Antonio Miranda. Mayo 2018
LAS MEJORES BANDAS SONORAS DE HANS ZIMMER- HANS ZIMMER: BEST SOUNDTRACKS
Antonio Miranda. Mayo 2018
Las MEJORES BANDAS SONORAS de la historia del cine- BEST SOUNDTRACKS EVER
2- SCHINDLER’S LIST- John Williams (1993)
3- THE SHAWSHANK REDEMPTION- Thomas Newman (1994)
7- LAWRENCE DE ARABIA- Murice Jarre (1962)
ESPARTACO- Alex North (1960)
E.T., THE EXTRATERRESTRIAL- John Williams (1982)
ONCE UPON A TIME IN THE WEST- Ennio Morricone (1968)
LAST AND FIRST MEN- JÓHANN JÓHANNSSON & Y.E. Glotman
LAST AND FIRST MEN (2020)
Cinta de ciencia ficción
experimental, un alarde de imaginación y contenida filosofía que nos hará vivir
una experiencia extraordinaria, eso sí, si el espectador se mantiene con una
disposición hacia el cine de autor más crudo. Obra póstuma basada en la novela del mismo nombre del escritor Olaf Stapledon.
Nos encontramos ante una historia
de visión futurista anclada voluntariamente hacia el pasado, que representa
nuestro presente. Incluso podemos descubrir, sorprendentemente, cómo el autor
se plantea, en boca de la protagonista, un posible exterminio de la sociedad
actual por algún virus maligno…
Jóhann Jóhannsson falleció antes
de finalizar la producción de la historia, pero dirigió las bases fundamentales
y compuso la partitura en su concepto amplio. Una música como era él, como
planteaba él, como fabricaba él: propia, original, rompedora y representando,
sin duda, el futuro de la música de cine con un poder sobre el resto de
compositores modernos realmente extremo.
La obra que nos ocupa contiene un sinfín de idas y venidas, asignaciones, metáforas, imágenes lineales que reflejan el fluir continuo de la historia de la humanidad. Imágenes lineales quebradas por lindes bruscos, fuertes, como los riesgos que sufre la sociedad futura de la voz en off que nos habla, que quiere comunicarse con el pasado, con nosotros, y que forma quizá la parte más confusa del propio pensamiento actual, sin figurar realmente ningún concepto al que la protagonista se refiere.
El tratamiento de los paisajes y de las figuras (los monumentos llamados
E.T. EL EXTRATERRESTRE- John Williams/Steven Spielberg
E.T.: The Extra-Terrestrial (1982)
Steven Spielberg/ John Williams
Escena de Elliot y ET por primera vez volando en bicicleta
Película comercial donde las haya y, no por eso, menos interesante. El paso de los años enriquece su visionado, embelesa con su partitura y asombra con un final desorbitadamente sentimental.
CON FALDAS Y A LO LOCO- Adolph Deutsch
La música compuesta por el artista londinense, para cualquier película del séptimo arte, rebosa ingenio, maestría y, sobre todo, una habilidad compositiva ejemplar.
Nos encontramos ante la antesala de una de las obras maestras de la música de cine de toda la historia, como resultó al año siguiente su impresionante 'El Apartamento'. En este caso, la partitura queda decantada y contagiada por el tono de comedia del argumento, de los acontecimientos, de la trama, de la historia, de las escenas... Es decir, la música es abducida completamente por el resto de complementos que dan forma a esta maravillosa creación de Wilder. ¿Negativo? No cabe plantearse esta cuestión, la música que el director quiso es la que fue y la que el compositor creó es la que hubo de llevar a cabo sin más, con una destreza inigualable, una narración de lo que se ve que incluso llega a dar formas a imaginarias cuerdas o alambres colocados en los decorados como si el enredo fuera a través de ellos o aquél se mantuviera en lo más álgido gracias a éstos. Una resultado quizá limitado para una partitura pero, no obstante, genialmente insertado en la obra: no se puede pedir, conscientemente, más.
Los temas cantados por Marilyn Monroe quedan al margen de la partitura instrumental, argumentalmente interesantes pero artísticamente sin valor ninguno al lado de la hilarante propuesta de Deutsch.
Jazz, swing, fragmentos románticos, cuerdas que parecen reír o chillar elegantemente al tiempo que unos labios de hombre se pintan con carmín. Ritmos, cambios y un dominio de la pantalla sinceramente sobresaliente.
PUNTUACIÓN: 9
Antonio Miranda
Enero 2021
STAR TREK: LA PELÍCULA (1979)- ROBERT WISE & JERRY GOLDSMITH
STAR TREK: THE MOTION PICTURE (1979)
ROBERT WISE/ JERRY GOLDSMITH
Escena de la primera aparición de la nave Enterprise
Primera entrega de la franquicia cinematográfica con una banda sonora ejemplar, enigmática, potente y compleja. de uno de los músicos más grandes del cine, sin duda. Una película interesantísima lejos de la consideración comercial de la saga y una partitura sobresaliente.
ESCENA:
Fastuosa, sensacional y grandiosa escena.
La música para la secuencia que a continuación os presentamos
es una de las más conseguidas y espectaculares de la historia del cine no sólo
por su aplicación, estructura o conocimientos de la historia sino, sin duda,
por lo que genera ella sola en torno a sí misma, por el concepto que brota al
terminar de verla, algo así como: no cabe debate, esta secuencia, gracias a la
música, es por sí misma Star Trek. No necesito más…
El desarrollo de cámara es sencillo y directo. La nave, desde
la aparición de los dos compañeros viajando para verla anclada en la estación
de preparación, surge como algo sublime, superior e incluso siempre enfocada
y vista desde el plano inferior. A parte los detalles técnicos, Goldsmith
aparece arrollando y, curiosamente, no de manera repentina; es decir, la
descripción de la nave (hasta límites intelectuales), musicalmente hablando, no
se enseña previo silencio de partitura. Es más, la música se escucha durante
bastantes segundos antes de la ‘explosión’ compositiva, la aparición de la
silueta del Enterprise y el cambio al tema principal que genera la
identificación. Una pieza en forma de vals, incluido su típico ritmo tres por
cuatro e innegablemente con esa sensación de grandeza, elegancia y ritmo etéreo
de los valses clásicos que, casi con toda seguridad, la mayoría de los
cinéfilos no habrán caído en la cuenta de este importante detalle (un vals que,
al contrario que ocurre sorprendentemente con Kubrick en 2001 y su empleo de
Strauss, está detalladamente conjuntado con la imagen). La nave es la dama,
cual delicada luz que acariciamos los espectadores (identificados éstos en la
figura de los tripulantes) para llevar a cabo ese baile que es la visita a las
instalaciones. El Enterprise es la novia de la boda, hermosa y diosa de la
belleza, a la cual todos encumbran y cuidan. Con todo esto, el compositor
realmente le está diseñando un concepto abstracto, divino, científico e
inalcanzable para la cotidianeidad humana que, finalmente, va a resultar en el
entramado completo de la película.
Pocos compositores consiguen generar un éxtasis musical en
una secuencia y, a los pocos segundos y en la misma escena, elevarlo todavía
más. John Williams es el maestro de este concepto. Goldsmith lo consigue aquí
de manera rompedora: los visitantes recorren la longitud de la nave y van más
allá, girando su pequeño transportador para conseguir ver de frente la parte
delantera del magno aparato. La partitura, durante el giro, descansa
ligeramente, anuncia de nuevo con sigilo la grandeza al verse al capitán
mirando otra vez absorto y, por fin, el contrapicado absoluto de la imagen
coincide con la visión global de la estación donde descansa el Enterprise. Su
figura divina, entera y absoluta, es endulzada con una potencia inusitada por
la explosión final de la música.
Belleza y perfección en la historia de la música de cine. Es
Jerry Goldsmith…; es el dibujo en cinco minutos de una saga de miles de ellos. Asombroso.
Diciembre 2020
MUERTE DE UN CICLISTA- ISIDRO B. MAIZTEGUI/ JUAN ANTONIO BARDEM- ESCENAS de música y cine
La escena que nos atañe y con la que podemos explicar, como en todo nuestro Ciclo End Titles ‘Escenas de música y cine’ hacemos, el filme completo y la influencia de su música, llega en un final interesantísimo y la partitura, acertadamente por fin, de la misma forma. El inicio de ésta en la primera escena fue prometedor. Unos albores estilosos a la forma del gran Bernard Herrmann y otros a la de Miklós Rozsa nos anuncian un gran músico pero, realmente, algo perdido en la historia. Maiztegui nunca consigue una línea única, deshace lo bien fabricado y no emplea su mayor éxito: la escena del asesinato de Juan por parte de María José, atropellado con el coche. El minimalismo del autor es espectacular, véase la secuencia y podremos apreciar cómo cuatro notas, macabras y tensas, aparecen al inicio y no dejan de sonar hasta el final, ocurra lo que ocurra. Pareciere que la música va a matar, que ella es la forjadora del pensamiento macabro que se apodera de la joven María José. La tensión, el dramatismo, el anuncio de lo que va a ocurrir manteniendo la incertidumbre e, incluso, las descripciones de los movimientos de ella (cómo música y mirada se unen es verdaderamente impactante), todo forma una red que, habiendo escuchado el intento por ‘musicar’ toda la historia, más bien el director tendría que haber optado por borrar y mantener esta única secuencia. Incluso lo posterior es inadecuado a una obra seria: veámoslo.






