por primera vez volando en bicicleta


Película comercial donde las haya y, no por eso, menos interesante. El paso de los años enriquece su visionado, embelesa con su partitura y asombra con un final desorbitadamente sentimental.



La secuencia a estudio es el paradigma de cómo un compositor excede en calidad, estructura, sensaciones...en todo, a cualquier otro. John Williams ha sido de los pocos músicos capaces de musicar una escena, conseguir un clímax de sensaciones en ella gracias al clímax musical y, a los pocos segundos, lograr un segundo momento de las mismas o superiores características que llega a dejar perplejo a cualquier melómano empedernido o estudioso del séptimo arte.

El primer instante al que hacemos referencia es cuando niño y extraterrestre emprenden el vuelo en bici, algo tan sorprendente y espectacular que, con el fragmento álgido de la partitura, el espectador ya ha colmado sus expectativas sentimentales, llenas de asombro, del momento. 

Sin nosotros ser conscientes de ello, Williams nos conduce como si de vehículos a su merced fuéramos tal y como ET dirige a Elliot y la bici. La escena nos devuelve a la ilusión y a la prudencia al tiempo, a la calma tras el despegue, al tránsito hermoso incluso por la famosa

CON FALDAS Y A LO LOCO- Adolph Deutsch

 


9 sobre 10

SOME LIKE IT HOT (1959)
Adolph Deutsch

La música compuesta por el artista londinense, para cualquier película del séptimo arte, rebosa ingenio, maestría y, sobre todo, una habilidad compositiva ejemplar.

Nos encontramos ante la antesala de una de las obras maestras de la música de cine de toda la historia, como resultó al año siguiente su impresionante 'El Apartamento'. En este caso, la partitura queda decantada y contagiada por el tono de comedia del argumento, de los acontecimientos, de la trama, de la historia, de las escenas... Es decir, la música es abducida completamente por el resto de complementos que dan forma a esta maravillosa creación de Wilder. ¿Negativo? No cabe plantearse esta cuestión, la música que el director quiso es la que fue y la que el compositor creó es la que hubo de llevar a cabo sin más, con una destreza inigualable, una narración de lo que se ve que incluso llega a dar formas a imaginarias cuerdas o alambres colocados en los decorados como si el enredo fuera a través de ellos o aquél se mantuviera en lo más álgido gracias a éstos. Una resultado quizá limitado para una partitura pero, no obstante, genialmente insertado en la obra: no se puede pedir, conscientemente, más.



Los temas cantados por Marilyn Monroe quedan al margen de la partitura instrumental, argumentalmente interesantes pero artísticamente sin valor ninguno al lado de la hilarante propuesta de Deutsch.

Jazz, swing, fragmentos románticos, cuerdas que parecen reír o chillar elegantemente al tiempo que unos labios de hombre se pintan con carmín. Ritmos, cambios y un dominio de la pantalla sinceramente sobresaliente.


PUNTUACIÓN: 9

Antonio Miranda

Enero 2021




STAR TREK: LA PELÍCULA (1979)- ROBERT WISE & JERRY GOLDSMITH

 


STAR TREK: THE MOTION PICTURE (1979)

ROBERT WISE/ JERRY GOLDSMITH

Escena de la primera aparición de la nave Enterprise


Primera entrega de la franquicia cinematográfica con una banda sonora ejemplar, enigmática, potente y compleja. de uno de los músicos más grandes del cine, sin duda. Una película interesantísima lejos de la consideración comercial de la saga y una partitura sobresaliente.


                                                                        ESCENA:

 


Fastuosa, sensacional y grandiosa escena.

La música para la secuencia que a continuación os presentamos es una de las más conseguidas y espectaculares de la historia del cine no sólo por su aplicación, estructura o conocimientos de la historia sino, sin duda, por lo que genera ella sola en torno a sí misma, por el concepto que brota al terminar de verla, algo así como: no cabe debate, esta secuencia, gracias a la música, es por sí misma Star Trek. No necesito más…

El desarrollo de cámara es sencillo y directo. La nave, desde la aparición de los dos compañeros viajando para verla anclada en la estación de preparación, surge como algo sublime, superior e incluso siempre enfocada y vista desde el plano inferior. A parte los detalles técnicos, Goldsmith aparece arrollando y, curiosamente, no de manera repentina; es decir, la descripción de la nave (hasta límites intelectuales), musicalmente hablando, no se enseña previo silencio de partitura. Es más, la música se escucha durante bastantes segundos antes de la ‘explosión’ compositiva, la aparición de la silueta del Enterprise y el cambio al tema principal que genera la identificación. Una pieza en forma de vals, incluido su típico ritmo tres por cuatro e innegablemente con esa sensación de grandeza, elegancia y ritmo etéreo de los valses clásicos que, casi con toda seguridad, la mayoría de los cinéfilos no habrán caído en la cuenta de este importante detalle (un vals que, al contrario que ocurre sorprendentemente con Kubrick en 2001 y su empleo de Strauss, está detalladamente conjuntado con la imagen). La nave es la dama, cual delicada luz que acariciamos los espectadores (identificados éstos en la figura de los tripulantes) para llevar a cabo ese baile que es la visita a las instalaciones. El Enterprise es la novia de la boda, hermosa y diosa de la belleza, a la cual todos encumbran y cuidan. Con todo esto, el compositor realmente le está diseñando un concepto abstracto, divino, científico e inalcanzable para la cotidianeidad humana que, finalmente, va a resultar en el entramado completo de la película.

Pocos compositores consiguen generar un éxtasis musical en una secuencia y, a los pocos segundos y en la misma escena, elevarlo todavía más. John Williams es el maestro de este concepto. Goldsmith lo consigue aquí de manera rompedora: los visitantes recorren la longitud de la nave y van más allá, girando su pequeño transportador para conseguir ver de frente la parte delantera del magno aparato. La partitura, durante el giro, descansa ligeramente, anuncia de nuevo con sigilo la grandeza al verse al capitán mirando otra vez absorto y, por fin, el contrapicado absoluto de la imagen coincide con la visión global de la estación donde descansa el Enterprise. Su figura divina, entera y absoluta, es endulzada con una potencia inusitada por la explosión final de la música.

Belleza y perfección en la historia de la música de cine. Es Jerry Goldsmith…; es el dibujo en cinco minutos de una saga de miles de ellos. Asombroso.

NOTA ESCENA: 10

NOTA BANDA SONORA: 10 



Antonio Miranda

Diciembre 2020


MUERTE DE UN CICLISTA- ISIDRO B. MAIZTEGUI/ JUAN ANTONIO BARDEM- ESCENAS de música y cine




MUERTE DE UN CICLISTA (1955)

ISIDRO B. MAIZTEGUI/ JUAN ANTONIO BARDEM

Escena final- La mujer coge el coche.

Festival de Cannes: Premio de la Crítica Internacional



Filme español de Juan Antonio Bardem y thriller notable con una banda sonora bastante desequilibrada. Maiztegui deambula con subidas, bajadas, aciertos, fragmentos de música que realmente pasa desapercibida y otros de enorme presencia.



ESCENA:

   



 La escena que nos atañe y con la que podemos explicar, como en todo nuestro Ciclo End Titles ‘Escenas de música y cine’ hacemos, el filme completo y la influencia de su música, llega en un final interesantísimo y la partitura, acertadamente por fin, de la misma forma. El inicio de ésta en la primera escena fue prometedor. Unos albores estilosos a la forma del gran Bernard Herrmann y otros a la de Miklós Rozsa nos anuncian un gran músico pero, realmente, algo perdido en la historia. Maiztegui nunca consigue una línea única, deshace lo bien fabricado y no emplea su mayor éxito: la escena del asesinato de Juan por parte de María José, atropellado con el coche. El minimalismo del autor es espectacular, véase la secuencia y podremos apreciar cómo cuatro notas, macabras y tensas, aparecen al inicio y no dejan de sonar hasta el final, ocurra lo que ocurra. Pareciere que la música va a matar, que ella es la forjadora del pensamiento macabro que se apodera de la joven María José. La tensión, el dramatismo, el anuncio de lo que va a ocurrir manteniendo la incertidumbre e, incluso, las descripciones de los movimientos de ella (cómo música y mirada se unen es verdaderamente impactante), todo forma una red que, habiendo escuchado el intento por ‘musicar’ toda la historia, más bien el director tendría que haber optado por borrar y mantener esta única secuencia. Incluso lo posterior es inadecuado a una obra seria: veámoslo.

La composición final del autor (con la que se cierra la escena del ciclista avisando del accidente y se inician los créditos finales), con no menos culpa por parte de Bardem (quien con toda seguridad quiso este matiz para la conclusión de su obra), es, cuanto menos, cómica. Existen varios ejemplos en la historia del cine cuya conclusión (de la mano de la partitura) es sorprendente respecto a lo planteado y a la seriedad de las historias (recuerdo ahora el ‘Nosferatu’ de Herzog y Popol Vuh) y estamos ante una de ellas. Aquí, el músico debería haber compuesto una versión de la secuencia inicial y el director saberlo indicar acudiendo al drama de la historia y no pareciendo estar cerrando una película de dibujos animados.

Por tanto, producción cuya secuencia explicada tiene una fuerza muy importante en la trama (los instintos, la muerte, la avaricia, la desgracia humana…) y que, desde la música, está excelentemente explicada y con tanta fuerza brota su calidad que tumba definitivamente el resto del trabajo del compositor. Secuencia exquisita y partitura decepcionante.

Nota:
Escena- 9
Banda Sonora-5

Antonio Miranda. Agosto 2020